Prólogo, por Gordon J. Wenham
Prefacio del Autor, David Chilton
Prefacio del Editor, por Gary North
Sin embargo, Apocalipsis continúa siendo para
nosotros un libro estimulante y relevante, no porque nos da un
bosquejo de la historia mundial con referencia especial a
nuestra era, sino porque nos muestra que Cristo está en control
de la historia mundial, y cómo debemos vivir y orar y adorar a
Dios. Con imágenes vívidas y poderosas, nos enseña lo que
significa creer en la soberanía y la justicia de Dios. Ojalá que
este valioso comentario nos mueva a orar con Juan y la iglesia
universal en el cielo y en la tierra: "Amén; sí, ven, Señor
Jesús".
PREFACIO DEL AUTOR
Tyler, Texas
8 de mayo de 1986
Día de la asunción
Desde el mismo principio, los excéntricos y los chiflados
han tratado de usar Apocalipsis para abogar por alguna nueva
distorsión de aquella doctrinita que dice: ¡El cielo se
está cayendo! Pero, como espero mostrar en esta
exposición, en su lugar el Apocalipsis de Juan enseña que
los cristianos vencerán toda oposición por medio de la obra
de Cristo Jesús. Mi estudio me ha convencido de que una
verdadera comprensión de esta profecía debe estar basada en
la correcta aplicación de cinco claves cruciales de
interpretación:
1. Apocalipsis
es el libro más "bíblico" de la Biblia. Juan
cita cientos de pasajes del Antiguo Testamento, a menudo
con alusiones sutiles a rituales religiosos poco
conocidos del pueblo hebreo. Para entender Apocalipsis,
necesitamos conocer nuestras Biblias al derecho y al
revés. Una de las razones de por qué este comentario es
tan extenso es que he tratado de explicar unos extensos
antecedentes bíblicos comentando numerosas porciones de
las Escrituras que arrojan luz sobre la profecía de
Juan. También, he reimpreso, como Apéndice A, el
excelente estudio de Philip Barrington sobre el
simbolismo levítico en Apocalipsis.
2. Apocalipsis tiene un sistema de simbolismo.
Casi todo el mundo reconoce que Juan escribió su mensaje
en símbolos. Pero el significado de esos símbolos no es
para que los capte cualquiera. Hay una estructura
sistemática en el simbolismo bíblico. Para entender
Apocalipsis correctamente, debemos familiarizarnos con
el "lenguaje" en que se escribió. Entre otras metas,
este comentario se propone hacer que la Iglesia se
acerque, dando por lo menos algunos pasos, a una
verdadera Teología del Apocalipsis.
3. Apocalipsis
es una profecía sobre sucesos inminentes. -
Sucesos que estaban a punto de desencadenarse en el
mundo del siglo primero. Apocalipsis no trata de una
guerra nuclear, los viajes espaciales, o el fin del
mundo. Una y otra vez, advierte específicamente que "el
tiempo está cerca". Juan escribió su libro como una
profecía de la destrucción inminente de Jerusalén en el
año 70 d. C., mostrando que Jesucristo había entronizado
el nuevo pacto y la nueva creación. Apocalipsis no puede
entenderse a menos que este hecho fundamental se tome en
serio.
4. Apocalipsis
es un servicio de culto. Juan no escribió un
libro de texto sobre profecía. En su lugar, registró un
servicio de culto celestial en progreso. De hecho, una
de sus principales preocupaciones es la de que el culto
a Dios es lo central de todo en la vida. Es lo más
importante que hacemos. Por esta razón, a través de todo
este comentario, he dedicado atención especial a los muy
considerables aspectos litúrgicos de Apocalipsis, y sus
implicaciones para nuestros servicios de culto en la
actualidad.
5. Apocalipsis es un libro sobre
dominio. Apocalipsis no es un libro sobre cuán
terrible es elaAnticristo, o cuán poderoso es el diablo.
Como lo expresa el mismísimo primer versículo, es La
revelación de Jesucristo. Nos habla de su señorío sobre
todo; nos habla de nuestra salvación y nuestra victoria en
el nuevo pacto, el "maravilloso plan de Dios para nuestras
vidas"; nos dice que el reino de este mundo ha venido a ser
el reino de nuestro Dios y de su Cristo; y nos dice que Él y
su pueblo reinarán por siempre jamás.
Tengo que dar las gracias a mucha gente por
haber hecho posible este libro. Primero, y de lo más
importante, doy gracias al Dr. Gary North, sin cuya
paciencia y considerable inversión financiera simplemente no
habría sido posible escribirlo. Durante la semana en que me
mudé a Tyler, Gary me llevó en una de sus periódicas giras
de compra de libros a una gran librería de libros usados en
Dallas. Mientras le ayudaba a acarrear al mostrador cientos
de volúmenes cuidadosamente escogidos (yo también compré
algunos libros - un par de ellos cada hora o algo
as&iacutte;, sólo para mantenerme dentro del juego), Gary me
preguntó en qué proyecto a largo plazo me gustaría trabajar,
junto con mis otras obligaciones en el Instituto de Economía
Cristiana. "¿Qué te parece un libro sobre Apocalipsis, de
mediano tamaño, en estilo popular, a nivel introductorio, y
fácil de leer?", sugerí. "Creo que podría sacar algo así
como en tres meses". De eso hace, casi al día exacto, tres
años y seis meses - o, como Gary se sentiría tentado a
rezongar: Un tiempo, y tiempos, y el medio de un tiempo. Por
fin, la tribulación ha terminado.
Por supuesto, este libro ha excedido vastamente su
proyectado tamaño y alcance. Una parte no pequeña de esto se
debe al Rev. James B. Jordan y al Rev. Ray Sutton, pastores
de la Iglesia Presbiteriana Westminster de Tyler, Texas, que
han influído grandemente en mi comprensión de las conexiones
literarias y simbólicas y las estructuras litúrgicas de la
Biblia. El Rev. Ned Rutland, de la Iglesia Presbiteriana
Westminster de Opelousas, Louisiana, leyó la primera versión
de algunos capítulos y, con consumados tacto y gracia, me
orientó hacia una dirección más bíblica. James M. Peters, el
historiador residente de antigüedades y genio de las
computadoras de Tyler, fue un rico tesoro de información
sobre el mundo antiguo.
Hay otros que contribuyeron de varias
maneras a la producción de este libro. La Sra. Maureen
Peters y la Sra. Lynn Dwelle, secretarias de ICE, me
ayudaron con muchos detalles técnicos y obtuvieron libros
que se habían agotado; ellas han desarrollado la virtud de
"andar la milla extra" hasta convertirla en arte refinado.
El tipógrafo David Thoburn, un verdadero artista, trabajó
largas horas más allá de su deber, resolviendo problemas
poco comunes y asegurándose de la alta calidad y la
legibilidad del libro. Ha confirmado abundantemente mi
convicción de su superior habilidad. Su ayudante, la Sra.
Sharon Nelson, fue una valiosa mediadora, que se aseguró de
que nuestras computadoras permanecieran comunicadas entre
sí. Los índices fueron preparados por Mitch Wright y Vern
Crisler.
Uno de los más sobresalientes eruditos
bíblicos de nuestro tiempo es el teólogo británico Gordon J.
Wenham, del College of St. Paul and St. Mary, cuyos
informados y bien escritos comentarios han dejado una marca
significativa en el mundo evangélico. Mi primer contacto con
el Dr. Wenham ocurrió el año pasado cuando, sin previo
aviso, le envié una copia de mi libro Paradise Restored.
Para mi gran y agradable sorpresa, me escribió dándome las
gracias. Esto me animó (aunque no sin cierto grado de temor
y temblor) a solicitarle sus comentarios sobre los
borradores sin corregir de la presente obra. El Dr. Wenham,
graciosamente, apartó tiempo valioso para leerlo, hacer
sugerencias, y escribir un prólogo. Le agradezco su
amabilidad. Naturalmente, él no puede ser responsable de los
numerosos defectos de este libro.
Quizás este último punto deba ser subrayado.
Este comentario no afirma en absoluto ser "la última
palabra" sobre el tema; de hecho, si mi escatología es
correcta, ¡a la Iglesia le quedan muchos años más para
escribir muchas palabras más! Me siento grandemente
endeudado con las importantes contribuciones de muchos otros
comentaristas, especialmente Philip Barrington, Austin
Farrer, J. Massyngberde Ford, Meredith G. Kline, J. Stuart
Russell, Moses Stuart, Henry Barclay Swete, y Milton S.
Terry. Espero haberles hecho justicia al construir sobre sus
fundamentos. Y sin embargo, estoy dolorosamente consciente
de que la tarea de comentar la magnífica profecía de Juan
excede con mucho mi capacidad. Para las ocasiones en que he
dejado de presentar adecuadamente el mensaje de Apocalipsis,
ruego la indulgencia de mis hermanos y hermanas en Cristo, y
deseo sinceramente sus comentarios y sus correcciones. Las
cartas se me pueden dirigir a P. O. Box 2314, Placerville,
CA 95667.
Mi amada esposa, Darlene, siempre ha sido mi
mayor fuente de estímulo. Nuestros hijos (Nathan David,
Jacob Israel, y Abigail Aviva) soportaron nuestro colectivo
"exilio a Patmos" con verdadera gracia juanina (¡mezclada,
quizás, con uno que otro estruendo de truenos boanergeanos
también!); y si sus cuentos para dormir estuvieron de alguna
manera llenos de más de la cuota acostumbrada de querubines,
dragones, caballos voladores, y espadas llameantes, nunca se
quejaron.
Finalmente, me siento agradecido a mis
padres, el Rev. y la Sra. de Harold B. Chilton. Fui
bendecido inmensurablemente al crecer en un hogar en el que
la Palabra de Dios es tan altamente honrada, tan fielmente
enseñada, tan verdaderamente vivida. El ambiente que ellos
estructuraron estaba constantemente inundado de grandeza y
riqueza musical, pues la atmósfera estaba cargada de
acaloradas discusiones teológicas, todo en el contexto de
cuidar al necesitado, dar abrigo al desamparado, dar de
comer al hambriento, y llevar a todos el precioso mensaje
del evangelio. Desde las calurosas selvas y arrozales de las
Filipinas hasta los sombreados céspedes de California del
Sur, ellos ponen delante de mí un ejemplo notable e
inolvidable de lo que significa ser siervos del Señor.
Algunos de mis primeros recuerdos son ver la fe de mis
padres sometida a prueba más allá de lo que parecían ser los
límites de la resistencia humana; y cuando Dios los hubo
probado, salieron como el oro. Teniendo el testimonio de
Jesús, soportando la pérdida de todas las cosas para ganar a
Cristo, son lo que Juan nos exhorta a todos a ser: testigos
fieles.
Este libro está dedicado a ellos.
PREFACIO DEL EDITOR
Gary North
Con Paradise Restored 1,
su primer libro sobre escatología, David Chilton inició un
reavivamiento escatológico. Una "revolución" sería una
palabra demasiado fuerte, porque su punto de vista es
antiguo: Data de la iglesia primitiva. Pero, de la noche a
la mañana, Paradise Restored comenzó a influir en los
dirigentes religiosos y los eruditos que habían creído que
el caso bíblico para una victoria cultural estaba muerto -
que era una reliquia del siglo diecinueve. Ahora viene
The Days of Vengeance, una exposición, versículo por
versículo, de Apocalipsis, el libro más difícil de la
Biblia. Lo que fue generalizado en Paradise Restored,
está ahora apoyado por capítulos y versículos - en realidad,
muchos capítulos y versículos. Este libro se convertirá en
el nuevo libro de referencia sobre el libro de Apocalipsis.
Increíblemente, el estilo de Chilton es tan enérgico que
pocos lectores notarán siquiera que el autor ha lanzado una
bomba erudita. El mundo académico cristiano conservador se
quedará sin habla; Chilton ofrece un notable desafío
exegético a aquéllos que se aferran a las tradicionales
escatologías rivales, que yo clasifico como
pesi-milenialismo.
Este no es sólo otro aburrido comentario
sobre Apocalipsis. Aunque fuera sólo eso, sería un suceso de
grandes proporciones, porque la publicación de cualquier
comentario conservador sobre Apocalipsis, que crea en la
Biblia, es un suceso de grandes proporciones. El comentario
milenialista de W. Hendrikson, More Than Conquerors,
se publicó en 1940, y su tamaño es menos de la mitad de
éste, y no de la misma estatura en términos de erudición
bíblica. The Revelation of Jesus Christ, de John
Walvoord, tiene ahora más de dos décadas, y también tiene la
mitad del tamaño del de Chilton. A despecho de toda la
fascinación con la profecía bíblica en el siglo veinte, los
comentarios completos sobre éste, el más profético de los
libros de la Biblia, son raros.
Siempre han sido raros. Pocos comentaristas
se han atrevido a explicar el libro. Calvino enseñó acerca
de todos los libros de la Biblia, salvo uno: Apocalipsis.
Martín Lutero escribió como cien volúmenes de material -
tanto o más que Calvino - pero no escribió un libro sobre
Appocalipsis. Moses Stuart escribió un comentario grande a
mediados del siglo diecinueve, pero está olvidado hoy día.
El libro de Apocalipsis ha resistido todos los intentos
anteriores de develar su secreto de secretos. Ahora David
Chilton ha descubierto este secreto, esta clave largo tiempo
perdida, que revela el código.
Esta clave largo tiempo ignorada es el
Antiguo Testamento.
Antecedentes del Antiguo Testamento
"Muy gracioso", puede que
usted se esté diciendo a sí mismo. Muy bien, lo admito: Es
gracioso. Sí, pero no para reírse. Lo que Chilton hace es
regresar una y otra vez al Antiguo Testamento para
encontrarle sentido al marco de referencia del apóstol Juan.
Esta técnica funciona. ¡Es la única técnica que sí
funciona!
Los que nunca han trabajado
personalmente con Chilton no pueden apreciar en seguida su
detallado conocimiento de la Biblia, especialmente del
Antiguo Testamento. Yo lo usé a él decenas de veces como mi
concordancia personal. Él trabajaba en la oficina junto a la
mía. Yo le gritaba: "¡Hey, David! ¿Sabes dónde puedo
encontrar el pasaje sobre ...?" Le contaba por encima una
historia bíblica, o le mencionaba algún versículo aislado
que me sonaba en la memoria, y casi instantáneamente me
decía el capítulo. Podía o no podía darme el versículo
exacto; por lo general, estaba dentro de tres o cuatro
versículos. Eso era siempre lo suficientemente cerca. Rara
era la ocasión en que no podía ubicarlo; aún entonces,
rebuscaba en su extensa biblioteca personal hasta que lo
encontraba. Jamás le tomó mucho tiempo.
En este libro, él ha
tomado esta notable memoria del Antiguo Testamento, y la ha
fundido con una técnica interpretativa desarrollada por
James Jordan en su libro Judges: God´s War Against
Humanism (1985). 2
Jordan trabaja con decenas de símbolos del Antiguo
Testamento, que ha extraído de las narraciones y
descripciones históricas del tabernáculo y el templo. Luego
aplica estos símbolos y modelos a otras historias bíblicas
paralelas, incluyendo el relato del Nuevo Testamento sobre
la vida de Cristo y la iglesia primitiva. Nadie hace esto
mejor que Jordan, pero Chilton ha logrado aplicar esta
hermenéutica bíblica (principio de interpretación) al libro
de Apocalipsis de muchas maneras creativas. Chilton no es el
primer expositor que hace esto, como lo revelan sus notas al
pie de página y sus apéndices, pero es incuestionablemente
el que lo hace mejor, de entre los que ha producido la
iglesia cristiana, con respecto al Libro de Apocalipsis. Los
relatos y símbolos antecedentes en el Antiguo Testamento dan
sentido a los pasajes difíciles de Apocalipsis. Chilton
explica las muchas conexiones entre el lenguaje simbólico y
las referencias históricas entre el Antiguo Testamento y el
Nuevo. He aquí por qué su comentario es tan fácil de leer, a
pesar de la magnitud de lo que él ha logrado académicamente.
La pieza faltante: La estructura del pacto
Sin embargo, faltaba
una pieza en el rompecabezas, y esto mantuvo el libro en la
computadora de Chilton por un año más, por lo menos. Esa
pieza faltante fue identificada en el otoño de 1985 por el
pastor Ray Sutton. Sutton había sufrido serias quemaduras en
un accidente de cocina, y su movilidad había quedado
drásticamente reducida. Trabajaba en un manuscrito sobre el
simbolismo de los sacramentos, cuando se le ocurrió una
conexión crucial. La conexión fue proporcionada por la
profesora del Seminario Westminster, Meredith G. Kline. Años
atrás, Sutton había leído los estudios de la Profesora Kline
sobre los antiguos tratados (reales) de señorío del antiguo
Cercano Oriente. 3 Los
reyes paganos celebraban pactos con sus vasallos. Kline
había señalado que estos tratados eran paralelos con la
estructura del libro de Deuteronomio. Tenían cinco puntos:
(1) una identificación del rey; (2) los sucesos históricos
que conducían al establecimiento del pacto; (3) las
estipulaciones (términos) del pacto; (4) una advertencia de
juicio contra cualquiera que desobedeciera, pero una promesa
de bendición para los que sí obedecieran; y (5) un sistema
para reconfirmar el tratado a la muerte del rey o del
vasallo.
Kline desarrolló algunas de las
implicaciones de este esquema de pacto. Sutton desarrolló
muchas más. Estos notables y zapadores descubrimientos
pueden encontrarse en su libro That You May Prosper
(1987). 4 Pero, más
importante, observó que esta estructura de pacto de cinco
puntos gobierna a Salmos, Oseas, Mateo, Hebreos 8, y varias
de las epístolas de Pablo. El desarrollo minucioso de la
estructura de pacto por parte de Sutton debe ser
considerado, por sí solo, como el más importante progreso
teológico en el movimiento de reconstrucción cristiana desde
la publicación de los Institutes of Biblical Law, de
R. J. Rushdoony, en 1973. Después de que Sutton señaló esta
estructura de pacto de cinco puntos, la reconocí en los Diez
Mandamientos, justo antes de terminar mi comentario
económico sobre los Diez Mandamientos.5
Sutton presentó su descubrimiento en una
serie de estudios bíblicos los miércoles por la noche. La
primera noche que Chilton lo oyó, se quedó estupefacto.
Después del mensaje, se acercó a Sutton y le dijo que ésta
era claramente la clave de la estructura de Apocalipsis.
Había estado tratando de trabajar con un modelo de cuatro
puntos, y se había quedado atascado por completo. Chilton
regresó a trabajar, y en unas pocas semanas había
restructurado el manuscrito. En algunos meses, lo había
terminado, después de tres años y medio. (Tiempo, y tiempos,
y el medio de un tiempo).
La
teología Tyler
Estoy seguro de que The Days of Vengeance
recibirá su parte de ridículo - de muchos grupos, por muchas
razones. La brillantez retórica de Chilton hará arriesgado
este enfoque para los críticos que impriman sus opiniones,
pero las murmuraciones y maledicencias no publicadas se
propagarán rápidamente. Chilton va a recibir mucho calor por
sus incursiones en el simbolismo bíblico y su argumento de
que la estructura de Apocalipsis es la misma que la de
Deuteronomio. Lo que el lector debe entender desde el
principio es que estas dos posiciones, aunque ejecutadas con
gran destreza, se derivan de las obras de Kline, Jordan, y
Sutton. Chilton no debería ser señalado como una especie de
disidente teológico aislado que simplemente inventó sus
hallazgos de la nada - o peor, en una habitación llena de
humo de extraño olor. Él llegó a estas conclusiones mientras
trabajaba con otros hombres en lo que se ha venido a conocer
como "el grupo Tyler", ubicado en Tyler, Texas, una
población de unos 75.000 habitantes en la parte este de
Texas.
Para bien o para mal, este libro es un buen
ejemplo de lo que ha venido a conocerse como la "teología
Tyler". Esta teología es parte de una corriente mayor de
pensamiento llamada Reconstrucción Cristiana, también
llamada "teonomía", aunque algunos miembros de estas
escuelas de pensamiento prefieren evitar estos términos. El
término más amplio es "teología de dominio".
Hay mucha gente que se adhiere a la teología
de dominio que no son teonomistas, y hay teonomistas que no
son "tyleristas". En realidad, declaran en voz muy alta que
son no Tyleristas. Hacen lo imposible para decirle a
la gente hasta qué punto son no tyleristas. Casi han llegado
al punto de definirse a sí mismos y definir a sus ministros
como "no tyleristas". (Hay una escena en la vieja película
de "Drácula" en que el profesor hace centellear un crucifijo
delante de Bela Lugosi, el cual se hace a un lado
inmediatamente y se cubre el rostro con su capa. Pienso en
esta escena cada vez que pienso en estos hombres que hablan
a otros sobre Tyler. Algún día, me gustaría hacer destellar
delante de ellos un letrero de "Bienvenido a Tyler", sólo
para ver qué sucede). Conozco a varios de ellos, que podrían
estar dispuestos algún día a iniciar iglesias con nombres
como "La Primera Iglesia No Tylerista de ..." Conozco a otro
que piensa en su grupo como "El primer estudio bíblico no
tylerista de las 11 A. M. los domingos por la mañana".
Éstos, por lo tanto, no apreciarán el libro de Chilton. Lo
culparán de adoptar ideas que han sido distribuídas desde la
parte oriental de Texas. Aunque de otro modo podrían haber
concordado con sus argumentos, están infectados con un caso
serio de NDA - "No descubierto aquí" - una enfermedad común
entre los inttelectuales.
Abreviando, es posible que ataquen The
Days of Vengeance, cuando en realidad van tras Jordan y
Sutton. Los lectores deben tener cuidado de esta posibilidad
por adelantado. Hay en este libro más de lo que parece.
Dos cosas hacen a la teología Tyler única en
el campo de la Reconstrucción Cristiana: (1) su fuerte
acento sobre la iglesia, con la comunión semanal; (2) su uso
reiterado del modelo de pacto de cinco puntos. La teología
del pacto, especialmente el pacto de la iglesia, no ha sido
el foco principal en los escritos de algunos de los líderes
no Tyleristas del movimiento de Reconstrucción Cristiana.
Hablando teológicamente, los originales "cuatro puntos del
Reconstruccionismo Cristiano" que Chilton y yo hemos
resumido -- providencia (soberanía de Dios),
presuposicionalismo bíblico (apologética de Til: la Biblia
es el punto de partida y la corte final de apelación),
optimismo escatológico (post-milenialismo), y ley bíblica
(teonomía) -- eran insuficientes. El quinto punto,
aliancismo, y específicamente el modelo de cinco puntos
de Sutton, fue añadido a finales de 1985 para completar el
bosquejo teológico.6
The Days of Vengeance tiene que ver
especialmente con la estructura de pacto en Apocalipsis y el
enfoque histórico de sus pasajes de juicio. Si, como Chilton
arguye tan brillantemente, estos pasajes de inminente
condenación y tristeza se relacionan con la caída de
Jerusalén en el año 70 d. C., entonces no hay forma legítima
de construir un caso a favor de una gran tribulación en el
futuro. Ha quedado muy atrás. En consecuencia, el libro de
Apocalipsis no puede usarse legítimamente para reforzar el
caso en favor del pesimismo escatológico. Muchos lectores
rechazarán su tesis en este punto. Los que toman en serio la
Biblia terminarán de leerlo antes de rechazar su tesis.
Pesimismo
La vasta mayoría de los cristianos han
creído que las cosas empeorarán progresivamente en casi
todas las áreas de la vida hasta que Jesús regrese con sus
ángeles. Los pre-milenialistas creen que Jesús establecerá
un reino terrenal visible, con Cristo a la cabeza y presente
en cuerpo. Los amilenialistas no creen en ningún reino
terrenal visible antes del juicio final. Creen que sólo la
iglesia y las escuelas y familias cristianas representarán
visiblemente el reino en la tierra, y que el mundo caerá más
y más bajo el dominio de Satanás.7
Ambas escatologías enseñan la derrota terrenal de la
iglesia de Cristo antes de su regreso físico con poder.
Un problema con esta perspectiva es que,
cuando llegan las derrotas predecibles, los cristianos
tienen un incentivo teológico para encogerse de hombros y
decirse a sí mismos: "Así es la vida. Así es como Dios
profetizó que ocurriría. Las cosas están empeorando". Leen
los monótonos encabezamientos de los diarios, y piensan para
sus adentros: "La Segunda Venida de Cristo está a las
puertas". La fortaleza interior que la gente necesita para
recuperarse de las derrotas externas normales de la vida es
socavada por una teología que predica la inevitable derrota
terrenal de la iglesia de Jesucristo. La gente piensa para
sus adentros: "Si ni siquiera la santa iglesia de Dios puede
triunfar, entonces, ¿cómo puedo yo esperar triunfar?"
Por consiguiente, los cristianos se convierten en los
cautivos psicológicos de los encabezamientos pesimistas
diseñados para vender los periódicos.
Comienzan con una falsa suposición: la
inevitable derrota en la historia de la iglesia de Cristo
por las fuerzas terrenales de Satanás, a pesar del hecho de
que Satanás fue mortalmente herido en el Calvario. Satanás
no está "vivito y coleando en la tierra". Está vivo, pero no
está bien. Argumentar en sentido contrario es argüir a favor
de la impotencia histórica y la irrelevancia cultural de la
obra de Cristo en el Calvario.
El reavivamiento del optimismo
Aunque las escatologías pesimistas han sido
populares durante un siglo, siempre ha habido una teología
alterna, una teología de dominio. Fue la fe reinante de los
puritanos en esa primera generación (1630-1660), cuando
comenzaron a sojuzgar el desierto de Nueva Inglaterra. Fue
también la fe compartida en la época de la revolución
norteamericana. Comenzó a apagarse bajo el ataque del
pensamiento evolucionista darwiniano en la segunda mitad del
siglo diecinueve. Desapareció casi por completo después de
la Primera Guerra Mundial, pero hoy día está regresando
rápidamente. Los libros de Chilton sobre escatología son
ahora el manifiesto principal en este reavivamiento del
optimismo teológico.
En la actualidad, el Movimiento de
Reconstrucción Cristiana ha reclutado algunos de los mejores
y más brillantes escritores jóvenes de los Estados Unidos.
Simultáneamente, un gran cambio en la perspectiva
escatológica está barriendo a través del movimiento
carismático. Esta combinación de erudición rigurosa,
disciplinada, enérgica, y orientada al dominio, con el
entusiasmo y el gran número de carismáticos orientados hacia
el dominio, ha creado un gran desafío para el familiar,
tradicional y envejeciente protestantismo conservador, que
está, sobre todo, orientado hacia el presente. Constituye lo
que podría convertirse en el cambio teológico más importante
en la historia de los Estados Unidos, no simplemente en este
siglo, sino en la historia del país. Espero que esta
transformación sea visible para el año 2000 - un año de
considerable especulaci&ón escatológica.
Si estoy en lo correcto, y este cambio tiene
lugar, Días de Retribución será estudiado por los
historiadores como el principal documento fuente durante los
dos o tres siglos siguientes.
Producir
nuevos líderes:
La clave de la supervivencia
Puesto que el
pesi-milenialismo no pudo ofrecer a los estudiantes una
esperanza a largo plazo en sus futuros terrenales, ambas
versiones han perdido culturalmente por incomparecencia.
Este retiro de un compromiso cultural culminó durante los
fatídicos años de 1965-1971. Cuando el mundo pasó por una
revolución psicológica, cultural, e intelectual, ¿dónde
estaban las respuestas cristianas concretas y específicas
para los acuciantes problemas de aquella era turbulenta?
Nada de importancia salió de los tradicionales seminarios.
Fue como si sus miembros de facultad creyeran que el mundo
jamás avanzaría más allá de puntos en disputa dominantes en
1952. (Ya en 1952, la mayoría de los profesores de seminario
hablaban en murmullos). Los líderes del cristianismo
tradicional perdieron la oportunidad de captar las mejores
mentes de una generación. Se las consideraba como
desordenadas y confusas. Había una razón para esto. Ellos
estaban desordenados y confusos.
En la década de 1970, sólo
dos grupos dentro de la comunidad cristiana se presentaron
delante del público cristiano y anunciaron: "Tenemos las
respuestas bíblicas".8
Estaban en extremos opuestos
del espectro político: los teólogos de la liberación en la
izquierda, y los reconstruccionistas cristianos en la
derecha.9
La batalla entre estos grupos se ha intensificado desde
entonces. El libro de Chilton, Productive Christians in
an Age of Guilt-Manipulators (1981) [Cristianos
productivos en una era de manipuladores de la culpa]
10 , es
el solo documento más importante en esta confrontación
teológica. Pero, del confundido centro, no ha habido ninguna
respuesta bíblica clara para ninguna de estas dos
posiciones.
El futuro del
pesi-milenialismo se está erosionando. Al intensificarse las
crisis sociales en el mundo, y al hacerse evidente que el
protestantismo conservador tradicional todavía no tiene
respuestas efectivas, específicas, y funcionales para las
crisis de nuestros días, en la opinión cristiana
probablemente tendrá lugar un cambio drástico y en la
actualidad no anticipado - un suceso análogo al colapso de
un dique. Habrá una revolución en la manera en que piensan
millones de cristianos conservadores. Luego habrá una
revolución en lo que hacen.
Los teólogos de la
liberación no ganarán esta batalla por las mentes de los
cristianos. Habrá un retroceso religioso contra la izquierda
en una escala no vista en occidente desde la revolución
bolchevique, y quizás desde la Revolución Francesa. En ese
punto, sólo un grupo poseerá en reserva disponible un cuerpo
de recursos intelectuales adecuado para contener la marejada
del humanismo: los Reconstruccionistas cristianos, queremos
decir, los que predican el dominio, y aún más
específicamente, los que predican el dominio por medio del
pacto. Con este fundamento intelectual, dada la existencia
de las catastróficas condiciones culturales, económicas, y
políticas, asumirán el liderazgo del protestantismo
conservador. Los líderes protestantes existentes sospechan
esto, y no les gustan las implicaciones. Sin embargo, no
están dispuestos ni son capaces de hacer lo que es necesario
para contrarrestar este acontecimiento. Específicamente, no
están produciendo los recursos intelectuales para
contrarrestar lo que los Reconstruccionistas cristianos
están produciendo.
En vez de eso, hablan en
murmullos. Esta táctica fallará.
Silenciando a los críticos
Por más de dos décadas, los
críticos han reprendido a los reconstruccionistas cristianos
con este refrán: "Ustedes no han producido ninguna exégesis
bíblica para probar su posición en favor del optimismo
escatológico". Luego vino el libro Paradise Restored
[El paraíso restaurado] en 1985. Un silencio de muerte rodeó
a los críticos anteriormente vociferantes. Ahora llega
Days of Vengeance [Días de retribución]. El silencio
será ahora ensordecedor. Sospecho que pocos críticos
replicarán por escrito, au aunque, si rehusan replicar,
habrán aceptado, por lo tanto, la validez del informe del
médico forense: muerte por estrangulación (notas de pie de
página atoradas en la garganta).
Bueno, puede que haya
algunas revistas de libros escritas apresuradamente en
diarios eruditos cristianos que no se leen. El profesor
Lightner del Seminario de Dallas posiblemente escriba uno,
como el bomboncito de una sola página que escribió sobre
El Paraíso Restaurado, en el cual dijo, en efecto:
"Vean, este hombre es post-milenista, y ustedes deben
entender que nosotros, aquí en el Seminario de Dallas, ¡no
lo somos!" 11
Puede que haya unas pocas y breves
observaciones despectivas en libros populares en rústica
sobre el insignificante y temporal reavivamiento de la
teología del dominio a gran escala. Pero no habrá ningún
intento existoso por parte de los eruditos líderes de
los varios campos pesi-milenialistas para responder a
Chilton. Hay una razón para esto: No pueden responder
efectivamente. Como decimos en Tyler, simplemente no tienen
los caballos. Si estoy errado sobre su incapacidad
teológica, entonces veremos artículos largos y detallados
mostrando por qué el libro de Chilton está completamente
equivocado. Si no los vemos, podemos llegar sin peligro a la
conclusión de que nuestros oponentes están en serios
problemas. Para cubrir sus desnudos flancos, estarán
tentados de ofrecer el familiar refrán: "No dignificaremos
tales argumentos absurdos con una réplica pública".
Es decir, izarán la bandera
blanca intelectual.
Los críticos de Chilton
tendrán un problema con este enfoque silencioso, sin
embargo. El problema es el Profesor Gordon Wenham, que
escribió el prólogo. No hay probablemente ningún
comentarista del Antiguo Testamento, creyente en la Biblia,
más respetado en el mundo de habla inglesa. Su comentario
sobre Levítico establece un alto patrón intelectual. Si
Gordon Wenham dice que Days of Vengeance vale la pena
ser considerado, entonces dejar de considerarlo sería un
enorme error táctico de parte de los pesi-milenialistas.
Yo iré más lejos que Wenham.
Este libro es un esfuerzo marcador de hitos, el más
excelente comentario sobre Apocalipsis en la historia de la
Iglesia. Ha establecido el modelo por: (1) su nivel de
erudición, (2) sus novedosa penetraciones en cada página, y
(3) su legibilidad. Esta singular combinación - de la cual
casi no se oye hablar en los cccírculos académicos - deja a
la oposición intelectual caasi indefensa. Puede que haya
algunos especialistas académicos que responderán
competentemente a éste o a aquel punto en Days of
Vengeance, pero sus ensayos técnicos no serán leídos
ampliamente, especialmente por el pastor o el laico
promedio. Puede que haya también uno o dos teólogos que
intenten responder extensamente (aunque lo dudo), pero sus
confusas exposiciones les ganarán pocos seguidores nuevos.
(Tengo en mente un erudito amilenialista en particular que
es conocido por sus singulares penetraciones en simbolismo
bíblico, pero cuyos escritos comunican sus ideas con la
claridad de los rompecabezas mentales del Zen Budista o las
conferencias de prensa de Alexander Haig).
Principalmente, se enfrentan
al problema táctico de llamar la atención hacia este libro
dentro de las herméticamente selladas filas de sus
seguidores. Si sus seguidores alguna vez se sientan a leer
The Days of Vengeance, el Reconstruccionismo
cristiano se alzará con los mejores y más brillantes de
entre ellos. ¿Por qué? Porque la esperanza terrenal es más
fácil de vender que la derrota terrenal, al menos a los que
no están contentos con aceptar su condición como perdedores
históricos. Hoy día, muchos cristianos están cansados de
perder. Aunque signifique comenzar a asumir su
responsabilidad - y eso es precisamente lo que significa
teología de dominio - un creciente grupo de cristianos
brillantes y jóvenes están listos a pagar este precio con
tal de dejar de perder. Por consiguiente, cualquier
discusión extensa de este libro se convierte en un
dispositivo de reclutamiento para el Reconstruccionismo
cristiano. Demasiados lectores brillantes y jóvenes serán
alertados a la existencia de la teología de dominio.
Nuestros opositores
saben esto, así que yo no espero ver ningún esfuerzo
sistemático para refutar a Chilton sobre escatología, más de
lo que hemos visto un esfuerzo de la dimensión de un libro
para refutar el libro de Greg Bahnsen, Theonomy in
Christian Ethics (1977) 12
o Institutes of Biblical Law (1973), de R. J.
Rushdoony. 13
Los críticos potenciales han tenido bastante tiempo; no han
tenido bastantes respuestas definitivas. Creo que la razón
es que el argumento de la Biblia para la continuación del
modelo de ley bíblica es demasiado fuerte. Nuestros
oponentes preferirían que permaneciéramos en silencio y
dejáramos de hacer estas difíciles preguntas éticas.
Nuestros oponentes están atrapados en un dilema de grandes
proporciones. Si continúan sin responder, su silencio se
convierte en una admisión pública de su derrota intelectual.
Si responden, tenemos una oportunidad para replicar - y es
en las réplicas donde siempre se anotan los puntos en un
debate académico. Cuando usted deja de responder
efectivamente a las réplicas, pierde el debate. Nuestros
oponentes entienden las reglas del juego académico. No
inician la confrontación.
Al mismo tiempo,
necesitan nuestras penetraciones para encontrarles sentido
por lo menos a ciertas partes de la Biblia. He visto copias
de los Institutes de Rushdoony en venta en la
librería del Seminario Teológico de Dallas. Necesitan las
penetraciones de él sobre ley bíblica, pero no pueden
manejar la teología que subyace en su libro. Simplemente lo
descartan como algo que de alguna manera es sin importancia
en tales puntos en disputa. Hacen como que él no ha
presentado ningún desafío monumental a la ética
dispensacional. 14
Hacen como que pueden usar con éxito su libro como una
especie de obra neutral de referencia sobre las leyes de
casos en el Antiguo Testamento, y también de alguna manera
evitar perder sus más vigorosos estudiantes al movimiento de
reconstrucción cristiano. La carrera del pastor Ray Sutton
(graduado del Seminario Teológico de Dallas) indica que han
cometido un error.
En un ensayo escrito
en estilo popular para un auditorio no cristiano, dos
autores fundamentalistas insistían en que, aunque las
penetraciones de R. J. Rushdoony sobre educación y política
son usadas por los fundamentalistas, ellos no toman en serio
sus puntos de vista sobre el reino. Cuando sus escuelas
cristianas son llevadas a los tribunales por algún arrogante
procurador general estatal, ellos llaman a Rushdoony para
que testifique en su defensa. Esto ha estado sucediendo
desde mediados de la década de 1970. Lo necesitan. Saben que
lo necesitan. Y sin embargo, sus dos críticos
fundamentalistas siguieron diciendo que apenas hay alguien
en el mundo que tome en serio sus puntos de vista sobre el
reino. "Por fortuna, podemos decir con confianza que él
representa un grupo muy pequeño, absolutamente sin ninguna
oportunidad de cumplir su agenda".
15
En términos de números,
estaban en lo cierto: El movimiento de Reconstrucción
Cristiana es pequeño. En términos de jóvenes que pueden
escribir y hablar y ocupar posiciones de liderazgo, los dos
autores estaban silbando al lado del cementerio - el de su
propio movimiento. Si los tradicionales dirigentes
fundamentalistas pesi-milenialistas tuvieran realmente las
respuestas académicas para los actuales problemas en la vida
social, económica, y política, no estarían bebiendo del pozo
del Reconstruccionismo Cristiano. Pero lo están. No tienen
otro lugar a dónde ir.
Yo no espero ver The Days
of Vengeance en venta en la librería del Seminario
Teológico de Dallas. No espero verlo en ninguna lista de
lectura recomendada en ningún seminario dispensacionalista
tradicional. Si este libro circula ampliamente entre los
miembros de la siguiente generación de pastores
dispensacionalistas, habrá una fuerte ruptura en el
liderazgo dentro del dispensacionalismo. Los mejores y los
más brillantes estarán ausentes. Si los estudiantes del
Seminario de Dallas lo leen, y también leen Paradise
Restored, los profesores de Dallas serán sometidos a
fuertes preguntas, como nunca las han oído desde que esa
escuela fue fundada. (Si los estudiantes también leen
That You May Prosper, de Sutton, la facultad tendrá en
sus manos una revolución teológica). La facultad no está a
las puertas de conseguirse este tipo de problema a corto
plazo, aunque a la larga esta conspiración del silencio le
costará cara al dispensacionalismo. Probablemente, estos
libros no se venderán tampoco en el Grace Theological
Seminary. Y, sólo para quede constancia, permítaseme
pronosticar que usted no verá los libros de Chilton
recomendados en seminarios no dispensacionalistas tampoco,
por las mismas razones: Son demasiado calientes para
manejarlos.
Seré perfectamente claro: Si
los miembros de facultad de cualquier institución que se
llame a sí misma seminario teológico creyente en la Biblia
no pueden correr el riesgo de asignar a sus propios
graduandos Paradise Restored, de Chilton, That You
May Prosper, de Sutton, y By This Standard, de
Bahnsen - tres libros cortos, de fácil lectura, y con el
mínimo número de notas de pie de página - porque temen
perturbar el pensamiento de sus estudiantes, o porque ellos
mismos no están listos para proporcionar respuestas para las
inevitables preguntas de sus estudiantes, entonces esa
facultad ha izado la bandera blanca a los
reconstruccionistas cristianos. Significa que los
reconstruccionistas han ganado la pelea teológica.
Ya les estamos quitando
algunos de sus jóvenes más brillantes, y lo estamos haciendo
de manera regular. Ellos leen nuestros libros secretamente,
y están esperando que sus instructores digan algo en
respuesta. Sus instructores se están ocultando. Están
ocupados en el juego infantil de "hagamos como si". "Hagamos
como si estos libros jamás hubiesen sido publicados. Hagamos
como si ellos no estuvieran llevándose nuestros estudiantes
más brillantes. Hagamos como si esta marea de boletines de
Tyler, Texas, no existiera. Hagamos como si el
reconstruccionismo cristiano fuera a desaparecer pronto.
Hagamos como si alguien más fuera a escribir un libro que
les conteste, y ese libro fuera a ser publicado a principios
del próximo año". Esta estrategia está resultando
contraproducente por todo el país. Los reconstruccionistas
cristianos poseen las listas de correo que lo prueban.
Cuando los profesores del seminario juegan un gigantesco
juego de "hagamos como si", es sólo cuestión de tiempo.
Francamente, es
altamente dudoso que el miembro de facultad promedio del
típico seminario creyente en la Biblia esté listo para
asignar a los adolescentes mi corto libro en rústica 75
Bible Questions Your Instructors Pray You Won´t Ask (1984)
[75 Preguntas bíblicas que sus instructores ruegan que Uds.
no les hagan]. 16
Esto es por lo que yo estoy seguro de que el prevaleciente
conservadorismo teológico está a punto de ser eliminado. Las
facultades de seminario que necesitan estar a la ofensiva
contra una civilización humanista no son capaces ni siquiera
de defender sus propias posiciones de libros cristianos en
rústica baratos, no ya de reemplazar un orden humanista
atrincherado.
Lo diré tan francamente como
me es posible: Nuestros oponentes escatológicos no nos
atacarán por medio de la letra impresa, excepto en raras
ocasiones. Saben que les responderemos del mismo modo, y que
en ese punto estarán atorados. Quieren evitar esta azarosa
situación a cualquier costo - aún al de ver sus jóvenes más
brillantes unirse al movimiento de Reconstrucción Cristiana.
Cara, nosotros ganamos; sello, nosotros ganamos.
Tradicionalistas indefensos
Si cualquier movimiento
encuentra que está siendo confrontado por oponentes celosos
que están montando una campaña a gran escala, es suicida
sentarse y no hacer nada. Es casi igualmente suicida hacer
algo estúpido. Lo que generalmente sucede es que los líderes
de movimientos cómodos, complacientes, e intelectualmente
blandengues no hacen nada por demasiado tiempo, y luego,
llenos de pánico, salen apresuradamente y hacen una serie de
cosas estúpidas, comenzando con la publicación de artículos
o libros que son visiblemente ineficaces a los ojos de
hombres más jóvenes que de otro modo se convertirían en los
futuros líderes del movimiento.
La táctica más importante
que los líderes existentes pueden adoptar es un programa
para convencer a los futuros líderes del movimiento de que
éste tiene la visión, el programa, y los primeros principios
para derrotar a todos sus enemigos. Para ser convincente,
esta táctica requiere evidencia de tal superioridad. En la
actualidad, esa evidencia está ausente en los grupos
pesi-milenialistas tradicionales. Comienzan con la
presuposición de que Dios no ha dado a su iglesia la visión,
el programa, y los primeros principios para derrotar a los
enemigos de Dios, aún con la victoria de Cristo sobre
Satanás en el Calvario como el fundamento del ministerio de
la iglesia.
Los pesi-milenialistas
tradicionales han lanzado un llamado de trompeta: "Vengan y
únanse a nosotros, que somos perdedores históricos". Han
construido sus instituciones atrayendo gente que está
contenta con continuar siendo perdedores históricos (antes
de la segunda venida).
Entiéndase que estoy
hablando del pesi-milenialismo tradicional. Al
cambiar el clima de la opinión cristiana, encontramos que
están apareciendo pre-milenialistas y amilenialistas más
jóvenes, más vigorosos, y orientados a la acción. Esto
continuará. Ellos insisten en que pueden ser optimistas del
reino y activistas sociales, también. Insisten en ser
llamados miembros del movimiento de teología de dominio. Yo
no veo ninguna evidencia de que han estado dispuestos a
publicar sus puntos de vista sobre cómo sus escatologías son
conformables al optimismo terrenal, de la "Era de la
Iglesia", pero me alegro de verlos subir a bordo del buen
barco del Dominio. Sin embargo, lo que tengo que señalar es
que ningún optimismo como ese es visible todavía en todos
los seminarios y en las grandes casas publicadoras. Los
pesimistas tradicionales todavía administran estas
instituciones. Esto va a cambiar eventualmente, pero
probablemente se necesitarán décadas.
El optimismo escatológico es
el primer paso en el viaje de mucha gente hacia la teología
de dominio. Es por esto por lo que los líderes con puntos de
vista más tradicionales están tan alterados. Reconocen ese
primer paso por lo que es: el fin del camino para el
pesi-milenialismo.
Dispensacionalismo
Lo que la mayoría de la
gente no entiende es que no ha habido un comentario
dispensacional de importancia sobre el Apocalipsis desde
The Revelation of Jesus Christ, de John Walvoord, que
fue publicado en 1966 por Moody Press y reimpreso
repetidamente. Aún más significativamente, no había habido
un comentario dispensacional de importancia sobre
Apocalipsis antes del libro de Walvoord. Entendámonos. El
comentario de Walvoord apareció 96 años antes después de
Jesus Is Coming, de W. E. B., el libro que lanzó la fase
popular del dispensacionalismo en los Estados Unidos.
Apareció más de medio siglo después de la Schofield
Reference Bible (1909). Resumiendo, la exégesis que se
supone prueba el argumento en favor del dispensacionalismo
llegó a la zaga de la historia del movimiento
dispensacionalista, justo por el tiempo en que R. J.
Rushdoony hizo publicar sus primeros libros sociales y
orientados a la ley. Los dispensacionalistas podían señalar
sólo un puñado de libros con títulos como Lectures on
Revelation o Notes on Revelation. Para abreviar,
trocitos de Apocalipsis, pero nada definitivo - no después
de más de un siglo de dispensacionalismo pre-milenista. La
bibliografía en el libro de Walvoord lista un pequeño
número de comentarios explícitamente dispensacionalistas
sobre este libro de la Biblia, por encima de todos los
demás, que nosotros esperaríamos que los dispensacionalistas
hubiesen dominado, verso por verso.
Cualquiera que sea la
conclusión a que lleguemos sobre la historia del
dispensacionalismo, su amplia popularidad tuvo muy poco que
ver con cualquier exposición sistemática del libro que los
dispensacionalistas afirman es el más lleno de profecías en
la Biblia. De hecho, el dispensacionalista promedio
probablemente no posee, ni ha leído, y nunca ha oído hablar,
de un solo comentario dispensacionalista sobre el libro de
Apocalipsis. Además, es dudoso que su pastor conozca alguno,
aparte del de Walvoord, que es como la mitad del de Chilton.
En contraste, la publicación
de los dos libros de Chilton sobre escatología, junto con
Thy Kingdom Come (1970), el libro mucho menos exegético
de Rushdoony, en las primeras etapas del movimiento de
reconstrucción cristiana pone la exégesis fundacional al
principio, donde corresponde. Ahora tenemos el respaldo de
la obra exegética básica. Los dos primeros libros
escatológicos de Chilton son seminales, no definitivos. Él y
otros continuarán construyendo sobre este fundamento. Si no
continúan construyendo, entonces el movimiento está muerto.
Cualquier movimiento que se especialice en reimprimir
"clásicos" y no produzca nuevo material que abra nuevos
senderos está muerto. Nuestros opositores aprenderán pronto
que este movimiento no está muerto. Apenas hemos comenzado a
publicar.
El punto es que es
importante echar el fundamento temprano si nos proponemos
reconstruir la civilización. Esto es lo que los
dispensacionalistas no hicieron, de 1830-1966, quizás porque
nunca se propusieron cambiar la civilización. Sólo se
proponían escapar de lo que consideraban como las
características más desagradables de la civilización
moderna, cosas tales como el licor, el cine, y los bailes
sociales. (He dicho a menudo que si los anti-abortistas
difundieran el rumor de que el abortista local daba un vaso
de cerveza a cada mujer para calmarle los nervios después
del aborto, la mitad de los fundamentalistas del pueblo
estarían en las filas de los manifestantes en frente de su
oficina dentro de una semana).
Amilenialismo
Los protestantes
amilenialistas, que son principalmente miembros de iglesias
holandesas o luteranas, o iglesias influidas por la teología
europea continental, tienen una tradición académica mucho
más fuerte. Esta tradición se remonta hasta Agustín. Chilton
extrae material de estas tradiciones amilenialistas al
explicar las imágenes bíblicas. Sin embargo, Chilton ha
demostrado que estas imágenes pueden entenderse dentro de un
marco de progreso cristiano histórico mucho mejor que dentro
de un marco que supone una creciente derrota histórica a
manos de los quebrantadores del pacto.
El mensaje fundamental de la
escatología bíblica es la victoria, en el tiempo y en la
tierra (en la historia) - una victoria abarcante, no
simplemente unnna especie de victoria psicológicamente
interna, de "sonrisas en nuestros rostros, gozo en nuestros
corazones". En breve, Chilton usa efectivamente las
contribuciones eruditas de ellos, pero no por eso se
convierte en dependiente de las presuposiciones
escatológicas subyacentes de ellos. (Nuevamente, tengo en
mente a un teólogo anónimo previamente mencionado, cuya
respuesta a todo esto es fácilmente predecible: mucho más
silencio de piedra. La discreción es la mejor parte del
valor. Fue refutado completamente por otro
reconstruccionista sobre un tema relacionado, así que es
comprensible que sea un poquito cauteloso).
El hecho es que las iglesias
amilenialistas no se distinguen por sus programas de
evangelismo. (Los que usan los materiales de explosión
evangelística de la Iglesia Presbiteriana de Coral Ridge son
excepciones a esta regla). Estas iglesias no han salido a la
arena teológica, desafiando a los humanistas, ni a nadie
más. Los miembros ven a sus iglesias como acciones de
sostén, como fortalezas defensivas, o como puertos en la
tormenta cultural. Simplemente, estas iglesias no están a la
ofensiva. No esperan conseguir nada culturalmente. Tampoco
esperan ver una oleada de conversos. Probablemente, no
perderán mucha gente al Reconstruccionismo Cristiano en un
futuro cercano. La lenta erosión hacia el liberalismo, el
modernismo, y la teología de la liberación continuará
molestándolos, como lo ha hecho en el pasado, pero no habrá
deserciones de importancia. Tampoco habrá ninguna victoria
de importancia. Continuarán siendo puestos de avanzada
espirituales y defensivos en la mitad de un momento decisivo
en la historia mundial.
Pre-milenialismo histórico
No hay ningún pre-milenismo
histórico (no dispensacional), institucionalmente hablando.
Los pre-milenialistas históricos están dispersos en iglesias
dominadas bien por pre-milenialistas dispensacionales o
amilenialistas. El seminario teológico del pacto sí existe,
pero sus graduados son absorbidos eclesiásticamente por
iglesias que oficialmente son neutrales escatológicamente, o
sea, iglesias manejadas por amilenialistas. El
pre-milenialismo histórico no ha sido una fuerza teológica
separada en este siglo.
Conclusión
David Chilton nos ha
proporcionado una obra maestra. Ha compuesto un epitafio:
Pesi-milenialismo
71 D.C. - 1987 D. C.
"¡Predicamos la derrota, y la
obtuvimos!"
Estoy arrojando el guante a
los opositores del movimiento de Reconstrucción Cristiano.
Estoy retando a todos, y lo estoy haciendo de manera
inteligente: "Que combatan ustedes y Chilton". Además, "Que
peleen ustedes y Bahnsen". Si alguien quiere pelear conmigo,
encenderé mi procesadora de palabras y dispararé mi mejor
tiro, pero yo soy un tipo tan dulce e inofensivo que no
espero que nadie malgaste su tiempo tratando de derrotarme.
Pero es mejor que alguien en cada uno de los campos
pesi-milenialistas rivales comience a producir respuestas
para lo que los Reconstruccionistas Cristianos ya han
escrito. Específicamente, es mejor que alguien esté
preparado para escribir un comentario sobre Apocalipsis
mejor que The Days of Vengeance. Me siento confiado
de que nadie podrá hacerlo.
Desde este momento en
adelante, sólo habrá tres clases de comentarios sobre el libro
de Apocalipsis:
Los que tratan de
expandir el de Chilton
Los que tratan de refutar el de
Chilton
Los que hacen como si no
existiese ningún comentario de Chilton
Tyler, Texas
Diciembre 17, 1986
Notas:
1. David Chilton, Paradise Restored: A Biblical
Theology of Dominion (Ft. Worth: Dominion Press, 1985).
2. Tyler, Texas; Geneva Ministries, 1985.
3. Kline, Treaty of the Great King (Grand Rapids:
Eerdmans, 1963); reimpreso en parte en su libro posterior, The
Structure of Biblical Authority (Grand Rapids; Eerdmans, 1972).
4. Ray R. Sutton, That You May Prosper: Dominion By
Covenant (Tyler, Texas: Institute for Christian Economics,
1987).
5. Gary North, The Sinai Strategy: Economics and the Ten
Commandments (Tyler, Texas: Institute for Christian
Economics, 1986).
6. Gary North and David Chilton, "Apologetics and Strategy",
Christianity and Civilization, 3 (1983), pp. 107-116.
7. Gary North, Dominion and Common Grace (Tyler,
Texas: Institute for Christian Economics, 1987), especialmente
el capítulo 5.
8. Desde 1965, Francis Schaeffer
había estado anunciando que la civilización humanista es un
cascarón vacío, y que no tiene futuro terrenal. Repetía una y
otra vez que el cristianismo tenía las preguntas que el
humanismo no podía contestar. El problema era que, como pre-milenialista
calvinista, él no creía que ninguna respuesta específicamente
cristiana podría jamás implementarse antes de la segunda venida
de Cristo. No dedicó mucho espacio en sus libros a proporcionar
respuestas cristianas específicas para las preguntas cristianas
que él suscitó para desafiar a la civilización humanista. Hizo
excelentes preguntas culturales; ofreció pocas respuestas
específicamente cristianas. Había razones para esto: Chilton y
North, op. cit.
9. En los círculos altamente
restringidos del calvinismo amilenialista, apareció un
movimiento de corta duración de los eruditos holandeses en
Norteamérica en 1965-1975, la escuela de "la idea cosmonómica",
también conocida como la de los neo-Dooyeweerdianos, llamados
así en honor de Herman Dooyeweerd, el erudito legal y filósofo
holandés. Causaron poca impresión fuera de la comunidad
holandesa en Norteamérica, y desde entonces han desaparecido en
la oscuridad. A comienzos de la década de 1960, sus precursores
habían sido más conservadores, pero después de 1965, demasiados
de ellos se convirtieron en compañeros de viaje ideológicos de
los teólogos de la liberación. No pudieron competir con el
radicalismo de línea dura representado por Sojourners y
The Other Side, y se desvanecieron.
10. David Chilton, Productive Christians in an Age of
Guilt-Manipulators: A Biblical Response to Ronald J. Sider
(4ta. edic.; Tyler, Texas: Institute for Christian Economics,
1986).
11. Bibliotheca Sacra (Abril-Junio 1986).
12. 2da. edición. Publicada por Presbiteriana y Reformada,
Phillipsburg, New Jersey.
13. Nutley, New Jersey: Craig Press, 1973.
14. El único intento de las
dimensiones de un libro de cualquier erudito dispensacionalista
para refutar a los teonomistas es una disertación doctoral no
publicada del Seminario Teológico de Dallas: Hermeneutical
Prolegomena to Premillenial Social Ethics (1982), de Ramesh Paul
Richard. No se ha publicado, ni siquiera en forma revisada. Se
comprende por qué: es un título terrible. Peor aún, la
disertación cede demasiado terreno teológico a los teonomistas.
Esto indica la crisis que enfrenta el dispensacionalismo en la
actualidad.
15. Ed Dobson y Ed Hindson, "Apocalypse Now?" Policy
Review (Oct. 1986), p. 20.
16. Publicado por Spurgeon Press. P. O. Box 7999, Tyler,
Texas 75711.
Introducción
Autor
y Fecha
Aunque la identidad
del autor ha sido objeto de mucho debate, en realidad no hay
razón para dudar de que es el mismo Juan que escribió el
cuarto evangelio, como lo afirma el testimonio virtualmente
unánime de la iglesia primitiva. Se identifica a sí mismo
simplemente como "Juan" (1:1, 4,9; 21:2; 22:8),
aparentemente suponiendo que sería reconocido por su
auditorio del siglo primero basándose en su nombre
solamente; y escribe con un estilo autorizado, "apostólico",
no para individuos solamente, sino para la iglesia. Tomando
en cuenta el gobierno altamente organizado de la iglesia,
que existió desde su comienzo, es improbable que nadie
pudiese haber escrito de esta manera, salvo un apóstol
reconocido. 1
Además, hay numerosos puntos de semejanza entre el
Apocalipsis y el evangelio de Juan. Hasta un vistazo
superficial revela varias expresiones (por ejemplo,
Cordero de Dios, Verbo, y testigo), que
son comunes solamente al evangelio de Juan y a Apocalipsis;
ningún otro escritor del Nuevo Testamento usa estos términos
de la misma manera. 2
Austin Farrer 3
llama la atención a cierto número de
similitudes de estilo entre el evangelio y Apocalipsis:
Ambos libros están dispuestos en series de "sietes";
4 ambos
están estructurados en términos de la liturgia
bíblica/celestial y el calendario festivo; y ambos libros
usan números en un sentido simbólico que trasciende su
significado literal (esto es obvio en Apocalipsis; comp.
Juan 2:6; 19-20; 5:2,5; 6:7,9,13; 8:57; 13:38; 9:14,23;
21:11,14,15-17).
Hay varias
indicaciones bíblicas de que Juan era sacerdote, y hasta de
que procedía de la familia del sumo sacerdote.5
Probablemente su nombre era común en
esa familia (comp. Hechos 4:6; contrástese con Lucas 1:61).
Juan mismo nos habla de su estrecha relación con el sumo
sacerdote: Por eso, en una ocasión extremadamente sensitiva,
pudo tener acceso al patio del sumo sacerdote, usando su
influencia con la guardia para conseguir entrada para Pedro
también (Juan 18:15-16). Además, numerosas referencias tanto
en el evangelio como en Apocalipsis revelan la desusada
familiaridad de los autores de ambos libros con los detalles
del servicio del templo. Como observó Alfred Edersheim, "los
otros escritores del Nuevo Testamento se refieren a ellos en
sus narraciones, o explican sus tipos, en un lenguaje que
cualquier adorador bien informado en Jerusalén podría haber
empleado. Pero Juan no escribe como un israelita ordinario.
Tiene ojos y oídos para detalles que otros habrían pasado
por alto....
"En efecto, el
Apocalipsis, como un todo, puede asemejarse a los servicios
del Templo en el hecho de que mezcla los servicios
proféticos con el culto y la alabanza. Pero es especialmente
notable que las referencias al Templo, que abundan en el
libro de Apocalipsis, tienen que ver con minucias, que un
escritor que no hubiese estado tan familiarizado con tales
detalles, como sólo el contacto personal y el compromiso con
ellos podría haberlo permitido, apenas hubiese notado, y
ciertamente no habría empleado como parte de sus imágenes.
Ocurren de manera natural, espontáneamente, y tan
inesperadamente que el lector está en peligro a veces de
pasarlos por alto por completo; y en lenguaje que emplearía
un profesional, y que vendría a él como resultado del
ejercicio anterior de su llamado. En efecto, algunas de las
más llamativas de estas referencias no podrían haber sido
entendidas en absoluto sin los tratados profesionales de los
rabinos sobre el Templo y sus servicios. Sólo la estudiada
minuciosidad de las descripciones rabínicas, derivadas de la
tradición de los testigos, no deja la misma impresión que
las no estudiadas ilustraciones de Juan".
6
"Parece altamente
improbable que un libro tan lleno de alusiones litúrgicas al
libro de Apocalipsis - y éstas, muchas de ellas, no a
punnttos grandes o importantes, sino a minucias - haya sido
escrito por alguien que no fuera un sacerdote, alguien que
en alguna ocasión no hubiera podido participar de un
verdadero servicio en el Templo mismo, y así llegara a
familiarizarse tanto con sus detalles, que venían a él de
manera natural, como parte de las imágenes que empleaba."
7
En relación con esto,
Edersheim trae a colación un punto que es más importante
para nuestra interpretación que el tema en debate de la
autoría humana de Apocalipsis (porque, en fin de cuentas,
[véase Juan 1:1] este libro es la revelación de
Jesucristo). La íntima familiaridad de Juan con los
minuciosos detalles del culto en el templo sugiere que "el
libro de Apocalipsis y el cuarto Evangelio deben haber sido
escritos antes de que los servicios del templo hubiesen
cesado efectivamente".8
Aunque algunos eruditos han aceptado
sin criticarla la afirmación de Ireneo (120-202 d.C.) de que
la profecía apareció "hacia el fin del reinado de Domiciano"
(es decir, alrededor del año 96 d. C.), hay considerable
lugar para dudar del significado preciso (puede que haya
querido decir que el apóstol Juan mismo "fue visto"
por otros). 10
El lenguaje de Ireneo es algo ambiguo; y,
sin importar de qué estaba hablando, pudo haberse
equivocado. 11
(Dicho sea de paso, Ireneo es la única fuente para la
fecha tardía de Apocalipsis; todas las otras "fuentes"
simplemente lo citan a él. Por lo tanto, es más bien
calculador por parte de los comentaristas afirmar, como lo
hace Swete, que "la tradición cristiana primitiva sitúa a
Apocalipsis, casi unánimemente, en los últimos años de
Domiciano").12
Ciertamente, hay otros escritores primitivos cuyas
afirmaciones indican que Juan escribió el Apocalipsis mucho
antes, bajo la persecución de Nerón.
13
Mucho de la moderna
presunción a favor de la fecha domiciánica se basa en la
creencia de que bajo su reinado tuvo lugar una grande y
sostenida persecución y matanza de cristianos. Esta
creencia, tan querida como es, no parece estar basada en
absoluto en ninguna fuerte evidencia. Aunque no hay duda de
que Domiciano era un tirano cruel y malvado (he venido a
enterrar un mito sobre César, no a alabarle), hasta el siglo
quinto ningún historiador hizo ninguna mención de una
supuesta persecución extendida de los cristianos por su
gobierno. Es cierto que desterró temporalmente a algunos
cristianos; pero éstos fueron llamados de vuelta
eventualmente. Robinson observa: "Cuando esta purga limitada
y selectiva, en la cual con seguridad ningún cristiano fue
muerto, se compara con la matanza de criastianos a manos de
Nerón, en relación con la cual dos testigos primitivos y
completamente independientes hablan de 'inmensas
multitudes'; 14
es asombroso que los comentaristas hayan
sido guiados por Ireneo, que ni siquiera menciona una
persecución, para preferir un contexto domiciánico para el
libro de Apocalipsis". 15
Por lo tanto, nuestro camino
más seguro debe ser estudiar el Apocalipsis mismo para ver
qué evidencia interna ofrece en relación con su fecha. Como
veremos a través de este comentario, el libro de Apocalipsis
es principalmente una profecía de la destrucción de
Jerusalén por los Romanos. Por sí solo, este hecho coloca a
la autoría de Juan en algún momento antes de septiembre del
año 70 d.C. Además, como veremos, Juan habla de César Nerón
como todavía en el trono - y Nerón murió en junio del aaño
68.
Más importante que
cualquiera de estos hechos, sin embargo, es el hecho de que
tenemos una enseñanza a priori en las Escrituras
mismas de que toda la revelación terminó como en el año 70
d. C. El ángel Gabriel le dijo a Daniel que las "setenta
semanas" habrían de terminar con la destrucción de Jerusalén
(Dan. 9:24-27); y que ese período serviría también para
"sellar la visión y la profecía" (Dan. 9:24). En otras
palabras, la revelación especial acabaría - sería "sellada"
- para el tiempo eenn que Jerusalén sería destruida. El
canon de las Sagradas Escrituras se completó por entero
antes de la caída de Jerusalén.
16 Atanasio interpretó las
palabras de Daniel de la misma manera: "¿Cuándo cesaron en
Israel los profetas y las visiones? ¿No fue cuando vino
Cristo, el Santísimo? Es, de hecho, una señal y una prueba
notable de la venida del Verbo que Jerusalén ya no está en
pie, ni se suscitan profetas, ni se revelan visiones entre
ellos. Y es natural que sea así, porque cuando el que habría
de venir vino, ¿qué más necesidad había todavía de nada para
significarlo? Y cuando la Verdad había llegado, ¿qué más
necesidad había de la sombra? Sólo a cuenta de Él
profetizaban continuamente, hasta el tiempo en que hubiese
venido la Justicia Esencial, el que había efectuado el
rescate por los pecados de todos. Por la misma razón,
Jerusalén permaneció hasta el mismo tiempo, para que los
hombres pudieran premeditar los tipos antes de que viniera
la Verdad. Así que, por supuesto, una vez que el Santo de
los Santos había venido, tanto la visión como la profecía
fueron sellados. Y el reino de Jerusalén cesó al mismo
tiempo, porque los reyes de Jerusalén habían de ser ungidos
entre ellos solamente hasta que el Santo de los Santos fuera
ungido....
"El hecho simple es,
como digo, que ya no hay ningún rey, ni profeta, ni
Jerusalén, ni sacrificio, ni visión, entre ellos; y sin
embargo, la tierra entera está llena del conocimiento de
Dios, 17
y los gentiles, renunciando al ateísmo, ahora están buscando
refugio en el Dios de Abraham por medio del Verbo, nuestro
Señor Jesucristo". 18
La muerte, resurrección, y
ascensión de Cristo marcaron el fin del antiguo pacto y el
principio del nuevo; los apóstoles fueron comisionados para
entregar el mensaje de Cristo en la forma del Nuevo
Testamento; y cuando hubieron terminado, Dios envió a los
edomitas y a los ejércitos romanos para destruir por
completo los últimos símbolos que quedaban del Antiguo
pacto: el Templo y la Santa Ciudad. Por sí solo, este hecho
es suficiente para establecer que Apocalipsis debe haber
sido escrito antes del año 70 d. C. El libro mismo da
abundante testimonio en relación con su fecha; pero, aún
más, la naturaleza del Nuevo Testamento como la Palabra
Final de Dios nos lo dice. La muerte de Cristo a manos de
los hijos apóstatas de Israel selló su suerte: El Reino les
sería quitado (Mat. 21:33-43). Aunque la ira se colmó "al
extremo" (1 Tesa. 2:16), Dios detuvo su mano de juicio hasta
que se escribiera el documento del Nuevo pacto. Habiendo
hecho esto, Él terminó dramáticamente el reino de Israel,
borrando la generación perseguidora (Mat. 23:34-36; 24:34;
Luc. 11:49-51). La destrucción de Jerusalén fue el último
trompetazo, dando la señal para que se consumara el misterio
de Dios (Apoc. 10:7). No habría más escritos canónicos una
vez que Israel hubiese desaparecido.
Destinatario
Desde su exilio en la
isla de Patmos, Juan dirigió el Apocalipsis a las iglesias
de las siete ciudades principales de Asia Menor. Estas siete
ciudades, conectadas por una carretera semicircular a través
del interior de la provincia, servían como estaciones
postales para sus distritos. "Así, un mensajero de Patmos
llegaba a Éfeso, viajaba al norte a través de Esmirna y
hasta Pérgamo, y de allí al sureste a través de las otras
cuatro ciudades, dejando una copia del libro en cada una
para que de allí circulara de modo secundario en su
distrito. Por supuesto, el número 'siete' se usa
constantemente en el simbolismo del libro de Apocalipsis,
pero no debemos permitir que este hecho oscurezca la
circunstancia de que el libro está dirigido a siete iglesias
reales en ciudades situadas idealmente para servir como
puntos de distribución". 19
Asia Menor era un
destino significativo por dos razones: Primero, después de
la caída de Jerusalén, la provincia de Asia se convertiría
en el centro más influyente del cristianismo en el Imperio
Romano: "La provincia de Asia surgió como el área en que el
cristianismo era más fuerte, con Éfeso como su punto
radial". 20
Segundo, Asia era el centro del culto de adoración a César.
"Inscripción tras inscripción testifica de la lealtad de las
ciudades hacia el Imperio. En Éfeso, en Esmirna, en Pérgamo,
y de hecho por toda la provincia, la Iglesia fue confrontada
por un imperialismo que era popular y patriótico, y tenía
las características de una religión. En ninguna parte era el
culto a César más popular que en Asia."
21
Después de la muerte
de Julio César (29 a. C.), se construyó en Éfeso un templo
para honrarle como divus (dios). Los Césares que le
siguieron no esperaron que la muerte proveyera tales honores
y, comenzando con Octaviano, afirmaron su propia divinidad,
exhibiendo sus títulos de deidad en templos y monedas,
particularmente en las ciudades de Asia. Octaviano cambió su
nombre por el de Augusto, un título de suprema majestad,
dignidad, y reverencia. Fue llamado el Hijo de Dios,
y, como el mediador divino-humano entre el cielo y la
tierra, ofrecía sacrificios a los dioses. Fue ampliamente
proclamado como Salvador del mundo, y las inscripciones en
sus monedas eran francamente mesiánicas - declarando el
mensaje en ellas, como ha eesscrito Stauffer, que "la
salvación no ha de encontrarse en nadie sino en Augusto, y
que no hay otro nombre dado a los hombres en el cual puedan
ser salvos". 22
Esta postura era común a
todos los Césares. César era Dios; César era Salvador; César
era el único Señor. Y reclamaban, no sólo los títulos, sino
también los derechos de la deidad. Cobraban impuestos y
confiscaban propiedades a voluntad, tomaban las esposas (y
los esposos) para su propio placer, causaban escasez de
alimentos, ejercían el poder de vida y muerte sobre sus
súbditos, y en general, intentaban gobernar cada aspecto de
la realidad por todo el imperio. La filosofía de los Césares
puede resumirse en una frase que se usaba más y más, con el
correr del tiempo: ¡César es Señor!
Este era el principal
punto en disputa entre Roma y los cristianos: ¿Quién es
Señor? Francis Schaeffer señala: "No olvidemos por qué eran
muertos los cristianos. No eran muertos porque
adoraban a Jesús... A nadie le importaba quién adoraba a
quién, con tal de que el adorador no trastornara la unidad
del estado, que se centraba en la adoración formal a César.
La razón de que los cristianos fueran muertos era porque
eran rebeldes... Adoraban a Jesús como Dios, y adoraban sólo
al Dios infinito y personal. Los Césares no tolerarían esta
adoración del único Dios solamente. Esto se
consideraba como traición". 23
Para Roma, la meta de
cualquier verdadera moralidad y piedad era la subordinación
de todas las cosas al estado; el hombre religioso y piadoso
era el que reconocía, en cada momento de su vida, la
centralidad de Roma. "La función de la religión romana era
pragmática, para servir como cemento social y sostener al
estado". 24
Así, observa R. J. Rushdoony, "al marco de
los actos religiosos y familiares de la piedad era Roma
misma, la comunidad central y más sagrada. Roma controlaba
estrictamente todos los derechos de organización, asambleas,
reuniones religiosas, clubes, y reuniones en las calles, y
no soportaba ninguna posible rivalidad a su centralidad...
Sólo el estado podía organizar; los ciudadanos no, excepto
como conspiración. Sólo por esto, la bien organizada Iglesia
Cristiana era una ofensa y una afrenta al estado, y una
organización ilegal que en seguida era sospechosa de
conspiración". 25
El testimonio de los
apóstoles y la iglesia primitiva era nada menos que una
declaración de guerra contra las pretensiones del estado
romano. Juan afirmó que Jesús es el unigénito Hijo de
Dios (Juan 3:16); que él es, de hecho, "el verdadero Hijo de
Dios y la vida eterna" (1 Juan 5:20-21). Poco después de
Pentecostés, el apóstol Pedro declaró: "Y en ningún otro hay
salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a
los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12). "Así,
el conflicto del cristianismo con Roma era político desde la
perspectiva romana, aunque religioso desde la perspectiva
cristiana. A los cristianos nunca se les pidió que adoraran
a los dioses paganos de Roma; apenas se les pidió reconocer
la primacía religiosa del estado. Como observó Francis
Legge: 'En el tiempo de la persecución, los oficiales del
Imperio Romano buscaban forzar a los cristianos a ofrecer
sacrificios, no a cualesquiera dioses paganos, sino al Genio
del Emperador y la Fortuna de la Ciudad de Roma; y en todo
momento el rechazo de los cristianos fue visto, no como una
ofensa religiosa, sino política...' Entonces, el punto en
disputa era éste: ¿Debería la ley del emperador, la ley del
estado, gobernar tanto al estado como a la iglesia, o
estaban bajo la ley de Dios tanto el estado como la iglesia,
tanto el emperador como el obispo? ¿Quién representaba el
orden verdadero y final, Dios o Roma, la eternidad o el
tiempo? La respuesta romana era Roma y el tiempo, y de aquí
que el cristianismo constituyera una fe traicionera y una
amenaza para el orden político".
26
El cargo levantado por
los acusadores judíos durante un juicio contra cristianos en
el siglo primero era el de que "contravenían los decretos de
César, diciendo que hay otro rey, Jesús" (Hechos 17:7). Esta
era la acusación fundamental contra todos los cristianos del
Imperio. El capitán de la policía rogaba al anciano Obispo
de Esmirna, Policarpo, que renunciara a esta posición
extrema: "¿Qué mal hay en decir que César es Señor?"
Policarpo rehusó, y fue quemado en la estaca. Miles
sufrieron el martirio precisamente por esta causa. Para
ellos, Jesús no era "Dios" en algún sentido irrelevante, de
allá arriba; Él era el único Dios, plenamente soberano en
todas las áreas. Ningún aspecto de la realidad podría estar
fuera de sus demandas. Nada era neutral. La Iglesia
confrontó a Roma con el inflexible reclamo de la autoridad
imperial de Cristo: Jesús es el Hijo unigénito; Jesús es
Dios; Jesús es Rey; Jesús es Salvador; Jesús es Señor. Aquí
había dos imperios, ambos intentando un absoluto dominio
mundial; y estaban implacablemente en guerra.
27
Era necesario que las
iglesias de Asia reconocieran esto plenamente, con todas sus
implicaciones. La fe en Cristo Jesús requiere absoluta
sumisión a su señorío, en todo momento, sin medias tintas.
La confesión de Cristo significaba conflicto con el
estatismo, particularmente en las provincias donde se
requería el culto oficial a César para las transacciones de
los asuntos cotidianos. El no reconocer los reclamos del
estado resultaría en apuros económicos y la ruina, y a
menudo la cárcel, la tortura, y la muerte.
Algunos cristianos
intentaron llegar a un arreglo intermedio haciendo una
distinción no bíblica entre el corazón y la conducta, como
si uno pudiera tener fe sin obras. Pero el reino de Cristo
es universal: Jesús es Señor de todos. Para reconocerle
verdaderamente como Señor, debemos servirle en todas partes.
Este era el mensaje principal del Apocalipsis para los
cristianos en Asia, un mensaje que necesitaban oir
desesperadamente. Vivían en el corazón mismo del trono de
Satanás, el asiento del culto al Emperador; Juan escribió
para recordarles su verdadero Rey, su posición con Él como
reyes y sacerdotes, y la necesidad de perseverar en términos
de su Verbo soberano.
El Apocalipsis y el pacto
El Libro de Apocalipsis es
parte de la Biblia. Al primer vistazo, esto puede no parecer
una penetración brillante, pero es un punto tanto
crucialmente importante como universalmente descuidado en la
práctica real de la exposición. Porque, tan pronto como
reconocemos que Apocalipsis es un documento bíblico, nos
vemos obligados a hacernos una pregunta central: ¿Qué clase
de libro es la Biblia? Y la respuesta es ésta: La Biblia
es un libro (El Libro) acerca del pacto. La
Biblia no es una enciclopedia de conocimiento religioso. Ni
una colección de relatos morales, ni una serie de estudios
de psicología personal de los grandes héroes de antaño. La
Biblia es la revelación escrita de Dios acerca de Sí mismo,
la historia de su venida a nosotros en el Mediador, el Señor
Jesucristo; y es la historia de la relación de la Iglesia
con Él por medio del pacto que Él ha establecido con ella.
El pacto es el significado
de la historia bíblica (la historia bíblica no es
principalmente historias de aventuras). El pacto es el
significado de la ley bíblica (la Biblia no es
principalmente un tratado político sobre cómo establecer una
República Cristiana). Y el pacto es el significado de la
profecía bíblica también (la profecía bíblica no es
"predicción" en el sentido oculto de Nostradamus, Edgar
Cayce, y Jean Dixson). Para el hombre, los profetas eran los
emisarios legales de Dios para Israel y las naciones,
actuando como procuradores que traían lo que se ha venido a
conocer entre los eruditos recientes como "El Proceso Legal
del pacto".
Que la profecía bíblica no
es simplemente "predicción" queda indicado, por ejemplo, en
la afirmación de Dios por medio de Jeremías:
En un instante hablaré
contra pueblos, y contra reinos, para arrancar, y
derribar, y destruir. Pero si esos pueblos se
convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me
arrepentiré del mal que había pensado hacerles, y en un
instante hablaré de la gente y del reino, para edificar
y para plantar. Pero si hiciere lo malo delante de mis
ojos, no oyendo mi voz, me arrepentiré del bien que
había determinado hacerle. (Jer. 18:7-10).
El propósito de la profecía
no es "predecir", sino evaluar la respuesta ética del hombre
a la Palabra de mando y promesa de Dios. Es por esto por lo
que la profecía de Jonás sobre Nínive no "se cumplió":
Nínive se arrepintió de su maldad, y la calamidad fue
alejada. Como los otros escritos bíblicos, el Libro de
Apocalipsis es una profecía, con una específica orientación
de pacto y una referencia a él. Cuando se ignora el contexto
de pacto de la profecía, el mensaje que Juan trataba de
comunicar se pierde, y Apocalipsis se convierte en nada más
que un vehículo para avanzar las teorías escatológicas del
pretendido expositor.
Consideremos un ejemplo de menor importancia: Apocalipsis
9:16 nos cuenta de un gran ejército de jinetes, que suman
"miríadas de miríadas". En algunos textos griegos, se dice
que son dos miríadas de miríadas, y algunas veces se
traduce como 200 millones. Toda clase de
explicaciones fantásticas y artificiales se han propuesto
para esto. Quizás la teoría mejor conocida de tiempos
recientes es la opinión de Hal Lindsey de que "estos 200
millones de soldados son chinos rojos acompañados por otros
aliados orientales. Es posible que el poderío industrial de
Japón se una al de China roja. Por primera vez en la
historia, Occidente será completamente invadido por
Oriente". 28
Tales adivinanzas pueden o no pueden ser exactas con
relación a una venidera invasión china, pero no nos dice
absolutamente nada acerca de la Biblia. Para ayudar a poner
el punto de vista de Lindsey en una perspectiva histórica,
lo compararemos con el de J. L. Martin, un predicador del
siglo diecinueve que, aunque compartía las presuposiciones
básicas de Lindsey sobre la naturaleza y el propósito de la
profecía, llegó a una conclusión diferente y divertida, de
que los "200 millones" de Juan representaban "la fuerza de
combate de mundo entero" de 1870. Nótese el razonamiento
astutamente científico de Martin, semejante al de Lindsey:
Tenemos poco más
de mil millones de habitantes en la tierra... Pero de
esos mil millones, como quinientos millones (la mitad)
son mujeres; y de ese número, como la mitad son menores
de edad, quedando sólo doscientos cincuenta millones de
varones adultos en la tierra al mismo tiempo. Pero de
ese número de varones adultos, como la quinta parte son
jubilados -- demasiado viejos para combatir. Estos son
hechos estadísticos. Esto nos deja exactamente los
doscientos millones de combatientes sobre la tierra de
Juan. Y cuando demostramos algo matemáticamente, creemos
que está bastante bien hecho.
29
Pero Martin está sólo
tomando el ritmo. Continúa con su exposición, haciendo la
aterradora descripción de los soldados en 9:17-19: "Así vi
en visión los caballos y a sus jinetes, los cuales tenían
corazas de fuego, de zafiro y de azufre. Y las cabezas de
los caballos eran como cabezas de leones; y de su boca
salían fuego, humo, y azufre. Por estas tres plagas fue
muerta la tercera parte de los hombres; por el fuego, el
humo y el azufre que salían de su boca. Pues el poder de los
caballos estaba en su boca y en sus colas; porque sus colas,
semejantes a serpientes, tenían cabezas, y con ellas
dañaban". Aunque los modernos apocalipsistas consideran esto
en términos de lásers y lanzadores de misiles, Martin tenía
una explicación diferente - una explicación de acuerdo con
el estado del arte militar en sus días, cuando Buffalo Bill
combatía a los indios Sioux como jefe de los exploradores
del Quinto de Caballería del General Sheridan:
Juan señala al
modo moderno de combatir a caballo, con el jinete
inclinado hacia adelante, el cual, como él lo ve, y como
lo ve alguien que mire desde cierta distancia, se
parecería a la gran melena de un león; el hombre
inclinado sobre el cuello de su caballo. Al combatir con
armas de fuego, tendría que inclinarse hacia adelante
para disparar, no fuera a ser que hiriera al mismo
caballo sobre el cual cabalgaba. En los días de Juan, la
postura era muy diferente... Ahora, quiero preguntar a
mis amigos oyentes: ¿No se cumple esto tan literalmente
delante de nuestros ojos como puede cumplirse? ¿No están
todas las naciones envueltas en este tipo de guerra? ¿No
se matan los hombres con fuego y azufre? ... ¿No saben
que esto es sólo pólvora encendida? Podría un hombre no
inspirado, a finales del siglo primero, haber hablado de
este tema? 30
A menos que veamos el
libro de Apocalipsis como un documento de pacto - es decir,
si insistimos en leerlo principalmente ya sea como una
predicción de armas nucleares del siglo veinte o como una
polémica contra la Roma del siglo primero - su continuidad
con el resto de la Biblia se perderá. Se convierte en un
apéndice escatológico, una visión de "las últimas cosas",
que ultimadamente tiene poco que ver con el mensaje, el
propósito, y los intereses de la Biblia. Una vez que
entendemos el carácter del Apocalipsis como un Proceso de
pacto, sin embargo, deja de ser un libro "extraño",
"misterioso"; ya no es incomprensible para nosotros como
Isaías y Amós. De salida, el Libro de Apocalipsis debe ser
visto en su carácter de revelación bíblica. Captar
este solo punto puede significar un "salto cuántico" en la
interpretación; porque, como explicó Geerhardus Vos en sus
novedosos estudios de teología bíblica, "la revelación está
conectada, toda ella, con la suerte de Israel".
31
El proceso de pacto
La relación de Dios
con Israel siempre se definió en términos del pacto, el lazo
matrimonial por medio del cual Dios unió a Israel a sí mismo
como su pueblo especial. Este pacto era un arreglo legal, un
"contrato" obligatorio impuesto sobre Israel por su Rey, que
estipulaba mutuas obligaciones y promesas. Meredith Kline ha
mostrado que la estructura del pacto bíblico exhibe notables
similitudes con la forma establecida para los tratados de
paz en el Cercano Oriente antiguo.
32 Funcionaba
de esta manera: Después de una guerra, el rey victorioso
hacía un pacto con su enemigo derrotado, haciendo ciertas
promesas y garantizando protección a condición de que el
rey-vasallo y todos los que estaban bajo su autoridad
obedecieran a su nuevo señor. Tanto el señor como el vasallo
hacían juramento, y de allí en adelante estaban unidos en
pacto.
Como explica Kline, la forma
de tratado corriente en el mundo antiguo estaba estructurada
en cinco partes, todas las cuales aparecen en los pactos
bíblicos:
1. Preámbulo (que
identificaba el señorío del Gran Rey, subrayando tanto su
trascendencia [grandeza y poder] como su inmanencia
[cercanía y presencia]);
2. Prólogo Histórico (que
examinaba la anterior relación del señor con el vasallo,
enfatizando especialmente las bendiciones concedidas);
3. Estipulaciones Éticas
(que exponían las obligaciones del vasallo, su "guía de
ciudadanía" en el pacto);
4. Sanciones (que
bosquejaban las bendiciones por la obediencia y las
maldiciones por la desobediencia);
5. Las Disposiciones de
la Sucesión (que tenían que ver con la continuidad de la
relación de pacto en las generaciones futuras).
Uno de los mejores
ejemplos de un documento escrito en esta forma de tratado es
el libro de Deuteronomio, que Kline examina en detalle en su
Tratado del Gran Rey. (Recientemente, el análisis de
Kline fue aumentado considerablemente en la obra de mayor
orientación teológica de Ray R. Sutton, That You May
Prosper). 33
La exposición de Kline muestra cómo Deuteronomio se divide
naturalmente en las cinco secciones de pacto:
Deuteronomio
1. Preámbulo (1:1-5)
2. Prólogo Histórico
(1:6-4:49)
3. Estipulaciones Éticas
(5:1-26:19)
4. Sanciones (27:1-30:20)
5. Disposiciones de la
Sucesión (31:1-34:12)
Si un rey vasallo
violaba los términos del pacto, el señor enviaba mensajeros
al vasallo, advirtiendo a los violadores acerca de juicios
venideros, en los cuales se harían cumplir las
maldiciones-sanciones del pacto. Esto resulta ser la función
de los profetas bíblicos, como mencioné antes: Eran fiscales
acusadores, que traían el mensaje de Dios del Proceso de
pacto a las naciones violadoras de Israel y Judá. Y la
estructura del proceso siempre seguía el modelo de la
estructura original del pacto. En otras palabras, de la
misma manera que los pactos bíblicos mismos siguen el modelo
de la estructura de tratado de cinco partes, las profecías
bíblicas siguen también la forma de tratado.
34 Por
ejemplo, la profecía de Oseas está ordenada de acuerdo con
el siguiente bosquejo:
Oseas
1. Preámbulo (1)
2. Prólogo histórico (2-3)
3. Estipulaciones éticas
(4-7)
4. Sanciones (8-9)
5. Disposiciones de la
sucesión (10-14)
Como muchas otras profecías
bíblicas, el Libro de Apocalipsis es una profecía de ira del
pacto contra el Israel apóstata, que irrevocablemente se
apartó del pacto al rechazar a Cristo. Y, como muchas otras
profecías bíblicas, el libro de Apocalipsis está escrito en
forma de proceso de pacto, con cinco partes, conformándose a
la estructura de tratado de pacto. Esta tesis será
demostrada en el comentario: a manera de introducción, sin
embargo, será de ayuda echar un vistazo a algunos de los
puntos principales que llevan a esta conclusión. (También,
he provisto una introducción para cada una de las cinco
partes de Apocalipsis, correlacionando el mensaje de cada
sección con el pasaje apropiado en el libro de
Deuteronomio).
Para captar la estructura en cinco partes de Apocalipsis,
primero debemos considerar cómo se relaciona la profecía de
Juan con el mensaje de Levítico 26. Como Deuteronomio 28,
Levítico 26 establece las sanciones del pacto: Si Israel
obedece a Dios, será bendecido en cada una de las áreas de
la vida (Lev. 26:1-13; Deut. 28:1-14); sin embargo, si
desobedece, será visitado con las maldiciones, descritas con
horrible detalle (Lev. 26:14-39; Deut. 28:15-68). (Estas
maldiciones fueron derramadas más plenamente en la
progresiva desolación de Israel durante los últimos días,
culminando en la gran tribulación de los años 67-70 d. C.,
como castigo por su apostasía y el rechazo de su Verdadero
Esposo, el Señor Jesucristo).
35 Uno de los rasgos notables
del pasaje de Levítico es el de que las maldiciones están
dispuestas en un patrón especial: Cuatro veces en este
capítulo dice Dios: "Os castigaré siete veces por vuestros
pecados" (Lev. 26:18, 21, 24, 28). El número siete,
como veremos en abundancia a través de Apocalipsis, es un
número bíblico que indica calidad de completo o plenitud
(tomado del patrón de siete días establecido en la creación
en Génesis 1). 36
El número cuatro se usa en las Escrituras en relación con la
tierra, especialmente la tierra de Israel; así, cuatro ríos
fluían desde Edén para regar toda la tierra (Gén. 2:10); la
tierra, como el altar, se representa como teniendo cuatro
confines (Isa. 11:12; comp. Éx. 27:1-2), de los cuales
soplan los cuatro vientos (Jer. 49:36); el campamento de
Israel estaba dispuesto en cuatro grupos alrededor de los
lados del tabernáculo (Núm. 2); y así sucesivamente (vea su
concordancia y su diccionario bíblico). Así que, al hablar
cuatro veces de castigarlos siete veces en Levítico 26, Dios
está diciendo que un juicio pleno y completo vendrá sobre la
Tierra de Israel por sus pecados. Este tema es tratado por
los profetas en sus amonestaciones a Israel:
Y enviaré sobre ellos
cuatro géneros de castigo, dice Jehová: espada para
matar, y perros para despedazar, y aves del cielo y
bestias de la tierra para devorar y destruir. (Jer.
15:3)
Por lo cual así ha dicho
Jehová el Señor: ¿Cuánto más cuando yo enviare contra
Jerusalén mis cuatro juicios terribles, espada, hambre,
fieras y pestilencia, para cortar de ella hombres y
bestias? (Eze. 14:21)
Las imágenes de un
séptuple juicio que viene cuatro veces se desarrolla más
plenamente en el libro de Apocalipsis, que está
explícitamente dividido en cuatro series de siete: Las
cartas a las siete iglesias, la apertura de los siete
sellos, el sonar de las siete trompetas, y el derramamiento
de las siete copas. 37
Al seguir así la estructura formal de la maldición de pacto
en Levítico, Juan subraya la naturaleza de su profecía como
una declaración de ira del pacto contra Jerusalén.
Los cuatro juicios están precedidos por una visión
introductoria, que sirve para resaltar la trascendencia y la
inmanencia del Señor - precisamente la función del preámbulo
en los tratados de pacto. Al leer las cuatro series de
juicios, encontramos que también se conforman al bosquejo
del tratado: Las siete cartas examinan la historia del
pacto; los siete sellos tienen que ver con las
estipulaciones específicas establecidas en la sección
correspondiente del tratado de pacto; las siete trompetas
invocan las sanciones del pacto; y los ángeles de las siete
copas están involucrados tanto en la desheredad de Israel
como en la sucesión de la iglesia en el nuevo pacto. Así:
Apocalipsis
1. Preámbulo: Visión del
Hijo del Hombre (1)
2. Prólogo histórico: Las
siete cartas (2-3)
3. Estipulaciones éticas:
Los siete sellos (4-7)
4. Sanciones: Las siete
trompetas (8-14)
5. Disposiciones de la
sucesión: Las siete copas (15-22)
De esta manera, Juan ha
combinado el bosquejo de maldiciones en cuatro partes de
Levítico 26 con el familiar bosquejo en cinco partes del
proceso de pacto. La intersección de una maldición cuádruple
y quíntuple se relaciona con otra dimensión de las imágenes
bíblicas, relacionada con las leyes de restitución múltiple.
Éxodo 22:1 ordena: "Cuando alguno hurtare buey u oveja, y lo
degollare o vendiere, por aquel buey pagará cinco bueyes, y
por aquella oveja cuatro ovejas". James B. Jordan explica
los aspectos simbólicos de este caso legal: "Estos animales
en particular simbolizan a la humanidad en el sistema de
sacrificios. Así, son presentados repetidamente como
analogías preeminentes para los hombres (comp., por ej.,
Lev. 22:27, con Lev. 12)".
"Debemos notar aquí que el verbo usado en Éxodo 22:1,
'matar', se usa casi siempre para referirse a hombres. Ralph
H. Alexander comenta: 'El significado central de la raíz
ocurre sólo tres veces (Gén. 43:16; Éx. 22:1; 1 Sam. 25:11).
La raíz se usa sobre todo metafóricamente, presentando el
juicio del Señor sobre Israel y sobre Babilonia como una
matanza'. 38
Nuevamente, esto apunta a un significado simbólico básico de
esta ley". 39
Jordan luego muestra
que, en las Escrituras, el buey representa en Israel
principalmente al funcionario, mientras la oveja representa
al ciudadano ordinario, especialmente al hombre pobre. Por
esta razón, se requiere la restitución cuádruple como
castigo por la rebelión contra la autoridad.
40 El proceso
de pacto está estructurado en términos de la pena de la
restitución quíntuple, pues los que se rebelan contra el
pacto se están rebelando contra su autoridad divinamente
ordenada; y Juan trae a colación el proceso contra Israel
porque éste se rebeló contra Jesucristo, su Señor y Sumo
Sacerdote (Heb. 2:17; 7:22-8:6).
Pero Cristo era también una
oveja, el Cordero sacrificatorio de Dios (Juan 1:29; Apoc.
5: 6, 9). Fue vendido injustamente (Mat. 26:14-15), y fue
tratado "como cordero que es llevado al matadero"
(Isa. 53:7). Además, los primeros cristianos eran mayormente
pobres, y fueron perseguidos, oprimidos, y masacrados por
los ricos y poderosos del Israel apóstata (Mat. 5:10-12;
Luc. 6:20-26; Sant. 5:1-6). De este modo, el Israel
incrédulo trajo sobre sí todos los castigos y maldiciones
del pacto, incluyendo la restitución cuádruple y quíntuple,
así como la doble (Apoc. 18:6). (Vale la pena también
repetir lo que Ralph Alexander dijo sobre la palabra "matar"
en Éxodo 22:1: "La raíz se usa predominantemente de forma
metafórica, presentando el juicio de Dios sobre Israel y
sobre Babilonia como una matanza". Como veremos, Juan
presenta juntas estas ideas, metafóricamente llamando a la
Jerusalén apóstata de sus días Babilonia la Grande).
La gran tribulación, que culminó en el holocausto del año 70
d. C., era la restitución exigida por su robo y por la
matanza de los profetas del Antiguo Testamento, de los
mártires del Nuevo Testamento, y del Señor Jesucristo (Mat.
21:33-45; 23:29-38; 1 Tesa. 2:14-16); y estos temas son
incorporados en la estructura misma de Apocalipsis, el
Proceso de pacto final.
Todo esto es enfatizado
también por el uso que Juan hace de la terminología
profética del proceso: la acusación de prostitución. A
través de las Escrituras, Israel es considerado como la
Esposa de Dios; el pacto es un enlace de matrimonio, y se
espera que ella sea fiel a él. Su apostasía contra Dios es
llamada adulterio, e Israel es identificado como prostituta.
Hay numerosos ejemplos de esto en los profetas:
¿Cómo te has convertido
en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en
ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas. (Isa.
1:21)
Porque desde muy atrás rompiste tu yugo y tus ataduras,
y dijiste: No serviré. Con todo eso, sobre todo collado
alto y debajo de todo árbol frondoso te echabas como
ramera. (Jer. 2:20)
Y salió tu renombre
entre las naciones a causa de tu hermosura; porque era
perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre tí,
dice Jehová el Señor. Pero confiaste en tu hermosura, y
te prostituíste a causa de tu renombre, y derramaste tus
fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras. (Eze. 16:
14-15)
No te alegres, oh Israel,
hasta saltar de gozo como los pueblos, pues has fornicado
apartándote de tu Dios; amaste salario de ramera en todas
las eras de trigo. (Oseas 9:1)
A través de toda la
Biblia, es a Israel a quien los profetas característicamente
condenan como ramera. 41
En consecuencia, cuando Juan trae juicio contra Israel por
su rechazo de Cristo, la gran apostasía de todos los tiempos
(comp. Mat. 21:33-45), él apropiadamente la llama "la gran
ramera... la madre de las rameras y de las abominaciones de
la tierra" (Apoc. 17:1, 5)
Hay otras indicaciones dentro de la estructura de
Apocalipsis de que el libro es un proceso de pacto contra
Israel. Los cuatro juicios séptuplos están dispuestos en
conformidad general con el orden de la profecía de Jesús
contra Jerusalén en Mateo 24.
42 De este modo, las siete
cartas (Apoc. 2-3) tratan de falsos apóstoles, persecución,
ilegalidad, un amor que se enfría, y el deber de la
perseverancia (comp. Mat. 24:3-5, 9-13); los siete sellos
(Apoc. 4-7) tienen que ver con guerras, hambrunas, y
terremotos (comp. Mat. 24: 6-8); las siete trompetas (Apoc.
8-14) hablan del testimonio de la iglesia al mundo, su huída
al desierto, la gran tribulación, y el falso profeta (comp.
Mat. 24: 14-27); y las siete copas (Apoc. 15-22) describen
el oscurecimiento del reino de la bestia, la destrucción de
la ramera, la reunión de las águilas sobre el cadáver de
Jerusalén, y el recogimiento de la iglesia al reino (comp.
Mat. 24: 28-31).
Apocalipsis,
Ezequiel, y el Leccionario
Pero hay por lo menos
otro factor que ha influido grandemente en el bosquejo de
Apocalipsis. Está construido con gran apego a uno de los más
famosos Procesos de pacto de todos los tiempos: la profecía
de Ezequiel. La dependencia de Apocalipsis del lenguaje y
las imágenes de Ezequiel se ha reconocido por mucho tiempo;
43
un erudito ha descubierto en Apocalipsis no menos de 130
referencias separadas a Ezequiel.
44 Pero Juan
hace más que sólo alusiones literarias a Ezequiel. Lo sigue,
paso a paso - tanto, que Philip Barrington pudo decir, con
sólo una floja hipérbole: "Apocalipsis es Ezequiel
re-escrito por los cristianos. Su estructura fundamental es
la misma. Su interpretación depende de Ezequiel. La primera
mitad de ambos libros conduce a la destrucción de la
Jerusalén terrenal; en la segunda se describe una Jerusalén
santa y nueva. Hay una diferencia significativa. El lamento
de Ezequiel sobre Tiro es transformado en un lamento sobre
Jerusalén, siendo la razón que Juan desea trasladar a
Jerusalén la nota de condenación irrevocable que se
encuentra en el lamento sobre Tiro. Aquí yace la verdadera
diferencia entre los mensajes de los dos libros. Jerusalén,
como Tiro, ha de desaparecer para siempre".
45 Considérense
los paralelos más obvios:
1. La visión del trono
(Apoc. 4/Eze. 1)
2. El libro (Apoc. 5/Eze.
2-3)
3. Las plagas (Apoc. 6:
1-8/Eze. 5)
4. Los muertos bajo el altar
(Apoc. 6: 9-11/Eze. 6)
5. La ira de Dios (Apoc. 6:
12-17/Eze. 7)
6. El sello en las frentes
de los santos (Apoc. 7/Eze. 9)
7. Los carbones del altar
(Apoc. 8/Eze. 10)
8. No más demora (Apoc.
10:1-7/Eze. 12)
9. Comer el libro (Apoc.
10:8-11/Eze. 2)
10. La medición del templo
(Apoc. 11:1-2/Eze. 40-43)
11. Jerusalén y Sodoma
(Apoc. 11:8/Eze. 16)
12. La copa de la ira (Apoc.
14/Eze.23)
13. La viña de la tierra
(Apoc. 14:18-20/Eze. 15)
14. La gran ramera (Apoc.
17-18/Eze. 16, 23)
15. El lamento sobre la
ciudad (Apoc. 18/Eze. 27)
16. El festín de los
carroñeros (Apoc. 19/Eze. 39)
17. La primera resurrección
(Apoc. 20:4-6/Eze. 37)
18. La batalla con Gog y
Magog (Apoc. 20:7-9/Eze. 38-39)
19. La Nueva Jerusalén
(Apoc. 21/Eze. 40-48)
20. El río de vida (Apoc.
22/Eze. 47)
Como señala M. D.
Goulder, la cercanía de la estructura de los dos libros - el
"pegamiento" paso a paso entre Apocalipsis y Ezequiel -
implica algo más que una mera relación literaria. "El
pegamiento a nivel no es por lo común un rasgo de préstamo
literario: por ejemplo, la obra del cronista está lejos de
un pegamiento a nivel entre Samuel y Reyes, con su maciza
expansión del material del Templo, y su extirpación de las
tradiciones del norte. Más bien, el pegamiento a nivel es un
rasgo de uso leccionario, como cuando la Iglesia establece
la lectura de Génesis a la par con Romanos, o Deuteronomio a
la par con Hechos ... Además, es claro que Juan esperaba que
sus profecías fueran leídas durante el culto, porque dice:
'Bienaventurado el que lee las palabras de esta profecía, y
bienaventurados los que oyen' (1:3) - la versión revisada
[en inglés] correctamente traduce 'lee en voz alta'. En
realidad, el hecho mismo de que 'él repetidamente llama a su
libro 'la profecía' lo alinea con las profecías del Antiguo
Testamento, que eran familiares pues se leían en público
durante el culto". 47
En otras palabras, desde el comienzo, el libro de
Apocalipsis estaba calculado como una serie de lecturas en
el culto durante todo el año de la Iglesia, para ser leído
en tándem con la profecía de Ezequiel (como otras lecturas
del Antiguo Testamento). Como escribió Austin Farrer en su
primer estudio sobre Apocalipsis, Juan "seguramente no creyó
que se iba a leer una vez a las congregaciones y que luego
sería usado para envolver pescado, como una carta pastoral".
48
La tesis de Goulder sobre Apocalipsis está apoyada por los
hallazgos en su libro reciente sobre los evangelios, The
Evangelists´ Calendar, que ha revolucionado los estudios
del Nuevo Testamento al poner a los evangelios en su
adecuado contexto litúrgico. 49
Como muestra Goulder, los evangelios fueron escritos
originalmente, no como "libros", sino como lecturas seriales
durante el culto, para acompañar las lecturas en las
sinagogas (las iglesias del Nuevo Testamento). De hecho,
arguye, "Lucas desarrolló su evangelio al predicar a su
congregación, como una serie de cumplimientos del AT; y este
desarrollo de series litúrgicas explica la estructura básica
de su evangelio, que ha sido un misterio por tantos años".
50
Las estructuras tanto de Ezequiel como de
Apocalipsis se prestan en seguida para el uso leccionario
serializado, como observa Goulder: "En la división de
Apocalipsis y de Ezequiel en profecías o visiones, unidades
para los domingos sucesivos, el intérprete dispone de poca
discreción; un rasgo feliz, pues estamos buscando líneas
divisorias claras y no controversiales. La mayoría de los
comentarios dividen el Apocalipsis como en cincuenta
unidades, y no difieren mucho. En la Biblia, Ezequiel está
dividido en cuarenta y ocho capítulos, muchos de los cuales
son evidententemente profecías solas que se sostienen por
derecho propio. Además, la longitud de los capítulos de
Ezequiel es pareja en términos generales. El libro cubre
poco más de 53 páginas de texto en la Versión Revisada, y
muchos capítulos son como de dos columnas (una página) de
largo. Algunas de las divisiones son quizás cuestionables.
Por ejemplo, el llamado de Ezequiel se extiende más allá del
muy breve cap. 2 hasta un final claro en 3:15, y el corto
cap. 9 podría considerarse junto con el 8; aunque hay
algunos capítulos enormes, 16, 23, y 40, que tienen más de
cuatro columnas de largo, y que se subdividen naturalmente.
Pero ya habrá sido obvio para el lector un rasgo alentador:
ambos libros se dividen como en cincuenta unidades, y el año
judeo(-cristiano) consiste de cincuenta o cincuentiún
sábados/domingos. Así que tenemos lo que parece material
para un ciclo anual de Ezequiel inspirando un ciclo anual de
visiones, que entonces podrían leerse en las iglesias de
Asia al lado de Ezequiel, y explicados en sermones a la luz
de ellos". 51
Goulder luego proporciona una larga tabla que muestra
lecturas consecutivas a través de Ezequiel y Apocalipsis,
puestas al lado del año cristiano, de Pascua a Pascua; las
correlaciones son asombrosas. 52
El énfasis pascual del Apocalipsis también
fue subrayado en un estudio efectuado por Massey Shepperd,
casi veinte años antes de que Goulder escribiera.
53
Shepperd demostró otro aspecto notable de la arquitectura de
Apocalipsis, mostrando que la profecía de Juan está
delineada de acuerdo con la estructura del culto de la
iglesia primitiva - de hecho, que tanto su evangelio como el
Apocalipsis "dan testimonio desde el punto de vista de la
experiencia de la liturgia pascual de las iglesias de Asia".
54
La naturaleza leccionaria de Apocalipsis
ayuda a explicar la riqueza del material litúrgico en la
profecía. Por supuesto, Apocalipsis no es un manual sobre
cómo "hacer" un servicio de culto; más bien, es un servicio
de culto, una liturgia dirigida en el cielo como un modelo
para los que están en la tierra (y de paso nos instruye en
el sentido de que el salón del trono de Dios es el único
punto de vista adecuado para contemplar el conflicto
terrenal entre la Simiente de la mujer y la de la
serpiente): "Tradicionalmente, y de manera bastante
consciente, el culto de la iglesia ha estado modelado según
las realidades divinas y eternas reveladas en [Apocalipsis].
La oración de la iglesia y su celebración mística son uno
con la oración y la celebración del reino de los cielos.
Así, pues, en la Iglesia, con los ángeles y los santos, a
través de Cristo el Verbo y el Cordero, inspirados por el
Espíritu Santo, los fieles creyentes de la asamblea de los
salvados ofrecen perpetua adoración a Dios el Padre
Todopoderoso". 55
El dejar de reconocer la importancia de
Apocalipsis para la adoración cristiana ha empobrecido
grandemente a muchas iglesias modernas. Para poner sólo un
ejemplo: ¿Cuántos sermones se han predicado sobre
Apocalipsis 3:20 - "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo;
si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y
cenaré con él, y él conmigo" - sin reconocer la muy obvia
referencia sacramental? Por supuesto que Jesús está
hablando de la Santa Cena, invitándonos a cenar con Él; ¿por
qué no lo vimos antes? La razón tiene mucho que ver con una
idea puritana de culto que viene, no de la Biblia, sino de
los filósofos paganos.
Dom Gregory Dix, en su voluminoso estudio
del culto cristiano, dio en el clavo: El puritanismo
litúrgico no es "protestante"; ni siquiera es
cristiano. En vez de eso, es "una teoría general sobre el
culto, no específicamente protestante, ni realmente limitada
a los cristianos de ninguna clase. Es la teoría de trabajo
en la cual se basa todo el culto musulmán. Fue compuesta por
el poeta romano Persio o el filósofo pagano Séneca en el
siglo primero, y ellos sólo están desarrollando una tesis de
los autores filosóficos griegos que datan del siglo séptimo
a. C. En pocas palabras, la teoría puritana es que el culto
es una actividad puramente mental, que ha de
ejercerse por medio de una 'atención' estrictamente
psicológica a una experiencia subjetiva emocional o
espiritual... Contra esta teoría puritana de culto se alza
otra - el concepto 'ceremonioso' del culto, cuyoo principio
fundamental es que el culto como tal no es un ejercicio
puramente intelectual y afectivo, sino algo en el cual el
hombre entero - tanto el cuerpo como el alma, y sus poderes
estéticos y volitivos, así como intelectuales - deben
participar por completo. Considera eel culto como un 'acto'
tanto como una 'experiencia'".
56 Es esta visión
"ceremoniosa" del culto la que se enseña en la Biblia, desde
Génesis hasta Apocalipsis. Puesto que toda la acción de
Apocalipsis se ve desde el punto de vista del servicio de
culto, este comentario asumirá la posición de que la
estructura litúrgica de la profecía es fundamental para su
correcta interpretación.
La naturaleza
de Apocalipsis: ¿Apocalíptica?
El libro de Apocalipsis es tratado a menudo
como ejemplo del género "apocalíptico" de escritos, que
floreció entre los judíos entre el año 200 a. C. y el año
100 d. C. No hay base para esta opinión en absoluto, y es
desafortunado que se use siquiera la palabra apocalíptica
para describir esta literatura. (Los mismos escritores de
"apocalíptica" nunca usaron el término en este sentido; más
bien, los eruditos han robado el término de Juan, que llamó
a su libro "el Apocalipsis de Jesucristo"). De hecho, hay
grandes diferencias entre los escritos "apocalípticos" y el
libro de Apocalipsis.
Los "apocalipsistas" se expresaban en
símbolos inexplícitos e ininteligibles, y generalmente no
tenían en realidad el propósito de hacerse entender. Sus
escritos abundan en pesimismo: no es posible un verdadero
progreso, ni habrá ninguna victoria para Dios y su pueblo en
la historia. Ni siquiera podemos ver a Dios actuando en la
historia. Todo lo que sabemos es que el mundo está
empeorando más y más. Lo mejor que podemos hacer es esperar
el fin - pronto. 57
Ferrell Jenkins escribe: "Para ellos, las fuerzas del mal
tenían aparentemente control en la era actual y Dios
actuaría sólo en el tiempo del fin".
58 (Esto
debería sonar familiar). Sintiéndose impotente en presencia
del mal inexorable, el apocalipsista "podía por lo tanto dar
rienda suelta a las más desbocadas especulaciones ... había
cancelado este mundo y sus actividades, así que ni siquiera
trataba seriamente de proporcionar soluciones factibles para
sus problemas". 59
El resultado práctico era que los apocalipsistas rara vez se
preocupaban de la conducta ética: "En fin de cuentas, su
interés es en la escatología, no en la ética".
60
El enfoque de Juan sobre Apocalipsis es
vastamente diferente. Sus símbolos no son oscuras
divagaciones incubadas en una imaginación enfebrecida; están
arraigados firmemente en el Antiguo Testamento (y la razón
de esa aparente oscuridad es ese mismo hecho: Tenemos
problemas para entenderlos sólo porque no conocemos nuestras
Biblias). En contraste con los apocalipsistas, que habían
renunciado a la historia, "Juan presenta la historia como el
escenario de la redención divina".
61 Leon Morris
describe la visión mundial de Juan: "Para él, la historia es
la esfera en la cual Dios ha forjado la redención. Lo
realmente crítico en la historia de la humanidad ya ha
tenido lugar, y tuvo lugar aquí, en esta tierra, en los
asuntos de los hombres. El Cordero 'como inmolado' domina el
libro entero. Juan ve a Cristo como victorioso y como
habiendo ganado la victoria por medio de su muerte, un
suceso en la historia. Su pueblo comparte su triunfo, pero
ha derrotado a Satanás 'por la sangre del Cordero y por la
palabra de su testimonio' (Apoc. 12:11). El pesimismo que
difiere la actividad salvadora de Dios hasta el fin está
ausente. Aunque Juan pinta el mal realísticamente, su libro
es fundamentalmente optimista".
62
Los apocalipsistas decían: El mundo está
llegando a su fin. ¡Renuncien! Los profetas bíblicos decían:
El mundo se acerca a su principio. ¡Pónganse a trabajar!
Por eso, el libro de Apocalipsis no es un
tratado apocalíptico; en vez de eso, como el mismo Juan nos
lo recuerda repetidamente, es una profecía (1:3;
10:11; 22:7, 10, 18-19), en completa armonía con los
escritos de otros profetas bíblicos. Y - nuevamente en
completo contraste con los apocalipsistas - si había una
gran preocupación entre los profetas bíblicos, era la
conducta ética. Ningún escritor bíblico reveló jamás el
futuro meramente para satisfacer la curiosidad: La meta fue
siempre dirigir el pueblo de Dios hacia una acción correcta
en el presente. La abrumadora mayoría de las profecías
bíblicas no tenía nada que ver con el concepto erróneo y muy
común de que la "profecía" predecía el futuro. Los profetas
hablaban del futuro sólo para estimular una vida piadosa.
Como escribió Benjamin Warfield: "Debemos tratar de
conservar fresco en nuestras mentes el gran principio de que
toda profecía es ética en su propósito, y que este fin ético
controla, no sólo lo que será revelado en general, sino
también los detalles de él, y la forma misma que toma".
63
El hecho de que muchos de los que estudian
los escritos proféticos hoy día están interesados en
encontrar posibles referencias a viajes espaciales y armas
nucleares, más bien que en descubrir los mandamientos de
Dios para la vida, es un repugnante tributo a una fe
superficial e inmadura. "El testimonio de Jesús es el
espíritu de profecía" (Apoc. 19:10); ignorar a Jesús en
favor de estallidos atómicos es una perversión de las
Escrituras, una blasfema deformación de la Palabra de Dios.
De principio a fin, Juan está intensamente interesado en la
conducta ética de sus lectores:
Bienaventurado el que lee, y los que
oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas
en ella escritas. (1:3)
Bienaventurado el que vela, y guarda sus
ropas. (16:15)
Bienaventurado el que guarda las palabras
de la profecía de este libro. (22:7)
Bienaventurados los que guardan sus
mandamientos. (22:14)
El simbolismo
de Apocalipsis
A menudo, la profecía ha sido llamada "la
historia escrita por anticipado".
64 Sin
embargo, como ya hemos visto, la profecía es principalmente
un mensaje de los emisarios de Dios dentro del marco del
pacto, dirigida en términos de las estipulaciones y
sanciones establecidas en la ley bíblica. No es simplemente
"predicción". Ciertamente, los profetas sí predecían los
sucesos futuros en la historia, pero no en la forma de
escritos históricos. En vez de eso, los profetas usaban
símbolos y figuras tomados prestados de la historia, de la
cultura circundante, y de la creación. La mayoría de los
errores que se cometen al interpretar a los profetas se
derivan del descuido de este principio. Una vez oí a un
pastor presentar una conferencia muy sincera y emocionante
sobre las estaciones espaciales y los viajes
interplanetarios usando Apocalipsis 21:10 como su texto.
Sólo en la era moderna de los viajes espaciales, observó,
podría cumplirse la profecía de la Nueva Jerusalén. En
general, fue un discurso muy agradable, y una maravillosa
demostración de la riqueza de conocimiento del pastor en el
campo de la ciencia ficción; pero el fascinado auditorio
salió de la reunión por lo menos tan ignorante de las
Escrituras como cuando comenzó.
La Biblia es literatura: Es
literatura divinamente inspirada e infalible, pero
literatura al fin. Esto significa que debemos leerla
como literatura. Algunas partes han de entenderse
literalmente, y están escritas de esta manera - como
historia, o proposiciones teológicas, o lo que sea. Pero uno
no esperaría leer los Salmos o el Cantar de los Cantares de
Salomón con las mismas normas literarias usadas para el
Libro de Romanos. Sería como leer el soliloquio de Hamlet
"literalmente": "Las hondas y las flechas de la
ultrajante fortuna ... tomar las armas contra un mar de
dificultades..." No podemos entender lo que la Biblia
significa realmente (literalmente) a menos que apreciemos su
uso de los estilos literarios. ¿Entenderíamos el Salmo 23
correctamente si lo tomáramos "literalmente"? En vez de eso,
¿no sonaría un poco tonto? De hecho, si se toma
literalmente, no sería correcto: porque me atrevo a
decir que el Señor no hace descansar a todos los
cristianos en delicados pastos. Pero, por lo general, no
cometemos estos toscos errores al leer la poesía bíblica.
Sabemos que está escrita en un estilo que a menudo hace uso
de imágenes simbólicas. Pero debemos darnos cuenta de que
con los profetas sucede lo mismo: Ellos, también, hablaban
en figuras y símbolos, extrayendo material de una rica
herencia de imágenes bíblicas que comenzó en el jardín de
Edén. 65
En realidad, es en el paraíso donde comenzó la
profecía. Vale la pena notar que la misma primera promesa del
Redentor venidero fue expresada en términos altamente
simbólicos. Dios dijo a la serpiente:
Y pondré enemistad entre tí y la mujer,
y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá
en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. (Gén. 3:
15)
Obviamente, esto no es simplemente "historia
escrita por anticipado". Es una declaración simbólica, en
gran medida una obra con el lenguaje evocador y poético
usado a través de la Biblia, y especialmente en Apocalipsis.
De hecho, Juan nos dice claramente en su frase inicial que
Apocalipsis está escrito en signos, en símbolos. Juan
no tenía el propósito de que Apocalipsis se leyera como se
lee un periódico o un análisis del mercado de acciones.
Esperaba que su auditorio respondiera a su profecía en
términos del sistema de simbolismo de la propia Biblia.
Repito: el sistema de simbolismo de la propia Biblia.
El significado de un símbolo no es cualquier cosa que
elijamos; ni Juan creó las imágenes del Libro de Apocalipsis
en su propia imaginación. Juan presenta a Cristo a sus
lectores como un León y como un Cordero, no porque él crea
que son imágenes bonitas, sino a causa de las connotaciones
de los leones y los corderos ya establecidas en la Biblia.
Por esto, el Libro de Apocalipsis nos dice desde el comienzo
que su modelo de interpretación es la Biblia misma. El libro
está lleno de alusiones al Antiguo Testamento. Merrill
Tenney dice: "Está lleno de referencias a sucesos y
personajes del Antiguo Testamento, y mucha de su fraseología
está tomada directamente de los libros del Antiguo
Testamento. Por extraño que parezca, no hay en Apocalipsis
ni una sola cita directa del Antiguo Testamento con una
declaración de que se está citando un pasaje dado; pero un
conteo de las alusiones significativas que son rastreables
tanto por un parecido verbal como por una conexión
contextual al canon hebreo resulta en trescientas cuarenta y
ocho. De éstas, aproximadamente noventa y cinco son
repetidas, así que el número real de diferentes pasajes del
Antiguo Testamento que se mencionan son casi doscientos
cincuenta, o sea, un promedio de más de diez por cada
capítulo de Apocalipsis. 66
La cuenta de Tenney de 348 claras referencias en el Nuevo
Testamento se desglosa como sigue: 57 del Pentateuco, 235 de
los Profetas, y 56 más de los libros históricos y poéticos.
67
Tenney admite que sus cifras son
conservadoras; hasta se podría decir que extremadamente
conservadoras. Sin embargo, aún usando sus cifras, es obvio
que el Libro de Apocalipsis depende del Antiguo Testamento
mucho más que ningún otro libro del Nuevo Testamento. Este
hecho solo debería advertirnos que no podemos comenzar a
desentrañar su significado sin un sólido entendimiento de la
Biblia como un todo. Las iglesias primitivas tenían este
entendimiento. El evangelio había sido predicado primero a
los judíos y a los prosélitos gentiles; a menudo, las
iglesias habían sido formadas por creyentes en las
sinagogas, y esto ocurría hasta en las iglesias de Asia
Menor (Hechos 2:9; 13:14; 14:1; 16:4; 17:1-4, 10-12, 17;
18:4, 8, 19, 24-28; 19:1-10, 17). Además, es claro en
Gálatas 2:9 que el ministerio del apóstol Juan era para los
judíos en particular. Por lo tanto, los primeros lectores
del Apocalipsis estaban empapados del Antiguo Testamento
hasta un punto en que la mayoría de nosotros no lo está en
la actualidad. El simbolismo del Apocalipsis está saturado
de alusiones bíblicas que eran comúnmente comprendidas por
la iglesia primitiva. Hasta en las pocas congregaciones que
no tenían ningún miembro hebreo, las Escrituras usadas en la
enseñanza y el culto eran principalmente del Antiguo
Testamento. Los primeros cristianos poseían la clave
autorizada e infalible del significado de las profecías de
Juan. El no apreciar este hecho crucial es la causa
principal de nuestra incapacidad para entender de qué
hablaba Juan.
Por ejemplo, consideremos un símbolo de
Apocalipsis muy abusado, y apliquemos este principio. En
Apoc. 7, 9, 14, y 22, Juan ve al pueblo de Dios sellados en
sus frentes con el nombre de Dios; y en Apoc. 13, Juan
escribe sobre los adoradores de la bestia, que son
designados en su mano derecha y en sus frentes con la marca
de la Bestia. Se han tejido muchas interpretaciones
fantasiosas en relación con estas marcas - que van desde
tatuajes y validaciones de pparques de diversiones hasta
tarjetas de crédito y números de Seguro Social - y todas sin
la más ligera relación con las claras alusiones bíblicas.
Pero, ¿qué habrían pensado los primeros lectores de estos
pasajes? Los símbolos les habrían hecho pensar
inmediatamente en varias referencias bíblicas: la "marca"
del sudor en la frente de Adán, significando la maldición de
Dios por su desobediencia (Gén. 3:19); la frente del Sumo
Sacerdote, marcada con letras de oro y proclamando que era
SANTO AL SEÑOR (Éx. 28:36); Deuteronomio 6:6-8 y Ezequiel
9:4-6, en los cuales los siervos de Dios son "marcados" en
sus manos y en sus frentes con la ley de Dios, recibiendo
así bendición y protección en nombre de Él. Los seguidores
de la bestia, por otra parte, reciben su marca de propiedad:
sometimiento a una ley impía, estatista, y anti-cristiana.
La marca en el Apocalipsis no ha de entenderse literalmente.
Es una alusión a un símbolo del Antiguo Testamento que
hablaba de la obediencia total del hombre a Dios, y es una
advertencia de que nuestro dios - ya sea el verdadero Dios o
el estado auto-deificado - exige completa obediencia a su
señorío.
Este será el principio de interpretación que
se seguirá en este comentario. El Apocalipsis es una
revelación: Fue escrito para ser entendido. Benjamin
Warfield escribió: "El Apocalipsis de Juan no necesita ser
difícil: todos sus símbolos son o naturales y obvios, o de
lo contrario, tienen sus raíces plantadas en los poetas y
profetas del Antiguo Testamento y en el lenguaje figurado de
Jesús y sus apóstoles. Nadie que conozca su Biblia necesita
desesperarse de leer este libro sin provecho. Sobre todo, el
que puede comprender el gran discurso de nuestro Señor
concerniente a las últimas cosas (Mateo 24) no puede dejar
de entender el Apocalipsis, que está fundado en ese discurso
y apenas si avanza más allá de él".
68
La primacía
del simbolismo
¿Cuán importante es este simbolismo en la
Biblia? El gran teólogo holandés Herman Bavinck trata este
tema extensamente en su libro The Doctrine of God.
69
Hablando de los nombres "simbólicos" de Dios, dice: "Las
Escrituras no sólo contienen unos pocos antropomorfismos;
por el contrario, toda la Escritura es antropomórfica... De
aquí que todos los nombres con los cuales Dios se nombra a
sí mismo y por medio de los cuales él nos permite dirigirnos
a Él se derivan de las relaciones terrenales y humanas".
70
"Para darnos una idea de la majestad y el exaltado carácter
de Dios, los nombres se derivan de toda clase de criaturas,
vivas y sin vida, orgánicas e inorgánicas".
71 En
realidad, "es completamente imposible decir nada de Dios sin
usar antropomorfismos. No vemos a Dios como Él es en sí
mismo. Le contemplamos en sus obras. Le nombramos de acuerdo
con la manera en que se ha revelado a sí mismo en sus obras.
Es imposible para nosotros ver a Dios cara a cara, por lo
menos aquí en la tierra... Por lo tanto, cualquiera que
objete los antropomorfismos, niega en principio la
posibilidad de una revelación de Dios en sus criaturas".
72
"Para el hombre, hay sólo dos alternativas: o guardar
silencio absoluto con referencia a Dios, o hablar de Él de
una manera humana; o agnosticismo, es decir, ateísmo
teórico, o antropomorfismo". 73
Así, el simbolismo es inescapable: "Por lo
tanto, aunque llamamos a Dios por medio de nombres derivados
de las criaturas, Dios mismo estableció primero estos
nombres para las criaturas. La verdad es que, aunque
nosotros aplicamos primero a las criaturas los nombres que
designan a Dios a causa del hecho de que conocemos a las
criaturas antes de conocer a Dios, esencialmente esos
nombres se aplican primero que todo a Dios, luego a las
criaturas. Todas las virtudes pertenecen primero a Dios,
luego a las criaturas: Dios posee estas virtudes 'en
esencia', la criatura, 'a través de la participación'. Así
como el templo fue construido 'según el modelo que se le
mostró a Moisés en el monte', Heb. 8:5, así también cada
criatura fue primero concebida y después (en tiempo) creada.
'Toda familia' toma nombre 'del Padre' que creó todas las
cosas - Efe. 3:15; comp. Mat. 23:9".
74
Bavinck está señalando dos puntos muy
significativos: Primero, toda creación es primero simbólica.
Todas las criaturas reflejan la gloria de Dios, y son
imágenes de uno u otro aspecto de Su naturaleza. La
personalidad de Dios está impresa en todo lo que Él ha
hecho. El valor central de cualquier cosa es que es
un símbolo de Dios. Todos los otros valores y todas las
otras relaciones son secundarias. Y, puesto que el hombre es
el símbolo principal de Dios, siendo su misma "imagen"
(tanto individual como corporativamente), todo es simbólico
del hombre también; así, todo revela a Dios y al hombre.
75
Segundo, el simbolismo es
analógico, no realístico. En esto, las imágenes
usadas en la Biblia contrastan marcadamente con las del
paganismo. Por ejemplo, la Biblia habla del pacto del
matrimonio como análogo al pacto entre Dios y su pueblo (2
Cor. 11:2; Efe. 5: 22-23; Apoc. 19:7-9; 21: 9-11). La
iglesia siempre ha visto los Cantares de Salomón en parte
como una analogía de su propio romance con el Esposo
celestial. Pero esto está lejos de implicar que el sexo es
un sacramento; ni es ésta una doctrina de la salvación a
través del matrimonio. El simbolismo es analógico, no
metafísico. No tenemos una relación sexual con Dios. Hay un
complejo de una y de muchas imágenes involucrado en el
cuadro bíblico. La teología de la Biblia es analógica, no
realística. En la salvación bíblica, el hombre es re-hecho a
imagen de Dios por medio de una sentencia judicial y una
transformación ética - no por una participación metafísica
de la divina esencia. 76
Esto significa que el simbolismo bíblico no
es un "código". No se da en un estilo llano de "esto
significa aquéllo": "Los símbolos bíblicos son fluidos, no
estereotipados". 77
Un símbolo bíblico es una colectividad, y se refiere a
varias ideas a la vez. El simbolismo bíblico, como la
poesía, es un lenguaje evocativo, que se usa cuando el
lenguaje discursivo y específico es insuficiente. La Biblia
usa imágenes evocativas para invocar en nuestras mentes
varias asociaciones que han sido establecidas por el arte
literario de la propia Biblia.
Austin Farrer señaló una distinción que
siempre debemos tener presente - la diferencia entre
sentido y referente. Mientras el sentido de un
símbolo permanece igual (las palabras "casa blanca" siempre
significan "casa blanca"), puede tener numerosos referentes
(La Casa Blanca en Washington, D. C.; la casa blanca al otro
lado de la calle; la casa verde que pertenece a Fred White;
etc.). "Las imágenes de Juan no significan nada que le guste
a uno; su sentido puede establecerse. Pero todavía tienen
una asombrosa multiplicidad de referentes. De lo contrario,
¿por qué escribir en imágenes antes que en la fría prosa de
los hechos? Se ha dicho que el propósito de una afirmación
científica es eliminar la ambigüedad, y que el propósito de
un símbolo es incluirla. Escribimos en símbolos cuando
deseamos que nuestras palabras presenten el tema, no que lo
analicen o lo prueben. (No todos los temas; algunos pueden
ser presentados más directamente sin símbolos). Por decirlo
así, el símbolo se esfuerza por ser aquéllo de lo cual
habla, e imita la realidad mediante la multiplicidad de su
significación. Una declaración exacta aísla un sólo aspecto
del hecho; por ejemplo, un teólogo procura aislar la
relación de la muerte expiatoria de Cristo con la idea de la
justicia forense. Pero nosotros, los que creemos que la
muerte expiatoria tuvo lugar, debemos ver en ella un hecho
relacionado con todo lo humano o divino, con tanta
significación como cosas hay con las cuales puede
relacionarse de manera variada. El mero aspecto físico de
esa muerte, para alguien que la observó en ese momento, de
ningún modo expresaría lo que el cristiano piensa que esa
muerte sería en sí misma; se necesitaron muchos años para
que la Cruz reuniera alrededor de sí misma la fuerza de un
símbolo por derecho propio. Juan escribe 'un Cordero como
inmolado', y una significación de un infinito alcance y una
infinita variedad despierta en la mente del que lee la
Escritura. Hay en boga una doctrina extremadamente estúpida
de que el símbolo evoca la emoción, y que la prosa exacta
declara la realidad. Nada puede estar más lejos de la
verdad: la prosa exacta abstrae de la realidad, el símbolo
la presenta. Y por esa misma razón, los símbolos tienen algo
del polifacetismo de la naturaleza salvaje."
78
Por ejemplo, el número simbólico 666 (Apoc.
13:18) claramente se refiere a César Nerón; pero si Juan
sólo hubiese tenido la intención de que sus lectores
entendieran "César Nerón", habría escrito "César Nerón", no
"666". 79
Usó el número 666 a causa de un sistema ya establecido de
imágenes bíblicas que le permitía decir muchas cosas acerca
de Nerón simplemente usando ese número. Como dice Philip
Barrington: "Mucha gente 'interpreta' el Apocalipsis ...
como si cada detalle de cada visión tuviera un significado
definible que pudiera explicarse en otras tantas palabras.
Estos comentaristas son racionalizadores, deficientes en el
sentido místico. El simbolismo es una manera de sugerir la
verdad acerca de aquellas grandes realidades espirituales
que excluyen una exacta definición o una completa
sistematización; es por eso que se emplea mucho en el culto
... El símbolo es mucho más rico en significado que
cualquiera que podamos extraer de él. Lo mismo ocurre con
las parábolas y las enseñanzas simbólicas de Jesús. Lo mismo
sucede con los sacramentos y los actos simbólicos de la
iglesia, y hasta de la sociedad. Se pueden fabricar muchos
sistemas lógicos para explicar el 'significado' de agitar
las manos o hacer la señal de la cruz; pero, a causa de su
simplicidad y universalidad, estas acciones significan más
de lo que las palabras pueden explicar".
80
Además, "los profetas en general usan muchas
hipérboles y pintorescas exageraciones a la manera de la
poesía oriental. Según los días de los árboles serán los
días de mi pueblo (Isa. 65:22). Yo destruí delante de
ellos al amorreo cuya altura era como la altura de los
cedros (Amós 2:9): afirmaciones que significan
respectivamente 'muy viejo' y 'muy alto'. Datan de la poesía
primitiva: Los montes saltaron como carneros ... La
tierra tembló y se estremeció (Sal. 114). Los poetas,
hasta los poetas occidentales, siempre continuarán usando
esta forma de hablar. Incluye el uso de figuras enormes; un
reino de cuarenta años significa un reinado bastante
prolongado, y un reino de mil años significa un reino bien
largo. La poesía de Jesús tiene este rasgo en grado
superlativo; los camellos son tragados o pasados a través de
ojos de agujas; los montes son lanzados a las profundidades
del mar; a un hombre se le mete un tronco de árbol en el
ojo.
"La gente sin suficiente imaginación para
entender y disfrutar de esto debería alejarse de
Apocalipsis. De la misma manera que un testigo tiene que
entender 'la naturaleza de un juramento', un comentarista
debería entender la naturaleza de un poema, y hasta de un
chiste. Muchos que son deficientes en el sentido de la
poesía y en el sentido del humor han probado suerte con el
Apocalipsis, y lo han echado todo a perder".
81
El
maximalismo interpretativo
James Jordan observó una vez
que la mayoría de los evangélicos conservadores utilizan,
sin proponérselo, un enfoque "liberal" de las Escrituras en
sus sermones y comentarios. Por años, los liberales han
sostenido que la Biblia no es revelación en sí misma;
sostienen que, más bien, es un registro [defectuoso]
de la revelación. Aunque los evangélicos conservadores
profesan creer que la Biblia misma es revelación (y, como
tal, inspirada, autorizada, e infalible), sus métodos
expositivos niegan esto. En la práctica, los conservadores
mismos a menudo tratan a la Biblia como sólo un "registro"
de la revelación. Los comentarios evangélicos tienden a no
tratar con el texto verdadero de la Biblia, sino sólo con
los sucesos
relatados en el texto, y prestar escasa atención a la
redacción y la arquitectura de la revelación de Dios.
(Irónicamente, puesto que los liberales no creen que los
sucesos ocurrieron realmente, algunas veces tienden a
prestar más atención al texto mismo. Eso es todo lo que les
queda).
La marca de un buen
instructor bíblico es que constantemente está preguntando:
¿Por qué se cuenta el relato de esta manera en
particular? ¿Por qué se repite varias veces esta palabra o
frase en particular? (¿Cuántas veces?) ¿Qué tiene este
relato en común con otros relatos? ¿Por qué es diferente?
¿Por qué llama nuestra atención el texto a detalles
aparentemente sin importancia? ¿Cómo encajan los incidentes
menores en el argumento del libro como un todo? ¿Qué
dispositivos literarios (metáfora, sátira, drama, comedia,
alegoría, poesía, etc.) usa el autor? ¿Por qué se aparta el
libro algunas veces de un estricto orden cronológico (por
ejemplo, poniendo algunos relatos "fuera de orden")? ¿Cómo
se relacionan estos relatos con el Relato principal que la
Biblia cuenta? ¿Qué nos dice este relato acerca de
Jesucristo? ¿Qué tiene que ver este relato con nuestra
salvación? ¿Por qué se molestó Dios en darnos esta
información particular?
En su discurso de
graduación como profesor de teología bíblica en el Princeton
Theological Seminary en 1894, Geerhardus Vos habló de las
ventajas del enfoque bíblico-teológico al estudio de la
Escritura; entre éstas, dijo, está "la nueva vida y el
frescor que da a la antigua verdad, mostrándola en toda su
histórica vividez y realidad con el rocío mañanero de la
revelación sobre sus hojas abiertas. Ciertamente, no es sin
importancia que Dios haya incorporado el contenido de la
revelación, no en un sistema dogmático, sino en un libro de
historia, cuyo paralelo en interés dramático y sencilla
elocuencia no se encuentra en ninguna parte. Es esto lo que
hace que las Escrituras hablen y apelen a, y toquen, los
corazones y lleven las mentes de los hombres cautivas hacia
la verdad en todas partes. Nadie podrá manejar la Palabra de
Dios más efectivamente que aquél a quien se han abierto las
cámaras del tesoro de su significado histórico".
82
Uno de los
descubrimientos más importantes que puede hacer cualquier
instructor bíblico es comprender las imágenes básicas
presentadas en los primeros capítulos de Génesis - luz y
oscuridad, agua y tierra firme, cielo y nubes, montañas y
jardines, bestias y dragones, oro y joyas, árboles y
espinos, querubines y espadas llameantes - todas las cuales
forman un relato grandioso y glorioso, el verdadero
"cuento de hadas", que puede ser captado y en el cual pueden
deleitarse niños muy jóvenes.
83 Todo en la Escritura es
"simbólico". Jordan llama a esto "maximalismo
interpretativo", un enfoque que armoniza con el método
interpretativo usado por los padres de la Iglesia, en
contraposición al "minimalismo" que ha caracterizado los
comentarios fundamentalistas-evangélicos desde el
surgimiento del racionalismo. 84
Un buen ejemplo de
esto es la discusión de Jordan de Jueces 9: 53: "Mas una
mujer dejó caer un pedazo de una rueda de molino
sobre la cabeza de Abimelec, y le rompió el
cráneo". (Nota: El texto no dice simplemente que
"Abimelec fue muerto". Los detalles están allí por una
razón). Por razones simbólicas, es importante que una
mujer aplastó la cabeza del tirano (véase, por
ejemplo, Gén. 3: 15; comp. Judas 5: 24-27); que fue
destruido por una piedra (comp. Deut. 13:10; Judas
9:5; 1 Sam. 17:49; Dan. 2:34; Mat. 21:44); y que era una
rueda de molino, un implemento de trabajo para derrotar
la tiranía (comp. Zac. 1: 18-21).
85
Pero, ¿hay algún control
para el "maximalista"? ¿Cómo evade la acusación de que está
siendo meramente especulativo, y que interpreta el texto
según su prejuicio personal o el capricho del momento? Por
supuesto, la acusación de que un intérprete está siendo
"especulativo" puede ser, la mitad de las veces, poco más
que una cortina de humo para disfrazar la ignorancia del
acusador de aquéllo de lo cual habla el intérprete. Por lo
tanto, la pregunta apropiada es si el intérprete está o no
procediendo en su investigación según las líneas de
pensamiento bíblicas. ¿Significa esto que debe
apegarse al así llamado "sentido llano" del texto? Podría
responderse que el "sentido llano" para un hombre es
"especulación" para otro. Un hiper-literalista objetaría
cualquier nivel de simbolismo en absoluto. (Por ejemplo, un
predicador popular en realidad enseña, basado en el "sentido
llano" de Apocalipsis 12, ¡que hay un dragón de verdad,
vivo, que escupe fuego, que tiene siete cabezas, y que vuela
en el espacio exterior! El literalista más común y promedio
rechaza todo simbolismo no enseñado explícitamente como tal
en la Escritura. Pero ninguna de estas posiciones está
apoyada por la Biblia. Dios nos ha dado principios para
interpretar su Palabra, y espera que los usemos. Nuestra
meta al enseñar la Biblia es, para ponerlo en términos
sencillos, enseñar la Biblia, según las normas de
exégesis de la propia Biblia - ya sea que encajen o no en
las ideas de "sencillez" de cada uno.
Hay por lo menos dos
cosas que pueden mantener a un intérprete sobre el sendero
bíblico, evitando las trampas de la especulación de grado o
por fuerza. Primero, debe ser fiel al sistema de doctrina
enseñado en la Biblia. Leer la Biblia con ojos teológicos,
en términos de teología sistemática e histórica, es un freno
efectivo contra la especulación desenfrenada. Segundo, el
intérprete debe tener presente que los símbolos de la Biblia
no están aislados; más bien, son parte de un sistema de
simbolismo dado en la Biblia, una arquitectura de
imágenes en la cual todas las partes encajan juntas. Si
leemos la Biblia teológicamente, con honestidad y cuidado, y
con respecto a la estructura literaria de la propia Biblia,
no nos desviaremos mucho. 86
El enfoque
contemporáneo del Apocalipsis
El propósito del Apocalipsis
fue revelar a Cristo como Señor a una iglesia sufriente. Por
cuanto estaban siendo perseguidos, los primeros cristianos
podían sentirse tentados a temer que el mundo se estaba
descontrolando - que Jesús, que había rcclamado "toda
autoridad ... en el cielo y en la tierra" (Mat. 28:18), en
realidad no tenía ningún control en absoluto. Los apóstoles
a menudo advertían contra este error de centrarse en el
hombre, recordándole al pueblo que Dios es soberano sobre
toda la historia (incluyendo nuestras tribulaciones
particulares). Esta fue la base de algunos de los más
hermosos pasajes de consuelo en el Nuevo Testamento (por
ej., Rom. 8: 28-39; 2 Cor. 1:3.7; 4: 7-15).
La principal preocupación
de Juan al escribir el libro de Apocalipsis era esto mismo:
fortalecer la comunidad cristiana en la fe en el señorío de
Cristo Jesús, hacerles conscientes de que las persecuciones
que sufrían estaban totalmente incluidas en la gran guerra
de la historia. El Señor de la gloria había ascendido a su
trono, y los gobernantes impíos ahora resistían Su autoridad
persiguiendo a Sus hermanos. El sufrimiento de los
cristianos no era una señal de que Jesús había
abandonado este mundo al diablo; más bien, revelaba que Él
era Rey. Si el señorío de Jesús no hubiese tenido ningún
significado, los impíos no habrían tenido ninguna razón en
absoluto para afligir a los cristianos. Pero, en vez de eso,
perseguían a los seguidores de Jesús, mostrando que se veían
obligados a reconocer Su supremacía sobre el gobierno de
ellos. El libro de Apocalipsis presenta a Jesús cabalgando
sobre un caballo blanco como "Rey de Reyes y Señor de
Señores" (19:16), combatiendo con las naciones, juzgando y
haciendo guerra en justicia. Los cristianos perseguidos no
estaban en absoluto abandonados por Dios. En realidad,
estaban en las líneas del frente del conflicto de los
tiempos, un conflicto en el cual Jesucristo ya había ganado
la batalla decisiva. Desde su resurrección, toda la historia
ha sido una operación de "limpieza", en la cual las
implicaciones de su obra están siendo gradualmente
implementadas a través del mundo. Juan es realista: Las
batallas no serán fáciles, ni saldrán ilesos los cristianos.
A menudo, la guerra será sangrienta, y mucha de la sangre
será nuestra. Pero Jesús es Rey, Jesús es Señor, y (y como
dice Lutero), "Él debe ganar la batalla". El Hijo de Dios
sale a la guerra, conquistando y a conquistar, hasta que
haya puesto a todos sus enemigos bajo sus pies.
El tema del Apocalipsis era,
pues, contemporáneo; esto es, fue escrito a y para los
cristianos que estaban vivos en el tiempo en que el libro se
entregó por primera vez. Nos equivocamos al interpretarlo
futurísticamente, como si su mensaje estuviera destinado
principalmente para un tiempo 2000 años después de que Juan
lo escribió. (Es interesante - pero no sorprendente - que
los que interpretan el libro "futurísticamente" siempre
parecen enfocar sobre su propia época el tema de las
profecías. Convencidos de su propia importancia, son
incapaces de verse a sí mismos viviendo en ninguna otra
época que no sea el clímax de la historia). Por supuesto,
los sucesos que Juan predijo estaban "en el futuro" para
Juan y sus lectores; pero ocurrieron poco después de que los
escribió. Interpretar el libro de otra manera es contradecir
tanto el alcance de la obra como un todo, como los pasajes
en particular que indican el tema. Para nosotros, la gran
mayoría de Apocalipsis es historia: Ya sucedió.
El mayor enemigo de la
iglesia primitiva era el Israel apóstata, que usaba el poder
del Imperio Romano pagano para tratar de erradicar el
cristianismo, tal como había usado a Roma para crucificar al
mismo Señor. El mensaje de Juan en Apocalipsis era que este
gran obstáculo contra la victoria de la iglesia sobre el
mundo pronto sería juzgado y destruído. Su mensaje era
contemporáneo, no futurista.
Algunos se quejarán de que
esta interpretación convierte a Apocalipsis en "irrelevante"
para nuestra época. Una idea más descabellada que ésta es
difícil imaginarla. ¿Son los libros de Romanos y Efesios
"irrelevantes" sólo porque fueron escritos para los
creyentes en el siglo primero? ¿Deben ser descartados 1
Corintios y Gálatas porque trataban los problemas del siglo
primero? ¿No es toda la Escritura útil para los creyentes de
todas las épocas? (2 Tim. 3: 16.17)? En realidad, son los
futuristas los que han convertido en irrelevante al
Apocalipsis - pues en la hipótesis futurista ¡este libro ha
sido inaplicable desde el tiempo en que fue escrito hasta el
siglo veinte! Sólo si vemos al Apocalipsis en términos de su
relevancia contemporánea es el libro cualquier cosa menos
letra muerta. Desde el comienzo, Juan declaró que su libro
estaba destinado a "las siete iglesias que están en Asia"
(1:4), y debemos suponer que quería decir lo que estaba
diciendo. Es claro que esperaba que aún los símbolos más
difíciles de la profecía pudieran ser entendidos por sus
lectores del siglo primero (13:18). Ni una sola vez dio a
entender que su libro fue escrito teniendo en mente el siglo
veinte, y que los cristianos desperdiciarían su tiempo
tratando de descifrarlo hasta que la Biblia de Referencia
de Scofield se convirtiera en una novela mejor vendida.
La principal relevancia del Libro de Apocalipsis era para
sus lectores del siglo primero. Todavía es relevante para
nosotros en la actualidad, al entender su mensaje y aplicar
sus principios a nuestras vidas y a nuestra cultura. Cristo
Jesús todavía exige de nosotros lo que exigía de la iglesia
primitiva: absoluta fidelidad a Él.
La naturaleza
contemporánea del Apocalipsis será defendida a través de
todo este comentario, pero podemos considerar varias líneas
de evidencia en este punto. Primero, hay el tono general del
libro, que se ocupa de los mártires (véase, por ejemplo,
6:9; 7:14; 12:11). 87
El tema es claramente la situación presente de las iglesias:
El Apocalipsis fue escrito para una iglesia sufriente, para
consolar a los creyentes durante su tiempo de prueba (que
tuvo lugar, como hemos visto, bajo Nerón, no bajo
Domiciano). Son particularmente apropiadas las observaciones
de J. Stuart Russell sobre este punto: "¿Era un libro
enviado por un apóstol a las iglesias de Asia Menor, con una
bendición sobre sus lectores, simplemente un galimatías
ininteligible, un enigma inexplicable para ellos?
Difícilmente. Sin embargo, si el libro estuviera destinado a
revelar los secretos de tiempos distantes, ¿no debería haber
sido, por necesidad, ininteligible para sus primeros
lectores - y no sólo ininteligible, sino también irrelevante
e inútil? Si hablara, como algunos querrían hacernos creer,
de hunos y godos y sarracenos, de emperadores medievales y
de papas, de la Reforma Protestante y la Revolución
Francesa, ¿qué posible interés o significado podría tener
para las iglesias cristianas de Éfeso, Esmirna, y
Filadelfia, y Laodicea? Especialmente cuando consideramos
las circunstancias reales de aquellos cristianos primitivos
- muchos de los cuales soportaban crueles ssuufrimientos y
penosas persecuciones, y todos los cuales esperaban
ansiosamente que se acercara la hora de la liberación que
ahora estaba a las puertas - ¿a qué propósito podría haber
respondido enviarles un documento que se les instaba a leer
y considerar, pero que, sin embargo, se ocupaba de sucesos
históricos tan distantes que estaban más allá del alcance de
sus simpatías, y tan oscuro que aún en la actualidad los
críticos más sagaces difícilmente se ponen de acuerdo sobre
un solo punto de él?
"¿Es concebible que un
apóstol se burlara de los cristianos sufrientes y
perseguidos de su tiempo con oscuras parábolas sobre épocas
distantes? Si este libro estuviera destinado realmente a
ministrar fe y consuelo a las mismas personas a las cuales
se les envió, incuestionablemente debería tratar de asuntos
en los cuales ellas estuvieran interesadas, práctica y
personalmente. ¿Y no sugiere esta misma consideración la
verdadera clave del Apocalipsis? ¿No debe por necesidad
referirse a cuestiones de historia contemporánea? La
única hipótesis sostenible y razonable es la de que estaba
destinado a ser entendido por sus lectores originales; pero
esto es tanto como decir que debe ocuparse de los sucesos y
las transacciones de sus propias días, y éstos, comprendidos
dentro de un espacio de tiempo comparativamente corto".
88
Segundo, Juan escribe que el
libro concierne a "las cosas que deben suceder pronto"
(1:1), y advierte que "el tiempo está cerca" (1:3). Por si
acaso lo pasamos por alto, dice nuevamente, al final del
libro, que "el Señor, el Dios de los espíritus de los
profetas, envió a su ángel para mostrarles a sus siervos las
cosas que deben suceder pronto" (22:6. Dado que una prueba
importante de un verdadero profeta es el hecho de que sus
profecías se cumplan (Deut. 18: 21-22), los lectores de Juan
del siglo primero tenían plena razón en esperar que este
libro tuviera una significación inmediata. Simplemente, a
las palabras pronto y cerca no se las puede
hacer significar nada que no sea lo que dicen. Algunos
objetarán esto basándose en 2 Pedro 3:8, en el sentido de
que "un día es para el Señor como mil años, y mil años como
un día". Pero el contexto allí es enteramente diferente:
Pedro está exhortando a sus lectores del siglo primero a ser
pacientes con respecto a las promesas de Dios, asegurándoles
que la fidelidad de Dios a su Santa Palabra no se agotará ni
disminuirá.
El libro de Apocalipsis no
es sobre la Segunda Venida de Cristo. Es sobre la
destrucción de Israel y la victoria de Cristo sobre sus
enemigos en el establecimiento del templo del nuevo pacto.
En realidad, como veremos, la palabra venida, como se
usa en el libro de Apocalipsis, nunca se refiere a la
Segunda Venida. Apocalipsis profetiza el juicio de Dios
sobre el Israel apóstata; y aunque sí señala brevemente a
sucesos más allá de lo que le concierne de manera inmediata,
esto se hace apenas como una "conclusión", para mostrar que
los impíos nunca podrán prevalecer contra el reino de
Cristo. Pero el enfoque principal de Apocalipsis es sobre
sucesos que habrían de tener lugar pronto.
Tercero, Juan identifica
ciertas situaciones como contemporáneas: En 13:18 ,
claramente estimula a sus lectores contemporáneos a calcular
el "número de la Bestia" y descifrar su significado; en
17:10, uno de los siete reyes está actualmente en el trono;
y Juan nos dice que la gran ramera "es [tiempo presente] la
gran ciudad, que reina [tiempo presente] sobre los reyes de
la tierra" (17:18). Nuevamente, el propósito era que el
Apocalipsis fuera entendido en términos de su significado
contemporáneo. Una interpretación futurista se opone
completamente a la manera en que Juan mismo interpreta su
propia profecía.
Cuarto, debemos notar
cuidadosamente las palabras del ángel en 22:10: "No selles
las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo
está cerca". Nuevamente, por supuesto, se nos dice
explícitamente que la profecía es de naturaleza
contemporánea; pero hay más. La declaración del ángel
contrasta con la orden que Daniel recibió al final de su
propio libro: "Cierra las palabras y sella el libro
hasta el tiempo del fin" (Dan. 12:4). A Daniel se le ordenó
específicamente que sellara la profecía, porque se refería
al "fin", en el futuro distante. Pero a Juan se le dice que
no selle la profecía, porque el tiempo del cual habla
está cerca.
Así pues, el enfoque del
libro de Apocalipsis es sobre la situación contemporánea de
Juan y sus lectores del siglo primero. Se escribió para
mostrarles a aquellos primeros cristianos que Jesús es
Señor, "el soberano de los reyes de la tierra" (Apoc. 1:5).
Muestra que Jesús es la clave de la historia mundial - que
nada puede ocurrir fuera de su voluntad soberana, que Él
será glorificado en todas las cosas, y que sus enemigos
morderán el polvo. Los cristianos de esos días estaban
tentados a transigir con el estatismo y las falsas
religiones de sus días, y necesitaban este mensaje sobre el
absoluto dominio de Cristo sobre todos, para que pudieran
ser fortalecidos en la guerra a la cual eran llamados.
Y también nosotros
necesitamos este mensaje. También nosotros estamos sujetos
diariamente a las amenazas y seducciones de los enemigos de
Cristo. También a nosotros se nos pide - hasta por parte de
otros cristianos - que transijamos con las modernas Bestias
y Rameras para salvarnos (o salvar nuestros empleos o las
exenciones sobre nuestras propiedades o impuestos). Y
también nosotros nos enfrentamos a una elección: rendirnos a
Jesús o rendirnos a Satanás. El Apocalipsis habla
poderosamente hoy día, y su mensaje para nosotros es el
mismo que para la iglesia primitiva: que "no hay una sola
pulgada cuadrada de terreno en el cielo o en la tierra en la
cual haya paz entre Cristo y Satanás";
89 que nuestro
Señor exige sometimiento universal a su ley; y que Él ha
predestinado a su pueblo a la conquista victoriosa y al
dominio victorioso sobre todas las cosas en Su nombre. No
debemos transigir en modo alguno, y no debemos dar cuartel
en la gran batalla de la historia. Se nos ordena ganar.
Una nota sobre el
texto
Yo no profeso ser un
crítico textual. Sin embargo, para producir un comentario
detallado, fue necesario decidir de una forma u otra cuál
tradición textual del Nuevo Testamento seguir. La traducción
en este comentario se basa mayormente en las recomendaciones
de Hodges y Farstad en su Nuevo Testamento Griego "Texto de
mayoría". 90
Los argumentos básicos para la posición del Texto de Mayoría
han sido presentados en las obras de Jakob van Bruggen,
91
Wilbur N. Pickering, 92
Harry A. Sturz, 93
y otros; 94
no es necesario enmerarlos aquí. Sin embargo, sí deseo
subrayar que el punto en discusión no es realmente de
mayoría (es decir, simplemente contar manuscritos) sino
de catolicidad: El punto del "Texto de mayoría" es que es el
Texto católico, el Nuevo Testamento usado por la iglesia
universal de todas las épocas
95 en contraste con el así
llamado "texto crítico" de la mayoría de las traducciones
modernas, que representan una tradición pequeñita y variante
producida en Egipto.
Resumen
general del Apocalipsis
El siguiente bosquejo es
simplemente una versión más detallada de la estructura de
pacto mencionada anteriormente. El Apocalipsis es tan
complejo que uno se siente tentado a embarcarse en
interminables análisis estructurales (algunos se notarán a
medida que procedemos a través del comentario). Hay un punto
adicional que no debe ser pasado por alto desde el comienzo,
sin embargo. Envolviendo el libro entero está el tema del
Esposo y la Esposa, y la profecía está dividida en partes
iguales entre estos dos motivos. De este modo:
I. El Esposo, Capítulos
1-11: Esta sección comienza (1:19-20) y termina (10:1-7) con
visiones del Hijo del Hombre, vestido de gloria.
H. La Esposa, Capítulos
12-22: Esta sección comienza (12:1-2) y termina (21:9-27)
con visiones de la Iglesia, vestida de gloria.
Bosquejo del
Apocalipsis
I. Preámbulo: La visión
de Juan del Hijo del Hombre (1:1-20)
II. Prólogo Histórico:
Cartas a las siete iglesias (2:1-3:22)
A. Éfeso (2:1-7)
B. Esmirna (2:8-11)
C. Pérgamo (2:12-17)
D. Tiatira (2:18-29)
E. Sardis (3:1-6)
F. Filadelfia (3:7-13)
G. Laodicea (3:14-22)
III. Estipulaciones: Los
Siete Sellos (4:1-7:17)
A. El trono (4:1-11)
B. El libro sellado (5:
1-5)
C. El Cordero como
inmolado (5:6-14)
D. Los primeros cuatro
sellos: Jinetes (6:1-8)
E. El quinto sello:
Mártires (6:9-11)
F. El sexto sello: La
de-creación (6:12-17)
G. Los 144.000 sellados
(7:1-8)
H. La grande
muchedumbre (7:9-17)
IV. Sanciones: Las siete
trompetas (8:1-14:20)
A. El séptimo sello: El
altar de incienso (8:-1-5)
B. Las primeras cuatro
trompetas (8:6-13)
C. La quinta trompeta:
Langostas del abismo (9:1-12)
D. La sexta trompeta:
El ejército de 200 millones (9:13-21)
E. El ángel del
juramento (10:1-7)
F. El librito (10:8-11)
G. Los dos testigos
(11:1-14)
H. La séptima trompeta:
Viene el reino (11:15-19)
I. La mujer, la
simiente, y el dragón (12:1-6
J. Miguel y el dragón
(12:7-12)
K. La huída de la mujer
(12:13-17)
L. La bestia que sube
del mar (13:1-10)
M. La bestia que sube de
la tierra (13:11-18)
N. El Cordero y los
144.000 sobre el monte de Sión (14:1-5)
O. El evangelio y las
copas envenenadas (14:6-13)
P. La siega y la
vendimia de la tierra (14:14-20)
V. A. El cántico de
victoria (15:1-4)
B. Se abre el
tabernáculo (15:5-8)
C. Las primeras cuatro
copas: La creación se venga (16:1-9)
D. Las últimas cuatro
copas: ¡Consumado es! (16:10-21)
E. Babilonia: La gran
ramera (17:1-5)
F. Babilonia: El
misterio explicado (17:6-18)
G. ¡Ha caído babilonia!
(18:1-8)
H. Reacciones a la
caída de Babilonia (18:9-20)
I. Babilonia es
derribada (18:20-24)
J. La cena de las
bodas del Cordero (19:1-10)
K. El jinete del
caballo blanco (19:11-16)
L. El festín de las
aves (19:17-18)
M. La destrucción de las
bestias (19:19-21)
N. Satanás atado
(20:1-3)
O. La primera
resurrección y la última batalla (20:4-10)
P. El juicio final
(20:11-15)
Q. La nueva creación
(21:1-8)
R. La nueva Jerusalén
(21:9-27)
S. El río de vida
(22:1-5)
T. ¡Ven, Señor Jesús!
(22:6-21)
Notas:
1. Contrástese esto con el tono de la carta de Clemente a
los corintios. Como dice J. B. Lightfoot en su edición de
The Apostolic Fathers (Vol. 1, p. 352: "Se reclama en
efecto autoridad para los pronunciamientos de la carta en un
tono no vacilante, pero es la autoridad de la hermandad que
declara la mente de Cristo por el Espíritu, no la autoridad
de un hombre, ya sea obispo o papa". Citado en la obra de A.
T. Robinson, Redating the New Testament (Philadelphia: The
Westminster Press, 1976), p. 328.
2. Véase de William Hendrksen, More
Than Conquerors: An Interpretation of the Book of Revelation
(Grand Rapids: Baker Book House, 1939), pp. 17ss., para
una lista de tales similitudes. Por ejemplo, cita a Juan
7:37 y Apoc. 22:17; Juan 10:18 y Apoc. 2:27; Juan 20:12 y
Apoc. 3:4; Juan 1:1 y Apoc. 19:13; Juan 1:29 y Apoc. 5:6.
3. Austin Farrer, The Revelation of St.
John the Divine (Oxford: At the Clarendon Press, 1964), pp
41ss.
4. Un ejemplo menor de esto en Juan es
1:9-2:11, que sigue una estructura de siete días modelada según
la semana de la creación; véase de David Chilton, Paradise
Restored: A Biblical Theology of Dominion (Ft. Worth, TX:
Domninion Press, 1985), pp. 62s.
5. Hasta cierto punto, esto está
demostrado en la tradición registrada en Eusebio de que,
como Obispo de Éfeso, Juan "era sacerdote, y llevaba puesta
la placa sacerdotal" - es decir, el petalon, insignia
del sumo sacerdote que se llevaba en la frente
(Eccesiastical History, v.xxiv). Por supuesto, es
probable que Juan y los otros "ministros del Nuevo pacto"
llevaran un "uniforme" distintivo que correspondía a su
posición oficial, y es posible que sus ropas y su
"distintivo oficial" fueran similares a los que llevaban los
sacerdotes israelitas.
6. Alfred Edersheim, The Temple: Its
Ministry and Services As They Were at the Time of Christ
(Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Co., 1980) pp.
141s.
7. Ibid., p. 142.
8. Ibid., p. 141.
9. San Ireneo, Against Heresies, v.
xxx.3; citado por Eusebio en su Ecclesiastical History,
iii.xviii.2.3; v.viii.6.
10. Véase de Arthur Stapylton Barnes,
Christianity at Rome in the Apostolic Age (London: Methuen
Publishers, 1938), pp. 167ss.
11. Véase la discusión en la obra de John
A. T. Robinson, Relating the New Testament (Philadelphia:
The Westminster Press, 1976), pp. 221ss.
12. H. B. Swete, Commentary on
Revelation (Grand Rapids: Kregel Publications [1911] 1977),
p. xcix.
13. Véase la detallada discusión en la
obra de Moses Stuart, Commentary on the Apocalypse
(Andover: Allen, Merrill and Wardwell, 1845), Vol. I, pp.
263-284; véase también James MacDonald, The Life and Writings
of St. John (London: Hodder and Stoughton, 1877), pp.
151-177.
14. Robinson tiene en mente las
declaraciones del pastor cristiano Clemente (1 Clemente 6)
y del historiador pagano Tácito (Annals, xv.44).
15. Robinson, p. 233; comp. pp. 236ss.
16. Aunque no basa su argumento en
consideraciones teológicas, esta es la tesis de J. A. T.
Robinson en Redating the New Testament. Llega a esta
conclusión a través de un cuidadoso estudio de la evidencia
tanto externa como interna en relación con cada libro del
Nuevo Testamento. Se encuentra apoyo de hallazgos
arqueológicos a favor de un Nuevo Testamento primitivo en la
obra de David Estrada y William White Jr., The First New
Testament (Nashville: Thomas Nelson, 1978). Véase
también de Ernest L. Martin, The Original Bible Restored
(Pasadena: Foundation for Biblical Research, 1984), para su
interesante tesis de que el Nuevo Testamento fue canonizado
por Pedro y Juan.
17. Atanasio, el "santo patrono del
post-milenismo", aplica la promesa "milenista" de Isaías 11:9 a
los triunfos de la era del Nuevo pacto.
18. Atanasio, On the Incarnation,
Hermana Penélope Lawson, trad. (New York: MacMillan
Publishing Co., 1946), pp. 61ss. Rousas John Rushdoony
señala al mismo punto en su exposición de Dan. 9:24: "'Las
visiones y los profetas' serán sellados o terminados, la
revelación de Cristo en el Nuevo Testamento resumiendo y
dando conclusión a las Escrituras". Thy Kingdom Come:
Studies in Daniel and Revelation (Tyler, TX: Thoburn
Press, [1970] 1978), p. 66.
19. C. J. Hemer, "Seven Cities of Asia
Minor", in R. K. Harrison, cd., Major Cities of the Biblical
World (Nashville: Thomas Nelson Publishers, 1985), p. 235.
20. W. H. C. Frend, The Rise of
Christianity (Philadelphia: Fortress Press, 1984), p. 127.
21. H. B. Swete, Commentary on
Revelation (Grand Rapids: Kregel Publications, [1911] 1977,
p. lxxxix.
22. Ethelbert Stauffer, Christ and the
Caesars (Philadelphia: Westminster Press, 1955), p. 88.
23. Francis A. Schaeffer, How Shall We
Then Live? (Old Tappan, NJ: Fleming H. Revell, 1976), p. 24.
24. Rousas John Rushdoony, The One and
the Many: Studies in the Philosophy of Order and Ultimacy
(Tyler, TX: Thoburn Press [1971], 1978), p. 92.
25. Ibid., pp. 92s.
26. Ibid., p. 93. Rushdoony cita a Francis
Legge, Forerunners and Rivals of Christianity. From 330 B. C.
to 330 A. D. (New Hyde Park, NY: University Books, [1915],
1964), vol. I, pp. xxics.
27. Comp. Swete, p. lxxxi.
28. Hal Lindsey, There's a New World
Coming (Eugene, OR: Harvest House Publishers, 1973), p. 140.
29. J. L. Martin, The Voice of the Seven
Thunders: or, Lectures on the Apocalypse (Bedford, IN: James M.
Mathes, Publisher, sexta cd., 1873), pp. 149s.
30. Ibid., pp. 151s.
31. Richard B. Gaffin Jr., ed.,
Redemptive History and Biblical Interpretation: The Shorter
Writings of Geerhardus Vos (Phillipsburg, NJ: Presbyterian
and Reformed Publishing Co., 1980), p. 10.
32. Meredith G. Kline, Treaty of the Great
King: The Covenant Structure of Deuteronomy (Grand
Rapids: William B. Eerdmans Publishing Co., 1963); ídem., The
Structure of Biblical Authority (Grand Rapids: William B.
Eerdmans Publishing Co., segunda ed., 1975).
33. Ray R. Sutton, That You May
Prosper: Dominion by Covenant (Tyler, TX: Insitute for
Christian Economics, 1987).
34. Dicho sea de paso, el punto no es que
la Escritura sigue el modelo de los tratados paganos, sino más
bien, como arguye Sutton, que las formas de tratado paganas se
derivaron en última instancia del pacto de Dios.
35. La expresión bíblica Últimos
Días se refiere propiamente al período desde el
advenimiento de Cristo hasta la destrucción de Jerusalén en
el año 70 d. C., "los últimos días" de Israel durante el
período de transición del Antiguo pacto al Nuevo pacto (Heb.
1:1-2; 8:13; Sant. 5:1-9; 1 Ped. 1:20; 1 Juan 2:18). Véase
de David Chilton, Paradise Restored, pp. 122,
237-290; comp. mi serie de estudios sobre este tema,
publicada en el Geneva Review, P. O. Box 131300,
Tyler, TX 75713.
36. El número siete, por sí solo, se
usa usa cincuenta y cuatro veces en Apocalipsis; y hay
muchos ejemplos (más de los que yo he intentado contar) de
palabras y frases mencionadas siete veces, o arracimadas en
grupos de siete.
37. Es verdad que la mayoría de los
comentarios busca encontrar siete o más series de siete,
pero, al hacerlo así, no se están adhiriendo al bosquejo
formal de Juan. Ciertamente, no hay nada erróneo en intentar
descubrir las muchas estructuras sutiles del libro; pero por
lo menos debemos comenzar con el orden explícito del
autor antes de hacer refinamientos.
38. E. Laird Harris, Gleason Archer, y
Bruce Waltke, ed., Theological Wordbook of the Old Testament
(Chicago: Moody Press, 1980), p. 341.
39. James B. Jordan, The Law of the
Covenant: An Exposition of Exodus 21-23 (Tyler, TX:
Institute for Christian Economics, 1984), p. 266.
40. Ibid., pp. 266-271.
41. La imagen figurada de la
prostitución se usa consistentemente para representar la
apostasía contra el pacto. En realidad, hay sólo dos casos
en toda la Escritura en que el término se aplica a otras
naciones. En ambos casos (Tiro, Isa. 23:15-17; y Nínive,
Nah. 3:4), eran naciones que habían estado en pacto con Dios
por medio de Israel.
42. Véase de J. P. M. Sweet, Revelation
(Philadephia: The Westminster Press, 1979), pp. 52-54.
43. Véase, por ejemplo, Ferrell Jenkins,
The Old Testament in the Book of Revelation (Grand
Rapids: Baker Book House, [1972] 1976, pp. 54ss.
44. Albert Vanhoye, "L'utilisation du
Livre d'Ezechiel clans l'Apocalypse", Biblica 43 (1962),
pp. 436-476 (véase esp. pp. 473-476).
45. Philip Barrington, The Meaning of
the Revelation (London: SPCK, 1931), p. 65.
46. Esta lista se basa en Barrington (p.
64) y en M. D. Goulder, "The Apocalypse as an Annual Cycle of
Prophecies", New Testament Studies 27, no. 3(Abril 1981),
pp. 342-367).
47. M. D. Goulder, "The Apocalypse as an
Annual Cycle of Prophecies", p. 350.
48. Austin Farrer, A Rebirth of Images:
The Making of St. John's Apocalypse (Gloucester, MA: Peter
Smith [1949] 1970, p. 22.
49. M. D. Goulder, The Evangelists'
Calendar: A Lectionary Explanation of the Development of
Scripture (London: SPCK, 1978).
50. Ibid., p. 7. Goulder sugiere que el
Libro de Apocalipsis se escribió del mismo modo, como
meditaciones de Juan sobre las lecturas leccionarias en su
iglesia.
51. M. D. Goulder, "The Apocalypse as an
Annual Cycle of Prophecies", pp. 350s.
52. Ibid., pp. 353-354. James B.
Jordan ha escrito una serie muy útil de estudios sobre "El
Cristianismo y el Calendario", publicados durante un período
de tres años en The Geneva Papers (primera serie),
disponible en los Geneva Ministries. P. O. Box 131300,
Tyler, TX 75713. Véase especialmente el No. 27 (January
1984): "Is the Church Year Desirable?"
53. Massey H. Shepherd Jr., The Paschal
Liturgy and the Apocalypse (Richmond: John Knox Press,
1960).
54. Ibid., p. 82.
55. Thomas Hopko, The Orthodox Faith,
Vol. 4: The Bible and the Church History (Orthodox Church
in America, 1973), pp. 64ss., citado en George Cronk, The
Message of the Bible: An Orthodox Christian Perspective
(Crestwood, NY: St. Vladimir´s Seminary Press, 1982), p. 259.
56. Dom Gregory Dix, The Shape of the
Liturgy (New York: The Seabury Press, [1945] 1983, p. 312.
57. Véase de Leon Morris, Apocalyptic
(Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Co., 1972).
58. Ferrell Jenkins, The Old Testament
in the Book of Revelation (Grand Rapids: Baker Book House,
1976), p. 41. El libro de Jenkins es una excelente introducción
breve a los antecedentes y al simbolismo bíblicos en
Apocalipsis.
59. Morris, p. 71.
60. Ibid., p. 60.
61. Jenkins, p. 41.
62. Morris, p. 79.
63. Benjamin B. Warfield, "The Prophecies
of St. Paul", en Biblical and Theological Studies
(Philadelphia: The Presbyterian and Reformed Publishing Co.,
1968), p. 470.
64. Uno de los mayores popularizadores
de este punto de vista fue el apólogo racionalista cristiano
Joseph Butler, que afirmaba que "la profecía no es sino la
historia de los sucesos antes de que éstos ocurran". The
Analogy of Religion, Natural and Revealed, to the
Constitution and Course of Nature (Oxford: At the
University Press, [1736] 1835), p. 310.
65. Véase de Chilton, Paradise Restored,
pp. 15-63.
66. Merrill C. Tenney, Interpreting
Revelation (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing
Co., 1957), p. 101.
67. Ibid., p. 104.
68. Benjamin B. Warfield, "The Apocalypse"
en Selected Shorter Writings of Benjamin B. Warfield
(Nutley, NJ: Presbyterian and Reformed Publishing Co., 1973),
vol. II, pp. 652s.
69. Herman Babinck, The Doctrine of God,
William Hendriksen, trad. (Edimburgh: The Banner of Truth Trust,
[1951] 1977).
70. Ibid., p. 86.
71. Ibid., p. 88.
72. Ibid., p. 91.
73. Ibid., p. 92.
74. Ibid., p. 94.
75. Para una discusión extensa del
significado principal del simbolismo, véase de James B. Jordan,
"Symbolism: A Manifesto", en The Sociology of the Church
(Tyler, TX: Geneva Ministries, 1986).
76. Por esto, no debemos asustarnos
cuando encontramos que la Biblia usa ciertos símbolos que
son usados también en religiones paganas - por ejemplo, la
referencia bíblica a las estrellas o a las constelaciones
del Zodíaco. (Dicho sea de paso, "Zodíaco" no es una palabra
oculta; simplemente se refiere a la ruta aparente del sol
por los cielos, pasando "a través" de las doce
constelaciones principales, de la manera en que Dios dispuso
que lo hiciera). Algunas formas de paganismo enseñan que el
agua está habitada por espíritus, y que (con los conjuros
adecuados) su aplicación puede conferir poderes mágicos. Los
cristianos no creen esto. ¿Deberíamos, por lo tanto, (para
no ser confundidos con los paganos) abandonar el uso del
bautismo? ¿O deberíamos abandonar la doctrina del nacimiento
virginal sobre la base de que los dioses mitológicos han
embarazado a las doncellas terrestres? Tales ejemplos pueden
multiplicarse muchas veces. El paganismo, siendo una
perversión de la verdad, tiene miríadas de doctrinas que son
superficialmente similares al cristianismo. Esto no
significa que debemos temer al paganismo: en vez de eso,
significa que debemos reclamar los símbolos robados para el
Señor Cristo Jesús.
77. Rousas J. Rushdoony, Thy Kingdom
Come, p. 174.
78. Austin Farrer, A Rebirth of
Images, pp. 10s. Para los lectores que verdaderamente
desean seguir un estudio serio de las Escrituras, sugiero lo
siguiente como un primer paso absolutamente necesario:
Guarde todos sus libros sobre hermenéutica en un baúl hasta
que haya leído de Laurence Perrine, Sound and Sense: An
Introduction to Poetry (New York: Harcourt Brace
Jovanovich, sexta ed., 1982), y de John Ciardi y Miller
Williams, How Does a Poem Mean (Boston: Houghton
Mifflin Con., segundo cd., 1975). Puede que almas más
animosas deseen continuar más adelante con dos libros por
Northrop Frye: Anatomy of Criticism (Princeton:
Princeton University Press, 1957) y (con precaución) The
Great Code: The Bible and Literature (New York: Harcourt
Brace Jovanovich, 1982).
79. La idea de que él lo escribió "en
código" porque temía ser arrestado por traición es
obviamente falsa: Los profetas no eran hombres tímidos; y de
todos modos, el Libro de Apocalipsis es "traidor" mucho
antes de que Juan comience a hablar de Nerón. Los cristianos
podían ser ejecutados por decir simplemente lo que Juan dice
en el capítulo 1 - que Jesucristo es "el soberano de los
reyes de la tierra".
80. Philip Barrington, The Meaning of
Revelation, pp 84s.
81. Ibid., pp. 136s.
82. Geerhardus Vos, "The Idea of Biblical
Theology", en la obra de Richard B. Gaffin, ed., Redemptive
History and Biblical Interpretation: The Shorter Writings of
Geerhardus Vos (Presbyterian and Reformed, 1980), p. 23.
83. Una buena introducción a los motivos
literarios de la Escritura es la obra de Leland Ryken How to
Read the Bible as Literature (Grand Rapids: Zondervan,
1984).
84. James B. Jordan, Judges: God´s War
Against Humanism (Tyler, TX: Geneva Ministries, 1985), p.
xii.
85. Ibid., pp. 175s.
86. Para mayor información sobre
interpretación bíblica, véase de Geerhardus Vos, Biblical
Theology: Old and New Testaments (Grand Rapids:
Eerdmans, 1948); Meredith G. Kline, Images of the Spirit
(Grand Rapids: Baker Book House, 1980); Vern S. Poythress,
The Stained-Glass Kaleidoscope: Using Perspectives in
Theology (programa de estudios impreso privadamente,
Westminster Theological Seminary, Philadelphia, 1985);
Richard L. Pratt, Jr., "Pictures, Windows, and Mirrors in
Old Testament Exegesis", Westminster Theological Journal
45 (1983), pp. 156-167. Las tres conferencias de James B.
Jordan sobre "Cómo Interpretar la Profecía" ("How to
Interpret Prophecy") son una excelente introducción al
simbolismo bíblico. Las tres cintas están disponibles en
Geneva Ministries, P. O. Box 131300, Tyler, TX 75713.
87. Véase de Louis Bouyer, The
Spirituality of the New Testament and the Fathers, trad.
Mary P. Ryan (Minneapolis: The Seabury Press, 1963), pp. 120s.
88. J.Stuart Russell, The Parousia: A
Critical Inquiry into the New Testament Doctrine of Our Lord´s
Second Coming (Grand Rapids: Baker Book House, [1887] 1983),
p.366.
89. Cornelius Van Til, Essays on
Christian Education (Nutley, NJ: Presbyterian and Reformed
Publishing Co., 1977), p. 27.
90. Zane C. Hodges y Arthur L. Farstad,
The Greek New Testament According to the Majority Text
(Nashville: Thomas Nelson Publishers, 1982). Es decir, donde la
evidencia presentada por Hodges y Farstad parece inequívoca, la
he seguido; donde parece menos clara, me he sentido en libertad
de discrepar con ella.
91. Jakob van Bruggen, The Ancient Text
of the New Testament (Winnipeg: Premier Printing Ltd.,
1976); idem, The Future of the Bible (Nashville: Thomas
Nelson Publishers, 1978).
92. Wilbur N. Pickering, The Identity
of the New Testament Text (Nashville: Thomas Nelson
Publishers, 1977).
93. Harry A. Sturz, The Byzantine
Text-Type in New Testament Textual Criticism (Nashville:
Thomas Nelson Publishers, 1984). Sturz asume una posición
mucho más moderada que Hodges, Pickering, y los otros
defensores del Texto de Mayoría. Su valioso estudio
demuestra que las así llamadas lecturas "bizantinas" (es
decir, de Texto de Mayoría) son tempranas e independientes.
Por esto, aunque él no cree que el texto bizantino es
"primario", muestra que tampoco puede ser considerado como
"secundario".
94. Comp. David Otis Fuller, cd.,
Which Bible? (Grand Rapids: International Publishers,
quinta ed., 1975); True or False? The Westcott-Hort
Textual Theory Examined (Grand Rapids: International
Publishers, 1973); Counterfeit or Genuine? - Mark 16?
John 8? (Grand Rapids: International Publishers, 1975);
Eduard F. Hills, The King James Version Defended!
(Des Moines: Christian Research Press , 1956, 1973). Sin
embargo, es importante observar que la posición de los
partidarios del Texto de Mayoría no es la misma que la de
los defensores de la King James Version (o del Textus
Receptus). El argumento de este último grupo es que el
verdadero texto ha sido preservado providencialmente en las
lecturas del Textus Receptus, aún en los casos (por ej., 1
Juan 5:7; Apoc. 22:19) en que la evidencia del verdadero
manuscrito griego es escasa o no existe. Es interesante que
(en contraste con el resto del Nuevo Testamento) las
lecturas del Texto de Mayoría para el Libro de Apocalipsis
concuerdan más a menudo con el "texto crítico" que con el
Textus Receptus.
95. Por esta razón, es extremadamente
desafortunado que Hodges y Farstad hayan decidido ignorar
las lecturas de los leccionarios tradicionales al ordenar su
edición (The Greek New Testament According to the
Majority Text, p. xviii).
Parte Uno
PREÁMBULO: EL HIJO
DEL HOMBRE
(Apocalipsis 1)
Introducción
El preámbulo en Deuteronomio
(1:1-5) comienza: "Estas son las palabras ..."
1
Luego, el texto identifica al orador como Moisés a quien,
como mediador del Pacto, se le ha "ordenado" entregarle y
explicarle la "ley" de Dios a Israel. "Por lo tanto, Yahvé
es el Señor que da el pacto y Moisés es el representante y
el mediador del pacto. De este modo, esta sección
corresponde al preámbulo de los tratados extra-bíblicos, que
también identificaba al orador, el cual, por medio del
pacto, declaraba su señorío y reclamaba la obediencia del
vasallo".2
En el Apocalipsis, el preámbulo comienza con una expresión
similar: "La Revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para
manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto;
y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo
Juan, que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del
testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha
visto". (1:1-2).
El propósito del preámbulo
del pacto es, pues, proclamar el señorío del Gran Rey,
declarando su trascendencia e inmanencia, y dejando bien
claro desde el comienzo que su voluntad ha de ser obedecida
por su vasallos, sus siervos. Los tratados bíblicos
establecen la trascendencia e inmanencia de Dios
refiriéndose a una o más de tres actividades: creación,
redención, y revelación. Son las últimas dos las que se
subrayan especialmente en el preámbulo del Apocalipsis. Ya
hemos notado el énfasis en la revelación divina en la frase
inicial, y esto se subraya en los versículos siguientes. La
iglesias han de "oir las palabras de esta profecía, y
guardar las cosas en ella escritas", y el Señor pronuncia
una bendición especial sobre los que obedecen (1:3); Juan se
refiere nuevamente a sí mismo como el que ha testificado de
"la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo" (1:9);
además, habla de la revelación que vino a él en términos de
los modelos corrientes y familiares de la revelación de
pacto a través de la historia bíblica. "Yo estaba en el
Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz
como de trompeta, que decía: Escribe en un libro lo que ves
..." (1:10-11; véase más abajo).
La redención también se
enfatiza en este pasaje: "Jesucristo, el testigo fiel, el
primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la
tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con
su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su
Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los
siglos. Amén" (1:5-6). Además, se declara específicamente
que Cristo es el Redentor, el Hijo del Hombre, que "viene
con las nubes" en su gloriosa ascensión al Padre y el juicio
venidero sobre Israel para recibir el imperio, la gloria, y
un reino; que será visto por "los que le traspasaron", y
sobre el cual se lamentarán "todas las tribus de la tierra"
(1:7; comp. Dan. 7:13-14; Zac. 12: 10-14; Mat. 24:30; Juan
19:37; Efe. 1:20-22). La visión de Cristo que tuvo Juan
desarrolla la idea de su obra redentora: Está ataviado como
Sumo Sacerdote (1:13), revelado como la gloria de Dios
encarnada (1:14-15), el Creador y Sustentador del mundo,
cuya poderosa Palabra sale para conquistar a las naciones
(1:16); que murió y resucitó de entre los muertos, y que
vive para siempre jamás (1:17-18).
Notas:
1. El título de Deuteronomio en hebreo es
simplemente: Las Palabras.
Parte Uno
1
REY
DE REYES
Título y
bendición (1:1-3)
1 La revelación de
Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos
las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola
por medio de su ángel a su siervo Juan;
2 que ha dado testimonio de
la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de
todas las cosas que ha visto.
3 Bienaventurado el que lee,
y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las
cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.
1. Desde el comienzo,
Juan deja bien claro que su libro revela, devela, descubre,
los propósitos de Dios. No tiene la intención de ser
misterioso o enigmático; de manera enfática, revela
su tema. Específicamente, es la revelación de Jesucristo,
que Dios le dio - en otras palabras, una revelación en la
cual medió nuestro Señor en persona (comp. Heb. 1:2), sobre
las cosas que deben suceder pronto. Por lo tanto, el
Apocalipsis no se ocupa ni del alcance de la historia
mundial ni del fin del mundo, sino de los sucesos que
estaban en el futuro para Juan y sus lectores. Como veremos
a través del comentario, el Libro de Apocalipsis es un
"proceso legal de pacto", que profetiza el derramamiento de
la ira de Dios sobre Jerusalén. Es una profecía del período
conocido en la Escritura como "los últimos días", es decir,
los últimos días de la nación de la alianza, Israel, la
"generación" de cuarenta años (Mat. 24:34) transcurridos
desde la ascensión de Cristo (30 d. C.) hasta la caída de
Jerusalén a manos de los romanos (70 d. C.).
1 Predice
sucesos que Juan esperaba que sus lectores vieran muy
pronto.
Esto milita claramente contra cualquier interpretación
"futurista" del libro. Los futuristas dicen que Juan estaba
advirtiendo a los cristianos de sus días mayormente sobre
cosas que ellos nunca verían - ¡quiere decir que el Libro de
Apocalipsis ha sido irrelevante por 1.900 años! Afirmar que
el libro es relevante sólo para nuestra generación es
egocéntrico, y contrario al testimonio del libro mismo. Debe
subrayarse que la expresión griega significa claramente lo
que dice, y los que primero leyeron la frase no habrían
entendido que significase ninguna otra cosa (comp. Lucas
18:8; Hechos 12:7; 22:18; 25:4; Rom. 16:20; Apoc. 22:6). Una
interpretación futurista queda refutada en la mera primera
frase del Apocalipsis.
Antes de que sigamos
adelante, debemos notar también que la declaración inicial
de Juan presupone la filosofía bíblica de la historia: Dios
es Señor de todos, tiene un plan abarcante para su creación,
y gobierna cada átomo de la realidad según su plan. Después
de todo, ¿cómo conoce Dios el futuro? La Biblia no indica
que Dios tiene una especie de bola de cristal con la cual
percibe los sucesos futuros. Pensemos en eso. En realidad,
no existe tal cosa como "el futuro", en el sentido de algo
"allá afuera" que puede ser adivinado con el equipo
adecuado. Decir que algo está en el futuro es simplemente
decir que todavía no existe. Entonces, ¿cómo conoce Dios el
futuro? La Biblia sólo da una respuesta: Dios conoce el
futuro porque él lo planeó:
Jehová estableció en los
cielos su trono, y su reino domina sobre todos. (Sal.
103:19).
Nuestro Dios está en los
cielos; todo lo que quiso ha hecho. (Sal. 115:3).
Todos los habitantes de la
tierra son considerados como nada; y él hace según su
voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la
tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué
haces? (Dan. 4:35)
En él asimismo tuvimos
herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito
del que hace todas las cosas según el designio de su
voluntad. (Efe. 1:11)
De este modo, aunque "el
futuro" no existe todavía, es absolutamente cierto y seguro,
porque el Señor todopoderoso del universo lo ha planeado
infaliblemente. Él "da vida a los muertos, y llama a las
cosas que no son, como si fuesen" (Rom. 4:17). Dios conoce
todas las cosas exhaustivamente porque Él planeó todas las
cosas exhaustivamente.
Arthur Pink escribió: "El Señor Dios omnipotente reina. Su
gobierno se ejerce sobre la materia inanimada, sobre las
bestias brutas, sobre los hijos de los hombres, sobre
ángeles buenos y malos, y sobre Satanás mismo. Ningún giro
de ningún mundo, ningún brillo de ninguna estrella, ninguna
tormenta, ningún movimiento de ninguna criatura, ninguna
acción de los hombres, ninguna diligencia de los ángeles,
ninguna obra del diablo -- nada en todo el vasto universo
puede ocurrir sino porque Dios se lo ha propuesto
eternamente. Aquí hay fundamento para la fe. Aquí hay un
lugar de descanso para el intelecto. Aquí hay un ancla para
el alma, segura y firme. No es el destino ciego, la maldad
desenfrenada, ni el hombre, ni el diablo, sino el Señor
Todopoderoso, el que gobierna el mundo, gobernándolo de
acuerdo con su propia voluntad y para su propia gloria
eterna". 2
Ahora, Juan dice que
estas cosas en relación con el futuro le fueron "declaradas"
por el ángel. El uso de esta palabra nos dice que la
profecía no debe ser tomada simplemente como "historia
escrita por anticipado". Es un libro de signos,
representaciones simbólicas de sucesos que se acercaban. Los
símbolos no han de entenderse de manera literal. Podemos ver
esto en el uso que hace Juan del mismo término en su
evangelio (12:33; 18:32; 21:19). En cada caso, se dice que
Cristo "daba a entender" un suceso futuro mediante una
indicación más o menos simbólica, más bien que por medio de
una descripción prosaica y literal. Y esta es generalmente
la forma de las profecías en el Apocalipsis. Es un libro de
símbolos de principio a fin. Como bien dijo G. R.
Besley-Murray: "El profeta desea dejar claro que él no
proporciona fotografías del cielo".3
Esto no significa que los símbolos son ininteligibles; la
interpretación no es lo que cualquier individuo decida que
sea. Ni, por otra parte, están escritos los símbolos en
alguna especie de código, de manera que todo lo que
necesitamos sea un diccionario o un gramática de simbolismos
para "traducir" los símbolos al español. La única manera de
entender el sistema de Juan es familiarizarse con la Biblia
misma.
2-3 Aquí se establece una
importante relación. El versículo 1 nos mostró a Jesucristo
dando la revelación a Juan; ahora Juan dice que él mismo
testifica de la palabra de Dios y del testimonio de
Jesucristo. Así, pues, vemos que Jesús es el pre-eminente
portador del testimonio, testificando a sus siervos; y vemos
también que Juan testifica del testimonio de Cristo. Él
puede hacer esto porque es uno de los siervos de Cristo, y
ha venido a ser como su Maestro. Al dar testimonio, Juan se
conforma a la imagen de Cristo. Estos dos modelos - Cristo y
sus siervos dando un doble testimonio, y los siervos de
Cristo llevando su imagen - ocurren a través de todo el
libro, e informarán a nuestro entendimiento de pasajes como
11:4-12.
Porque este doble testimonio
(el libro de Apocalipsis) es la misma Palabra de Dios, se
pronuncia una bendición - la primera de las siete
"bienaventuranzas"" de la profecía (1:3; 14:13; 16:15; 19:9;
20:6; 22:7; 22:14) - sobre los que son fieles a su mensaje.
Notemos la forma específica de la bendición, porque ofrece
otra importante indicación del contenido del libro:
Bienaventurado el que lee y bienaventurados los que oyen.
Juan ha escrito esta profecía, no solamente (ni
principalmente) para la edificación individual, sino para la
iglesia en sus reuniones oficiales de culto. Desdc el
principio, el Libro de Apocalipsis es colocado en un marco
litúrgico, en el cual un lector lee la profecía a la
congregación. La palabra griega para leer se usa a menudo en
el Nuevo Testamento para esta actividad litúrgica (Lucas
4:16; Hechos 13:27; 15:21; 2 Cor. 3:15; Efe. 3:4; Col. 4:16;
1 Tesa. 5:27; 1 Tim. 4:13). El Libro de Apocalipsis, como
veremos, se ocupa mucho de la liturgia; en realidad, el
culto es un tema central de la profecía. Mostrándonos cómo
se hace la voluntad de Dios en el culto celestial, Juan
revela cómo ha de cumplir la iglesia la voluntad de Él en la
tierra.
De la liturgia del culto
especial, salimos al mundo, para servir a Dios en la
liturgia de la vida. Respondemos a la verdad ("Amén") en el
culto especial, y luego respondemos adicionalmente en el
culto general durante toda nuestra vida. Así, la bendición
de Juan no es sólo para el que lee y los que oyen, sino para
los que guardan este mensaje. La meta del libro no es
solamente informarnos de sucesos "proféticos". La meta de la
instrucción apostólica es siempre ética: Está escrita para
producir "amor de un corazón limpio, una buena conciencia, y
una fe no fingida" (1 Tim. 1:5). El Apocalipsis nos da
mandamientos para guardar; y, en particular, los lectores
del siglo primero debían acatar y obedecer su instrucción,
pues la crisis estaba sobre ellos. El tiempo está cerca,
advierte Juan, enfatizando nuevamente la relevancia
contemporánea de su profecía. Repite su advertencia al final
del libro (22:6,7,10). El mundo antiguo estaría pronto en un
alboroto de reinos sacudidos y desmoronados hasta sus
cimientos, y los cristianos necesitaban la Revelación como
una guía estable durante el período de dramáticos cambios
que habría de venir. El fin del mundo se acercaba - no la
destrucción del universo físico, sino el del antiguo orden
mundial, el gobierno del mundo alrededor del santuario
central en Jerusalén. Dios había establecido una nueva
nación, un nuevo sacerdocio, una nueva humanidad que adorara
en un nuevo santuario. La Casa de Dios se acercaba a su
terminación, y la morada antigua y provisional, como un
andamiaje, estaba a punto de ser quitada.
Salutación y
doxología (1:4-8)
4 Juan, a las siete iglesias que están en
Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha
de venir, y de los siete espíritus que están delante del
trono;
5 y de Jesucristo el testigo fiel, el
primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la
tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con
su sangre,
6 y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios,
su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los
siglos. Amén.
7 He aquí que viene con las nubes, y todo
ojo le verá, y los que traspasaron; y todos los linajes de
la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.
8 Yo soy el Alfa y la Omega, principio y
fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir,
el Todopoderoso.
4-6 Juan dirige su profecía a las siete
iglesias en Asia. De las descripciones que siguen (capítulos
2-3), es obvio que Juan definidamente está pensando en estas
iglesias. La idea propagada por C. I. Schofield y otros de
que estas iglesias representan "siete fases de la historia
espiritual de la iglesia"
4 es una mera
ficción, sin ninguna evidencia objetiva, y está aplicada de
manera totalmente arbitraria y selectiva. Hay por lo menos
tres presuposiciones falaces sostenidas por los que abogan
por esta doctrina.
Primera, la doctrina de las "siete épocas" presupone que el
Libro de Apocalipsis cubre toda la historia de la iglesia,
de principio a fin. Al defender su punto de vista, Schofield
dice: "Es increíble que no haya un concepto como éste en una
profecía que cubre el período de la iglesia".
5 Muy cierto,
quizás; pero, ¿quién dice que el Libro de Apocalipsis abarca
la historia de la iglesia? Juan ciertamente no lo dice. Sólo
afirma que la profecía abarca "las cosas que deben suceder
pronto" (1:1), y que el tiempo del cual la profecía
habla está cerca (1:3). Así, pues, la presuposición
más básica de las "siete épocas" es completamente falsa.
La segunda presuposición sostiene que la
iglesia terminará en derrota y en apostasía: Se supone que
la iglesia laodicense, tibia, virtualmente apóstata, de la
cual Cristo no tiene nada bueno que decir (3:14-22),
simboliza la iglesia de Jesucristo al final de los tiempos.
(Un corolario de este punto de vista es que "los últimos
días" de que se habla en las Escrituras, en los cuales la
apostasía es rampante, son los verdaderos últimos días de la
historia de la tierra). El hecho de que la iglesia termina
en victoria y en triunfo es, por supuesto, lo que este
comentario se propone demostrar; así que no es necesario
decir nada más aquí. Pero es importante notar que la idea de
la apostasía al final de los tiempos es una presuposición
del punto de vista de las "siete épocas", y los que la
sostienen están suponiendo lo que quieren demostrar.
La tercera presuposición, por supuesto, es
la de que nosotros estamos viviendo en la última
etapa de la iglesia (nuevamente, debemos notar que esta
gente son a menudo incapaces de imaginarse a sí mismos
viviendo en cualquier época que no sea el clímax de la
historia). Esta presuposición es errónea. Las profecías de
la gloriosa condición de la iglesia, que se han de cumplir
antes del regreso de Cristo, están lejos de haberse
cumplido. Probablemente nos quedan miles de años antes del
fin. Y, aunque está de moda que los modernos intelectuales
cristianos hablen de nuestra civilización como
"post-cristiana", deberíamos darle vuelta a esta afirmación
y convertirla en bíblicamente exacta: Nuestra cultura no es
post-cristiana - nuestra cultura es todavía mayormennte
pre-cristiana! 6
Por lo tanto, aunque no podemos decir que
las siete iglesias representan siete épocas en la historia
de la iglesia, hay un punto importante que debe observarse
aquí. El hecho de que se mencionen siete iglesias en un
libro lleno de símbolos numéricos no debería pasarse por
alto. En las Escrituras, siete es el número que indica
plenitud cualitativa, la naturaleza esencial de una cosa
(como diez indica la calidad de "mucho", una plenitud
de cantidad); aquí representa el hecho de que el
Apocalipsis está destinado a la iglesia entera en todo
tiempo. Los mensajes a las iglesias de Asia han de aplicarse
a todos, así como las cartas de Pablo a los romanos y a los
filipenses tienen significación mundial. Pero en nuestra
aplicación de estas cartas, debemos tener cuidado de no
arrancarlas de su contexto histórico.
7
Juan usa la bendición característica de los
apóstoles: gracia (el favor de Dios concedido a los que,
aparte de Cristo, merecen la ira) y paz (el estado de
reconciliación permanente con Dios por medio de la expiación
de Cristo). Estas bendiciones, dice, son de cada miembro de
la Deidad: el Padre, el Espíritu Santo, y el Hijo. Cada uno
de los tres participa plena e igualmente en extender la
gracia y la paz a los elegidos. El Padre nos escogió desde
antes de la fundación del mundo, y envió a su Hijo a
redimirnos; el Hijo, en nuestro lugar, vivió una vida
perfecta en obediencia a la Ley, y pagó la pena completa por
nuestros pecados; y el Espíritu aplica la obra del Padre y
el Hijo a través de la regeneración y la santificación. El
resumen adecuado de todo lo que Dios ha hecho por nosotros
está contenido en estas palabras: gracia y paz.
Las personas de la Trinidad se nombran aquí
en orden litúrgico (para distinguirlo del orden teológico).
La explicación de Michael Wilcocks es muy útil: "La visión
de Juan le va a llevar al santuario celestial, del cual el
Tabernáculo judío era copia y sombra (Heb. 8:5); y quizás el
orden desusado de la Trinidad aquí (Padre, Espíritu, Hijo)
corresponde al plan del santuario terrenal, en el cual el
arca en el Lugar Santísimo representa el trono de Dios, el
candelabro de los siete brazos en el Lugar Santo delante de
él representa al Espíritu 8
, y en el atrio delante está el
altar, con su sacerdote y sus sacrificios, ambos
representando, por supuesto, la obra redentora de Cristo".
9
La salutación es una clara expresión de la
fe trinitaria - que más tarde fue forjada en forma de credo
en los concilios de Nicea (325 d. C.) y de Constantinopla
(381), pero ciertamente explícita en la enseñanza de la
Biblia. 10
La doctrina de la Trinidad es que hay un solo Dios (una
persona) que es tres personas distintas - el Padre, el Hijo,
y el Espíritu Santo - y que cada una de estas personas es
Dios een sí mismo. No hay tres Dioses - sólo Uno. Y sin
embargo, estas tres Personas no son diferentes maneras o
modos en que Dios se nos da a conocer, ni deben confundirse
las unas con las otras; son tres Personas distintas.
Cornelius Van Til lo expresa tan claramente como cualquier
otro: "Cada uno de ellos, el Padre, el Hijo, y el Espíritu
Santo, es una personalidad, y juntos constituyen el Dios
exhaustivamente personal. Hay una interacción eterna,
interna, y auto-consciente entre las tres personas de la
Deidad. Son co-sustanciales. Cada una es tan Dios como las
otras dos. El Hijo y el Espíritu no derivan su existencia
del Padre. La diversidad y la unidad en la Deidad son por lo
tanto igualmente esenciales; son exhaustivamente
correlativos entre sí y no correlativos con nada más".
11
Lo que esto significa es que Dios no es
"básicamente" uno, derivándose las Personas individuales de
la unicidad; ni es Dios "básicamente" tres, siendo
secundaria la unidad de las Personas. Ni es la unicidad de
Dios o su "trunidad" cada una anterior a la otra; ambas son
básicas. Dios es Uno, y Dios es Tres. Hay tres Personas
distintas, individuales, cada una de las cuales es Dios.
Pero hay sólo Un Dios. 12
Para ponerlo en un lenguaje más filosófico, la unidad
(unicidad) y la diversidad (triunicidad, individualidad) de
Dios son igualmente definitivas. Dios es básicamente Uno y
básicamente Tres al mismo tiempo.
13
Primero, Juan describe al Padre: El que es,
y que era, y que ha de venir. Philip Barrington ha captado
el espíritu de su expresión, que es griego atroz, pero
excelente teología: El Que Es, y El Que Era, y El Que Ha de
Venir. 14
Dios es eterno e inmutable (Mal. 3:6); como los cristianos
primitivos se enfrentaban a lo que les parecía un futuro
incierto, tenían que tener delante de ellos la absoluta
certeza del eterno gobierno de Dios. Dios no está a merced
de un ambiente; Él no es definido por ninguna condición
externa; todas las cosas existen en términos de su Palabra
infalible. Amenazados, opuestos, y perseguidos por los que
estaban en el poder, sin embargo habrían de regocijarse en
el conocimiento de su eterno Dios que "ha de venir", el que
viene continuamente en juicio contra sus adversarios. La
venida de Dios se refiere, no simplemente al fin del mundo,
sino a su incesante gobierno sobre la historia. Él viene una
y otra vez a librar a su pueblo y a juzgar a los impíos.
15
Segundo, Juan habla del Espíritu Santo como
de los siete espíritus que están delante de Su trono. Aunque
algunos han tratado de ver esto como una referencia a siete
ángeles, es inconcebible que la gracia y la paz puedan
originarse en alguien aparte de Dios. La Persona de la cual
se habla aquí está claramente en pie de igualdad con el
Padre y el Hijo. La descripción del Espíritu Santo aquí
(como también en 3:1; 4:5; 5:6), se basa en Zacarías 4,
donde el profeta ve a la iglesia como un candelabro con
siete lámparas, alimentadas, sin intervención humana, por un
flujo incesante de aceite a través de "siete tubos para las
siete lámparas" (vers. 2) - cuya interpretación es, como le
dice Dios a Zacarías: "No con ejército, ni con fuerza, sino
con mi Espíritu" (vers. 6). El llenamiento y la obra
capacitadora del Espíritu Santo en la iglesia se describen,
pues, en términos del número siete, para simbolizar
la plenitud y la calidad de completo. Así ocurre aquí en el
Apocalipsis: "A las siete iglesias ... gracia y paz a
vosotros ... de los siete espíritus". Y la obra del
Espíritu en la iglesia tiene lugar en términos del dominio y
la majestad de Dios, delante de su trono. De hecho, esto es
un marcado énfasis en el libro de Apocalipsis: La palabra
trono ocurre aquí cuarenta y seis veces (el libro del Nuevo
Testamento que más se acerca a ese número es el evangelio de
Mateo, donde se usa sólo cinco veces). El Apocalipsis es un
libro, sobre todo, acerca de gobierno: revela a Jesucristo
como el Señor de la historia, que restaura su pueblo al
dominio por medio del poder del Espíritu Santo.
La palabra trono se usa
particularmente en las Escrituras para referirse a la corte
oficial de Dios, donde recibe adoración oficial de su
pueblo en sábado. 16
La visión entera de Apocalipsis fue vista en el día del
Señor (1:10) - el día cristiano de culto oficial
corporativo; y toda la acción en el libro se centra en la
adoración alrededor del trono de Dios. Juan quiere que
veamos que el culto público y oficial del Señor Soberano es
central a la historia - la historia tanto como un todo como
en sus partes constitutivas (es decir, su vida y la mía). El
Espíritu comunica gracia y paz a las iglesias, en el sentido
especial, por medio del culto público. Hasta podemos decir
esto: No podemos tener una continuada comunión con Dios, y
recibir bendiciones de él, sin el culto público de la
iglesia, el "lugar" de acceso al trono. El Espíritu trabaja
en individuos, sí - pero no trabaja sin la iglesia. Su obra
corporativa e individual pueden distinguirse, pero no pueden
separarse. La idea de que podemos tener comunión con Dios,
aunque separados de la iglesia y del culto corporativo del
cuerpo de Cristo, es una idea completamente pagana,
totalmente extraña a las Sagradas Escrituras. La Iglesia,
como tal, recibe gracia y paz del Espíritu séptuple; y
está continuamente delante del trono, la esfera
especial de Su ministerio.
"Nuestras vidas son congestionadas y
ruidosas. Es fácil pensar que la Iglesia y los sacramentos
compiten con el otro mundo de la vida diaria por nuestra
atención, llevándonos a alguna otra vida - secreta,
enrarecida, y remota. Haríamos mejor en pensar en ese mundo
diario y práctico como algo incomprensible e inmanejable, a
menos y hasta que podamos acercarnos a él sacramentalmente
por medio de Cristo. De lo contrario, la naturaleza y el
mundo estarán más allá de nuestro alcance; el tiempo
también, el tiempo que se lleva todas las cosas en un fluir
sin sentido, haciendo que los hombres se desesperen a menos
que vean en él el modelo de la acción de Dios, reflejado en
el año litúrgico, el necesario camino a la Nueva Jerusalén".
17
El tercer miembro de la Deidad (en este
orden litúrgico) es Jesucristo, al cual se refiere Juan con
tres designaciones: el testigo fiel, el primogénito de los
muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. R. J.
Rushdoony ha señalado con vigor cómo el término testigo
(mártir, en griego) ha adquirido connotaciones ajenas al
significado original de la palabra: "En la Biblia, el
testigo es aquél que trabaja para hacer cumplir la ley y
ayuda en su ejecución, incluyendo la ejecución de la pena de
muerte. 'Mártir' ahora ha venido a significar exactamente lo
opuesto, es decir, el que es ejecutado, más bien que el que
ejecuta, el que es perseguido, más bien que el que es
central en la perseución. El resultado es un serio error en
la lectura de las Escrituras. ... La significación de
Jesucristo como 'el testigo fiel y verdadero' es la de que
Él no solamente testifica contra los que están en guerra
contra Dios, sino que también los ejecuta.... Por lo tanto,
Jesucristo testifica contra todo hombre y toda nación que
establezca su vida sobre cualquier otra premisa que no sea
el Dios soberano y trino, y su infalible y absoluta
palabra-ley". 18
El tema de Cristo como el Testigo
preeminente es importante en Apocalipsis, como observamos
arriba, en el versículo 2. Como un modo de suplementar el
análisis de Rushdoony, podemos observar que un aspecto
central del testimonio de Cristo fue su muerte a manos de
testigos falsos. Los que en este libro dan testimonio en su
imagen lo harán también a costa de sus vidas (6:9; 12:11).
La moderna connotación de la palabra mártir no es,
pues, tan inverosímil o antibíblica como podría parecerlo a
primera vista; pero es necesario, como ha mostrado
Rushdoony, recordar el significado básico del término.
Jesús es también el Primogénito de los
muertos. Por medio de su resurrección de entre los muertos,
Él ha alcanzado la supremacía, teniendo "la preeminencia en
todo" (Col. 1:18). Como dijo Pedro en el día de Pentecostés:
"A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos
testigos. Así que, exaltado por la diestra de Dios, y
habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo,
ha derramado esto que vosotros veis y oís. Porque David no
subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi
Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus
enemigos por estrado de tus pies. Sepa, pues,
ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a
quien vosotros crucificásteis, Dios le ha hecho Señor y
Cristo" (Hechos 2:32-36). Dios cumplió la promesa que había
hecho mucho antes: "Yo también le pondré por primogénito, el
más excelso de los reyes de la tierra" (Sal. 89:27).
Obviamente, Juan tenía en mente este pasaje
de los Salmos, porque la siguiente designación que le da a
nuestro Señor es la de Soberano de los reyes de la tierra.
La prioridad y la soberanía de Cristo están por encima de
todo. No "sólo" es el Salvador, esperando un futuro suceso
cataclísmico antes de convertirse en Rey; él es el Rey
universal ahora, en esta época - y está sentado a la mano
derecha dee su Padre mientras todos sus enemigos están
siendo puestos bajo sus pies. Este proceso de asumir el
dominio sobre toda la tierra en términos del título a que
tiene derecho está teniendo lugar en este momento, y ha
estado teniendo lugar siempre desde que resucitó de entre
los muertos. Como Primogénito ( ¡y unigénito!), Cristo posee
los derechos soberanos de toda la creación: "Toda
potestad me es dada en el cielo y en la tierra", afirmó
(Mat. 28:18). Todas las naciones le han sido concedidas como
herencia, y los reyes de la tierra están bajo una orden
tribunalicia para someterse a él (Sal. 2:8-12). Comentando
el título de Cristo como soberano de los reyes de la tierra,
William Symington escribió: "Las personas que aquí se supone
que están sujetas a Cristo son reyes, gobernantes civiles,
supremos y subordinados, todos los que tienen autoridad
civil, ya sean en las ramas legislativa, judicial, o
ejecutivas del gobierno. De los tales, Jesucristo es
Príncipe; - soberano, señor, jefe, el primero en poder,
autoridad, y dominio". 19
De hecho, ésta es precisamente la razón de
la persecución de los cristianos por parte del estado. Por
el evangelio, Jesucristo ha declarado su absoluta soberanía
y dominio sobre los gobernantes y las naciones de la tierra.
Ellos tienen una alternativa: O someterse al gobierno y a la
ley de Jesucristo, aceptando sus términos no negociables de
rendición y paz, o ser hechos añicos por la vara de su ira.
Una posición tal, audaz e inflexible, es una afrenta a la
dignidad de cualquier humanista que se respete a sí mismo -
mucho más para los gobernantes que están acostumbrados a
considerarse dioses que caminan sobre la tierra. Quizás a
este Cristo pueda permitírsele un lugar en el panteón, junto
con el resto de nosotros los dioses; pero que sus seguidores
le proclamen como Señor sobre todos, cuya ley es obligatoria
para todos los hombres, cuyos estatutos llaman a juicio las
leyes y decretos de las naciones - es demasiado; es
inexcusable, y no puede ser permitido.
Por supuesto, habría sido mucho más fácil
que los primeros cristianos hubiesen predicado la popular
doctrina de retirada de que Jesús es Señor del "corazón",
que Él tiene que ver con las conquistas "espirituales" (o
sea, no terrenales), pero que no le interesan en lo más
mínimo las cuestiones políticas; que Jesús se contenta con
ser "Señor" en el ámbito del espíritu, mientras César es
Señor en todos los demás lugares (es decir, donde a nosotros
nos parece que realmente importa). Esta doctrina no habría
sido ninguna amenaza en absoluto para los dioses de Roma. De
hecho, ¡César no podría pedir una religión más cooperadora!
Un cristianismo desdentado e impotente es una mina de oro
para el estatismo: Mantiene la atención de los hombres
enfocada en las nubes mientras el estado les vacía sus
bolsillos y les roba sus hijos.
Pero la iglesia primitiva no era consciente
de esta enseñanza escapista. En vez de eso, enseñaba la
doctrina bíblica del señorío de Cristo - que Él es
Señor de todos, "Soberano de los reyes de la tierra". Era
esto lo que garantizaba su persecución, su tortura, y su
muerte a manos del estado. Y era esto también lo que
garantizaba su victoria en última instancia. Porque Jesús es
Señor universal, toda oposición a su gobierno está condenada
al fracaso, y será aplastada. Porque Cristo es Rey de reyes,
a los cristianos se les aseguran dos cosas: guerra a muerte
contra todos los supuestos dioses; y el triunfo completo de
la fe cristiana sobre todos sus enemigos.
Por esta razón, Juan prorrumpe en una
doxología de alabanza a Jesucristo, que nos ama y nos libró
de nuestros pecados por medio del rescate de su propia
sangre, y nos ha hecho reyes y sacerdotes para Dios y su
Padre; a Él sea la gloria y el dominio por siempre jamás. No
sólo hemos sido redimidos de nuestra esclavitud, sino que
hemos sido constituídos reyes y sacerdotes. El reino ha
comenzado; los cristianos ahora reinan con Cristo (Efe.
1:20-22; 2:6; Col. 1:13), y nuestro dominio aumentará a
través del mundo (Apoc. 5:9-10). Somos un sacerdocio
victorioso, que pone bajo su gobierno todas las áreas de la
vida.
7-8 El versículo 7 anuncia el tema del
libro, que no es la Segunda Venida de Cristo, sino más bien
la Venida de Cristo en juicio sobre Israel, para establecer
la iglesia como el nuevo reino. Viene con las nubes,
proclama Juan, usando una de las más familiares imágenes
bíblicas de juicio (comp. Gén. 15:17; Éx. 13:21-22;
14:19-20, 24; 19:9, 16-19; Sal. 18:8-14; 104:3; Isa. 19:1;
Eze. 32:7-8; Mat 24:30; Mar. 14:62; Hech. 2:19). Esta es la
nube de gloria, el carruaje celestial de Dios por medio del
cual Él anuncia su presencia. 20
La nube es una revelación de su trono, pues Él viene a
proteger a su pueblo y a destruir a los impíos. Una de las
más llamativas descripciones de la "venida de Dios en las
nubes" aparece en la profecía de Nahum contra Nínive (Nah.
1:2-8):
Jehová es Dios celoso y vengador; Jehová
es vengador y lleno de indignación; se venga de sus
adversarios, y guarda enojo para sus enemigos. Jehová es
tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por
inocente al culpable. Jehová marcha en la tempestad y el
torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies. Él
amenaza al mar, y lo hace secar, y agosta todos los
ríos; Basán fue destruido, y el Carmelo, y la flor del
Líbano fue destruida. Los montes tiemblan delante de él,
y los collados se derriten; la tierra se conmueve a su
presencia, y el mundo, y todos los que en él habitan.
¿Quién permanecerá delante de su ira? ¿y quién quedará
en pie en el ardor de su enojo? Su ira se derrama como
fuego, y por él se hienden las peñas. Jehová es bueno,
fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que
en él confían. Mas con inundación impetuosa consumirá a
sus adversarios, y tinieblas perseguirán a sus enemigos.
Su venida en las nubes, pues, trae juicio y
liberación en la historia; no hay razón, ni en el uso
general bíblico ni en su contexto inmediato aquí, para
suponer que se quiere significar el fin literal del mundo
físico (aunque el sentido puede ciertamente aplicarse al Día
Final también). Juan está hablando del hecho, subrayado por
los apóstoles a través del período de los "últimos días", de
que la crisis se acercaba rápidamente: Como Él había
prometido, Cristo vendría contra la presente generación "en
las nubes", en juicio airado contra el Israel apóstata (Mat.
23-25). Y todo ojo le verá, y los que le traspasaron (los
gentiles, Juan 19:34, 37): Los crucificadores le verían
viniendo en juicio - esto es, experimentarían y
comprenderían que su venida significaría ira en la
tierra (comp. el uso de la palabra en Mar. 1:44, Luc. 17:22;
Juan 3:36; Rom. 15:21). El Señor había usado la misma
terminología de su venida contra Jerusalén al fin de aquella
generación (Mat. 24:30), y hasta había advertido al sumo
sacerdote: "Veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra
del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo" (Mat.
26:64). En otras palabras, los apóstatas de aquella
generación malvada entenderían el significado de la
Ascensión de Cristo, la definitiva venida del Hijo del
Hombre, el segundo Adán (Dan. 7:13). En la destrucción de su
ciudad, su civilización, su templo, todo el orden de su
mundo, entenderían que Cristo había ascendido a su trono
como Señor del cielo y de la tierra. Verían que el Hijo del
Hombre había venido al Padre.
Jesús había dicho también que "lamentarán todas las tribus
de la tierra" en el día de su venida (Mat. 24:30), que "allí
será el lloro y el crujir de dientes" (Mat. 24:51). Juan
repite esto como parte del tema de su profecía: todas
las tribus de la tierra [los judíos] se lamentarán por él.
Tanto Jesús como Juan reinterpretaron esta expresión, tomada
prestada de Zacarías 12:10-14, donde ocurre en un contexto
original del lamento y el arrepentimiento de Israel. Pero
Israel había pasado el punto de donde podía regresar; su
lamento no sería de arrepentimiento, sino de pura agonía y
terror.
Y, sin embargo, esto no niega las promesas
en el libro de Zacarías. La verdad es que, por medio del
juicio de Cristo sobre Israel, por medio de la excomunión de
Israel, el mundo será salvo; y, por medio de la salvación
del mundo, Israel mismo se volverá nuevamente al Señor y
será salvo (Rom. 11:11-12, 15, 23-24). Porque Cristo viene
en las nubes, en la historia, juzgando a los hombres y a las
naciones, la tierra es redimida. Cristo viene, no
simplemente para juicio, sino para juicio que es para
salvación. "Luego que hay juicios tuyos sobre la tierra, los
moradores de la tierra aprenden justicia" (Isa. 26:9). Desde
el principio, el propósito último de la venida de Cristo ha
sido redentor: "Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para
condenar al mundo, sino para el mundo sea salvo por él"
(Juan 3:17). Cristo "viene con las nubes" en juicios
históricos para que el mundo conozca al Señor Dios como la
Fuente y la Meta eterna e inmutable de toda la historia
(Rom. 11:36), el Alfa y la Omega, la A y la Z (comp. Isa.
44:6), el que es y que era, el que ha de venir, el eterno
Origen y la eterna Consumación de todas las cosas.
Todopoderoso es la traducción corriente de la palabra griega
Pantokratôr, que significa el que tiene todo el
poder y gobierna sobre todo, el equivalente en el Nuevo
Testamento de la expresión del Antiguo Testamento Señor de
los Ejércitos, el "capitán de los ejércitos" (significando
los ejércitos de Israel, o los ejércitos del cielo
compuestos por estrellas/ángeles, o los ejércitos de las
naciones paganas, a las cuales Dios usaba para derramar su
ira sobre su pueblo desobediente). Cristo estaba a punto de
demostrarle a Israel y al mundo que él, Cristo, había
ascendido al trono como Gobernante Supremo.
Jesucristo,
trascendente e inmanente (1:9-16)
9 Yo, Juan, vuestro hermano, y
copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la
paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por
causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.
10 Yo estaba en el Espíritu en
el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz, como de
trompeta,
11 que decía: Yo soy el Alfa y
la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que
ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso,
Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia, y Laodicea.
12 Y me volví para ver la voz
que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro,
13 y en medio de los siete
candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una
ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un
cinto de oro.
14 Su cabeza y sus cabellos eran
blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de
fuego;
15 y sus pies semejantes al
bronce bruñido, refulgente como en un horno, y su voz como
estruendo de muchas aguas.
16 Tenía en su diestra siete
estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su
rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.
9 En este notable versículo
tenemos un resumen conciso de la visión mundial de Juan, su
perspectiva fundamental de lo que se trata la vida. Esta
visión contrasta fuertemente con los puntos de vista de la
moderna teología evangélica y dispensacionalista
norteamericana, que sostiene que (1) no hay tribulación para
el cristiano, (2) que Cristo no tiene un reino en esta era,
y (3) ¡que no se requiere ni se espera que el cristiano
persevere! Pero, para Juan y sus lectores, la vida sí
involucraba estas cosas. Por supuesto, la tribulación no es
la historia entera de la vida cristiana; ni sufre la Iglesia
idénticamente en todos los tiempos o lugares. Al apoderarse
el evangelio del mundo, al asumir los cristianos el dominio,
la tribulación disminuye. Pero es un absoluto disparate (y
una maldad absoluta ) que los cristianos supongan que de
alguna manera son inmunes a todo sufrimiento. Jesús había
advertido a sus discípulos que la tribulación, el
sufrimiento, y la persecución vendrían (Juan 15:18-20;
16:33; 17:14-15).
Sin embargo, más
particularmente, Juan está pensando en un período especial
de dificultades; no sólo tribulación en general, sino la
Tribulación, el tema de muchos escritos apostólicos al
avanzar hasta llegar a su clímax el tiempo de los últimos
días (1 Tesa. 1:6; 3:4; 2 Tesa. 1:4-10; 1 Tim. 4:1-3; 2 Tim.
3:1-12). Durante este período de trastornos políticos y
sociales, la apostasía y la persecución estallaron con
furia, como Jesús lo había predicho (Mat. 24:4-13). Los
cristianos sufrieron mucho; y sin embargo, tenían el
conocimiento cierto de que la Tribulación no era sino el
preludio del firme establecimiento del reino de Cristo sobre
la tierra. Pablo y Bernabé habían alentado a otros
cristianos de Asia a permanecer en la fe, recordándoles que
"es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos
en el reino de Dios" (Hech. 14:22). Lo que daba sentido a su
sufrimiento era que era en Cristo Jesús, en unión con el
sufrimiento de Él; como escribió Pablo: "Ahora me gozo en lo
que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta
de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la
iglesia" (Col. 1:24).
Así, pues, la visión mundial
de Juan no involucra sólo tribulación. Él también está en el
reino ... en Cristo Jesús. Como vimos más arriba (v. 5-6),
la doctrina del Nuevo Testamento, basada en pasajes del
Antiguo Testamento como Daniel 2:31-45 y 7:13-14, es la de
que el Reino ha llegado en la Primera Venida de Jesucristo.
Desdc su ascensión al trono, él ha estado reinando "sobre
todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo
nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en
el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies" (Efe.
1:21-22; comp. Mar. 1:14-15; Mat. 16:28; 28:18; Hech.
2:29-36; Col. 1:13). Si todas las cosas están ahora
sometidas bajo sus pies, ¿qué más podría añadirse a su
señorío? Por supuesto, los "principados y autoridades" deben
todavía ser abatidos; de eso trata gran parte de la profecía
de Juan. Pero, en principio, y definitivamente, el Reino ha
llegado. Esto significa que no tenemos que esperar ningún
futuro suceso redentor o escatológico antes de que podamos
efectivamente asumir el señorío sobre la tierra. El señorío
del pueblo de Dios por todo el mundo será simplemente el
resultado de un progresivo desarrollo de lo que Cristo mismo
ya ha logrado. Juan quería que sus lectores comprendieran
que estaban tanto en la Gran Tribulación como en el
Reino - que, de hecho, estaban en la Tribulación
precisamente porque el Reino había llegado (Dan. 7:13-14).
Estaban en una guerra, combatiendo por la victoria del Reino
(Dan. 7: 21-22), y por eso necesitaban el tercer elemento de
la visión mundial de Juan: perseverancia en Cristo Jesús.
Perseverancia es una importante palabra en el mensaje de
Apocalipsis, y Juan la usa siete veces (1:9; 2:2,3,19; 3:10;
13:10; 14:12).
Aquí también hay un
contraste radical con mucho del moderno dispensacionalismo.
Debido a que la versión diluída del cristianismo de moda en
la Norteamérica contemporánea en la actualidad rechaza los
conceptos del reinado y señorío de Cristo,
21 también
rechaza la enseñanza bíblica de la perseverancia - ¡y el
resultado predecible es que coomparativamente pocos
conversos del evangeliquismo moderno pueden permanecer
siquiera en esa fe que exige tan poco!
22 La popular
doctrina de la "seguridad eterna" es sólo y a lo sumo una
verdad a medias: le da a la gente una base no bíblica para
la seguridad (por ejemplo, el hecho de que caminaron por el
pasillo durante una reunión de reavivamiento, etc.), más
bien que la clase de seguridad proporcionada en las
Escrituras - la seguridad relacionada con la perseverancia
(comp. 1 Juan 2:3-4). La Biblia enseña, no simplemente que
somos preservados, sino también que perseveramos hasta el
fin (véase Juan 10:28-29; Rom. 8:35-39; 2 Cor. 13:5; Fil.
1:6; 2:12-13; Col. 1:21-23; 2 Ped. 1:10).
Juan les dice a los
sufrientes pero reinantes y perseverantes cristianos de Asia
que él es su hermano y compañero en todas estas cosas,
inclusive ahora en exilio en la isla de Patmos. Este exilio
era un castigo por su actividad apostólica, pero el lenguaje
en que él lo expresa es interesante: A causa de la Palabra
de Dios y el testimonio de Jesucristo. Juan no dice que está
preso en una roca en el mar a causa de su propio testimonio
sobre Cristo, sino a causa de la Palabra de Dios y el
testimonio de Jesús. Juan sufre porque Dios ha hablado,
porque Jesús ha testificado. Cristo el testigo fiel ha dado
testimonio contra los pretendidos dioses de esta era, y
ellos se han vengado encarcelando al apóstol. Es por esto
por lo que la Tribulación y el Reino y la perseverancia de
la que todos estos creyentes participan son en Cristo Jesús:
Su testimonio ha decidido el curso de la historia.
10 Cuando Juan dice
que él estaba en el Espíritu en el día del Señor, no quiere
decir que se sentía bien. La expresión no tiene nada que ver
con su actitud personal, subjetiva, o su estado de ánimo,
sino que se refiere a una experiencia definida. Este es
lenguaje profético técnico (Mat. 22:43; comp. Núm. 11:25; 2
Sam. 23:2, Eze. 2:2; 3:24; 2 Ped. 1:21), y se refiere al
hecho de que el autor es un apóstol inspirado, que recibe
revelación, al ser admitido a la cámara del concilio
celestial. 23
Juan nos dice que vio
esta visión en el día del Señor. El origen de este
importante término se remonta al primer sábado, cuando Dios
reposó de la creación (Gén. 2:2-3). El término reposo
en la Escritura a menudo se refiere a Dios sentado en su
trono como Juez, recibiendo la adoración de sus criaturas (1
Crón. 28:2; Sal. 132:7-8, 13-14; Isa. 11:10; 66:1). Este
sábado original era el prototipo del "día del Señor" en la
Escritura, el día del juicio. El sábado semanal en Israel
era una reproducción (y una pre-representación) del primer y
final Día del Señor, 24
en el cual el pueblo se reunía
para juicio, ejecución, la declaración oficial del perdón, y
la proclamación de la palabra del Rey. También para
nosotros, este es el significado del día del Señor, cuando
venimos delante del trono de Dios para ser perdonados y
restaurados, escuchar su palabra, y estar en comunión con Él
(en un sentido general - y no exactamente en el
sentido especial en que Juan la usa aquí - todos los
cristianos están "en el Espíritu" en el día del Señor: En
adoración, todos somos arrebatados hasta el salón del trono
de Dios). 25
El día del Señor es el día del Señor en
acción.
Una de las más básicas
imágenes bíblicas del juicio es la nube de gloria, y esta
teofanía se asocia generalmente con otras tres imágenes: el
Espíritu, el Día (o luz, puesto que la
luz del día fue originalmente "clonada" de la luz de la nube
26
), y la voz (que a menudo se oye como una trompeta; comp.
Éx. 19:16-19). De hecho, las tres se mencionan en el mismo
comienzo en el Edén, cuando Adán y Eva "oyeron la voz
del Señor Dios que se paseaba por el jardín como el
Espíritu del Día", como dice el texto
literalmente (Gén. 3:8). 27
Lo que Adán y Eva oyeron en aquel terrible día de juicio no
fue una suave y fresca brisa que flotaba por entre las hojas
de los eucaliptos - oyeron los explosivos truenos del Dios
del cielo y de la tierra restallando a través del jardín.
Era espantoso, y por eso trataron de esconderse. Repitiendo
este esquema, Juan nos dice: "Yo estaba en el Espíritu en el
día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de
trompeta". Juan iba a ser arrebatado dentro de la nube de
gloria para recibir revelación, y se esperaba que sus
lectores entendieran estas imágenes.
11-15 La voz de Dios
instruye a Juan para que escriba en un libro la Revelación y
la envíe a las siete iglesias de Asia. Se vuelve para ver la
voz - y ve al Señor Jesucristo. Este detalle establece un
patrón que se repite a través del libro - Juan primero
oye, luego ve. Al final de la profecía (22:8) nos
dice: "Yo Juan soy el que oyó y vio estas
cosas. Y después que las hube oído y visto
..." Este patrón no siempre se sigue en el libro, pero
ocurre con la suficiente frecuencia para que nos fijemos en
que Juan lo usa - porque es a veces importante para entender
cómo interpretar los símbolos (comp. 5:5-6). La revelación
verbal es necesaria para entender la revelación visual.
De repente, Juan se
encuentra en el Lugar Santo, porque ve siete candeleros
de oro; y en medio de los siete candeleros uno como
el Hijo del Hombre. Aquí las imágenes son claramente tomadas
del Tabernáculo, pero con una significativa diferencia: En
el Lugar Santo terrenal, había un candelero con siete
lámparas; aquí, Juan ve siete candeleros, conectados el uno
al otro en la Persona que está en pie en medio de ellos. El
simbolismo de que se trata aquí será discutido bajo el
versículo 20; lo importante que hay que notar ahora es
simplemente el cuadro sugerido por estas imágenes:
Jesucristo es el Candelero, que une las siete lámparas -
cada una de las cuales resulta en sí misma un candelero;
Cristo está rodeado de luz. Como dijo Germano, arzobispo de
Constantinopla en el siglo octavo, al comienzo de su obra
sobre liturgia: "La iglesia es un cielo terrenal en el cual
habita y se mueve el Dios supercelestial".
28
La descripción de Cristo en
los versículos 13-16 involucra una combinación de imágenes
del Antiguo Testamento: La nube de gloria, el ángel del
Señor, el Anciano de Días, y el Hijo del Hombre. Nuestra
comprensión puede aumentar si leemos esta descripción junto
con los siguientes pasajes de Daniel:
Estuve mirando hasta que
fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días,
cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su
cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las
ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego
procedía y salía de delante de él; millares de millares
le servían, y millones de millones asistían delante de
él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos.
(Dan. 7:9-10)
Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las
nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que
vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse
delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino,
para que todos los pueblos, naciones y lenguas le
sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca
pasará, y su reino uno que no será destruido (Dan.
7:13-14)
Y alcé mis ojos y miré, y he aquí un varón
vestido de lino, y ceñidos sus lomos de oro de Ofaz.Su
cuerpo era como de berilo, y su rostro parecía un relámpago,
y sus ojos como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies
como de color de bronce bruñido, y el sonido de sus palabras
como el estruendo de una multitud. Y sólo yo, Daniel, vi
aquella visión, y no la vieron los hombres que estaban
conmigo, sino que se apoderó de ellos un gran temor, y
huyeron y se escondieron. Quedé, pues, yo solo, y vi esta
gran visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se
cambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno. Pero oí
el sonido de sus palabras; y al oír el sonido de sus
palabras, caí sobre mi rostro en un profundo sueño, con mi
rostro en tierra. Y he quí una mano me tocó, e hizo que me
pusiese sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos.
Y me dijo: Daniel, varón muy amado, está atento a las
palabras que te hablaré, y ponte en pie; porque a tí he sido
enviado ahora. Mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie
temblando. (Dan. 10:5-11) 29
Estos y otros pasajes
se combinan para formar el cuadro de Cristo en la visión
introductoria de Juan. La ropa que llegaba hasta los pies y
el cinto de oro que ceñía el pecho
30 (comp. Éx.
28:4; 29:5; 39:27-29; Lev. 16:4) son recordatorios del
vestido oficial del Sumo Sacerdote, cuya ropa era una
representación del Espíritu-Gloria, un símbolo de la imagen
radiante de Dios. "Contribuía a la impresión de radiante el
material de lino color de fuego prescrito para el efod, con
su cinto y su pectoral, y para el borde de la túnica del
efod - una mezcla centelleante de brillantes rojos y azules
con el destello metálico de las hebras de oro. Resaltaban el
efecto llameante los anillos y las cadenas trenzadas de oro,
la radiante corona de oro de la mitra, y el resplandor de
las piedras preciosas engastadas en oro sobre los tirantes
en las hombreras del efod y el pectoral. Difícilmente podría
algún artista hacer más con una paleta terrenal en un medio
frío para producir el efecto de luz llameante".
31
Luz llameante:
Esta es exactamente la impresión que da la visión de Cristo
aquí. La blancura de la cabeza y el pelo (como los del
Anciano de días en Daniel 7),
32
el fuego llameante de sus ojos (como el trono de Daniel 7 y
los ojos del Hijo del Hombre en Daniel 10), y sus pies como
bronce bruñido (el término para bronce puede
referirse a una aleación de oro y plata; comp. Mal. 3:2-3) -
todo esto se combina para puntualizar la apariencia de
Cristo de un brillante resplandor de gloria: Y su rostro era
como el sol cuando brilla con toda su fuerza (v. 16).
Compárese a este Jesús con la notable descripción que hace
Ben Sirach de la gloria del Sumo Sacerdote:
Cuán espléndido se veía
con el pueblo reunido alrededor de él, cuando salía del
altar encortinado, como la estrella de la mañana entre
las nubes, como la luna en su plenitud, como el sol
brillando sobre el Templo del Altísimo, como el arco
iris destellando contras las brillantes nubes, como las
rosas en días de primavera, como los lirios al lado de
una corriente de agua, como una ramita de incienso en
verano, como el fuego y el incienso en el incensario,
como un vaso de oro batido incrustado de toda suerte de
piedras preciosas, como un olivo cargado de fruta, como
un ciprés que se levanta hacia las nubes; cuando se
ponía sus espléndidas vestiduras, y se vestía en
gloriosa perfección, cuando subía al santo altar, y
llenaba los recintos del santuario con su grandeza;
cuando recibía las porciones de las manos de los
sacerdotes, estando él mismo de pie al lado del fuego
del altar, rodeado por una muchedumbre de sus hermanos,
como un joven cedro del Líbano rodeado por troncos de
palmeras. (Eclesiástico 50:5-12, Biblia de Jerusalén).
Completando este
glorioso cuadro de Cristo está la afirmación de que su voz
era como el sonido de muchas aguas. Juan identifica la voz
de Cristo con el sonido de la nube - un sonido que, a través
de la Escriitura, se parece a numerosos fenómenos
terrestres: el viento, el trueno, las trompetas, los
ejércitos, los carruajes, y las cataratas;
33 o quizás
debemos decir que todos estos fenómenos terrestres fueron
creados para que se parecieran a varias facetas de la nube.34
La conclusión debería ser obvia: El Jesús resucitado y
transfigurado es la Gloria de Dios encarnada.
16 En su mano derecha tenía siete estrellas; Juan continúa
interpretando esto más plenamente en el versículo 20, pero
debemos considerar primero la impresión inmediata que esta
visión produciría en Juan y sus lectores. Las siete
estrellas conponen el enjambre abierto de estrellas conocido
como las Pléyades, consideradas poéticamente en el mundo
antiguo como enlazadas en una cadena, como un collar. Las
Pléyades, formando parte de la constelación Tauro, se
mencionan en Job 9:5-9; 38:31-33; y Amós 5:8. Así, pues, el
sol está con Tauro en primavera (Pascua), y las Pléyades son
un símbolo adecuado en relación con la venida de Cristo: Él
sostiene las estrellas que anuncian el renacimiento y el
florecimiento del mundo. Las otras referencias bíblicas
dejan claro que el que sostiene las siete estrellas es el
todopoderoso Creador y Sustentador del universo.
Pero hay otra dimensión en
estas imágenes. El uso simbólico de las siete estrellas era
bastante bien conocido en el siglo primero, porque las siete
estrellas aparecían con regularidad en las monedas del
emperador como símbolos de su suprema soberanía política.
Por lo menos algunos lectores de Apocalipsis deben haberse
quedado boquiabiertos de asombro por la audacia de Juan al
declarar que las siete estrellas estaban en la mano de
Cristo. Los emperadores romanos se habían apropiado un
símbolo de dominio que la Biblia reserva solamente para Dios
- y, dice Juan, Jesucristo ha venido a recuperarlo. Las
siete estrellas, y con ellas todas las cosas en la creación,
le pertenecen a Él. El dominio reside en la mano derecha del
Señor Jesucristo.
Naturalmente, habrá
oposición contra todo esto. Pero Juan deja claro que Cristo
está a la ofensiva, y que viene a presentar batalla en la
causa de sus derechos a la corona: de su boca salía una
espada de dos filos, su Palabra, que obra para salvar y para
destruir. La imagen aquí es tomada de la profecía de Isaías:
"Herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu
de sus labios matará al impío" (Isa. 11:4). Se usa
nuevamente en Apocalipsis para mostrar la actitud de Cristo
hacia los herejes: "Pelearé contra ellos con la espada de mi
boca" (2:16); y otra vez para mostrar la Palabra de Dios
conquistando a las naciones (19:11-16). No sólo está Cristo
en conflicto con las naciones, sino que declara que saldrá
completamente victorioso sobre ellas, sometiéndolas por su
sola Palabra, la espada aguda de dos filos que sale de su
boca (Heb. 4:12).
La comisión
de Juan (1:17-20)
17 Cuando le vi, caí como
muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí,
diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;
18 y el que vivo, y estuve
muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos,
amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.
19 Escribe las cosas que has
visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.
20 El misterio de las siete
estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete
candeleros de oro: las siete estrellas son los siete ángeles
de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto,
son las siete iglesias.
17-18 Cuando vio al ángel
del Señor, Daniel dice: "Caí sobre mi rostro en un profundo
sueño. Y he aquí una mano me tocó, e hizo que me pusiese
sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos...
Mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie temblando"
(Dan. 10:9-11). La reacción de Juan a la visión del Señor
glorificado es muy parecida; sin embargo, Cristo le dice que
no tema. Aunque el temor es una primera reacción correcta,
debe ser reemplazada. En última instancia, la impresionante
majestad de Dios no es razón para que el cristiano sienta
terror; más bien, es la base de nuestra confianza y nuestra
estabilidad. La presencia de Cristo es, muy apropiadamente,
ocasión para que los incrédulos desmayen y se oculten, de
puro susto (comp. 6:15-17); pero nuestro Señor viene a Juan
(como a nosotros) en amor, y le pone de pie. La presencia y
la actividad de Dios en la Nube era para los egipcios un
portento terrorífico de su destrucción; pero, para el pueblo
del pacto, Él era el Consolador y el Salvador. El mismo
contraste se establece en Habacuc 3:10-13:
Te vieron y tuvieron
temor los montes; pasó la inundación de las aguas; el
abismo dio su voz, a lo alto alzó sus manos. El sol y la
luna se pararon en su lugar; a la luz de tus saetas
anduvieron, y al resplandor de tu fulgente lanza. Con
ira hollaste la tierra, con furor trillaste las
naciones. Saliste para socorrer a tu pueblo, para
socorrer a tu ungido. Traspasaste la cabeza de la casa
del impío, descubriendo el cimiento hasta la roca.
Jesús es Dios, el
Primero y el Último, como el Señor dice de sí mismo en Isa.
44:6: "Yo soy el primero y el último, y fuera de mí no hay
Dios" (comp. Isa. 48:12). Aplicándose otro título de Dios
del Antiguo Testamento, Jesús declara que Él es el que vive
(comp. Deut. 5:26; Josué 3:10; Sal. 42:2; Jer. 10:10): Él es
autoexistente, independiente, El que lo Controla Todo - y
Él, "habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la
muerte no se enseñorea más de él" (Rom. 6:9). Juan puede ser
resucitado en el versículo 17 por causa de la verdad del
versículo 18, de que Cristo vive para siempre jamás. Como
Señor resucitado, Cristo tiene las llaves de la Muerte y del
Hades.35
El imperio reclamaba tener toda autoridad, y poseer poder
sobre la vida y la muerte, y sobre la tumba; en su lugar,
Jesús declara que Él - no el estado, ni el emperador, ni
Satan&aaacute;s, ni el dirigente de la sinagoga - tiene
dominio sobre toda realidad. Él es el Señor de la vida y la
muerte, de toda la historia, y de la eternidad; y es en
términos de este completo dominio que Él comisiona a Juan
para que escriba este libro que tan clara e inequívocamente
establece la verdad de su gobierno eterno y abarcante.
19 La comisión de Juan fue interrumpida por el hecho de
haber caído como muerto; ahora que ha sido "resucitado",
nuevamente se le ordena: Por lo tanto,
36 escribe las
cosas que has visto, y la que son, y las que han de tener
lugar después de estas cosas. Algunos intérpretes
interpretan esto como un triple bosquejo del libro entero:
Juan escribe sobre lo que ha visto (la visión de Cristo),
luego sobre el presente (las iglesias, en los capítulos
2-3), y finalmente sobre el futuro (capítulos 4-22). Sin
embargo, esta división es bastante arbitraria; Apocalipsis
(como todas las otras profecías bíblicas) entrelaza juntos
el pasado, el presente, y el futuro a través de todo el
libro.
Un significado más
probable de esta afirmación es la de que Juan ha de escribir
lo que ha visto - la visión de Cristo entre los candeeleros
sosteniendo las estrellas - y lo que ellas son, es decir, lo
que siignifican o a lo que corresponden. La
palabra son (en griego eisin) se usa más a menudo en
Apocalipsis en este sentido (1:20; 4:5; 5:6, 8; 7:13-14;
11:4; 14:4; 16:14; 17:9, 10, 12, 15). Así pues, el versículo
20 continúa haciendo exactamente eso, explicando el
simbolismo de "las cosas que has visto" (las
estrellas y los candeleros). Luego, a Juan se le encomienda
escribir las cosas que han de suceder pronto, o, (como nos
ha dicho en el versículo 1) "las cosas que deben suceder
pronto". Parece que la frase tiene el propósito de
proporcionar un paralelo para la descripción del que "era y
que es y que ha de venir": Así, "El proceso de la historia
temporal refleja la eterna naturaleza de Dios".37
En este punto, podríamos
hacer una pausa para considerar un error que es común entre
los que adoptan una interpretación preterista de
Apocalipsis. Los dos hechos del estilo simbólico de Juan y
su contenido claramente anti-estatista han llevado a algunos
a creer que el mensaje políticamente sensitivo determinó el
uso del simbolismo - que Juan escribió el Apocalipsis en un
código secreto para ocultar su mensaje de los burócratas
imperiales. Este es el punto de vista de James Kallas (que,
dicho sea de paso, también sostiene que Juan escribió en
tiempos del emperador Domiciano, más bien que en los de
Nerón):
Juan escribe en
lenguaje deliberadamente disfrazado. Recurre a imágenes
que los romanos no entenderán. No puede escribir de
manera literal y obvia. No puede decir en términos
claros y no ambiguos lo que está más cerca de su
corazón. ¿Qué sucedería si escribiera lo que creía, que
Domiciano era un hijo blasfemo del mismo diablo? ¿Qué
sucedería si afirmara que la demanda del imperio romano
de que los hombres se inclinaran y adoraran a César era
una estratagema diabólica de Satanás mismo calculada
para alejar a los hombres de Jesús? La carta jamás sería
entregada. Nunca pasaría más allá de los censores. Así,
pues, tenía que disfrazar y esconder el verdadero
significado. Tenía que recurrir al simbolismo no
literal, a referencias oscuras y aparentemente sin
significado que sus censores romanos verían meramente
como las seniles meditaciones de un anciano loco.38
Puede que haya algo de
verdad en esto, como un giro tangencial sobre el uso del
número 666 en 13:18 en referencia a Nerón (no Domiciano) -
un "código" que los romanos serían incapaces de descifrar
correctamente. Pero, aún sin esa referencia, el Libro de
Apocalipsis es claramente un documento traidor, y cualquier
burócrata del estado habría podido interpretarlo así.
Considérese lo que ya hemos visto en la descripción de
Jesucristo que hace Juan: La mera afirmación de que Él es el
soberano de los reyes de la tierra es un ataque contra la
autonomía del emperador. El mismo primer capítulo de
Apocalipsis es procesable, y el simbolismo no oscurece ese
hecho en lo más mínimo. La razón del uso del simbolismo es
que Apocalipsis es una profecía, y el simbolismo es
lenguaje profético. Debemos recordar también que el gobierno
romano sabía muy bien quién era Juan. No era "un anciano
loco" que había sido exilado allí por sus "meditaciones
seniles". Era un apóstol del Señor Jesucristo, bajo
prohibición imperial a causa de la Palabra de Dios y el
testimonio de Jesús. (1:9).
20 Jesús le explica a Juan el misterio de las siete
estrellas y de los siete candeleros de oro. Aquí también es
importante subrayar que estos no son nombres en código. El
simbolismo bíblico no funciona así. En vez de eso, el
simbolismo bíblico pone las cosas en relación las unas con
las otras; construye asociaciones en nuestras mentes, y nos
pide que veamos los objetos desde esta perspectiva. Estas
afirmaciones sobre las estrellas y los candeleros no son
"definiciones", sino que expresan diferentes modos de ver
los ángeles y las iglesias. Los comentarios de Michael
Wilcock nos ayudan a entender este uso del simbolismo: "Un
estudio muy superficial del uso de la palabra 'misterio' en
el Nuevo Testamento muestra que allí no conlleva el moderno
sentido corriente de 'rompecabezas'. Es realmente algo
oculto, pero no de tal manera que se pueda seguir una serie
de pistas y a su tiempo averiguarlo; más bien, es una verdad
que o se sabe o no se sabe, dependiendo de si se ha revelado
o no".39
Así, pues, cuando Cristo identifica estas cosas las unas con
las otras, no está diciendo "que una es un símbolo mientras
la otra es lo que el símbolo 'realmente' significa. Está
diciendo que hay dos cosas que se corresponden entre sí,
siendo igualmente reales desde diferentes puntos de
vista".40
En otras palabras, "tenemos, no una explicación de un
término simbólico por medio de uno verdadero, sino una
afirmación de que estos términos, que son igualmente reales,
son simplemente intercambiables... Juan no está dando
explicaciones, sino equivalencias. No intenta decirnos que
'candeleros', un término que no entendemos, significa
'iglesia', un término que sí entendemos. Más bien, Juan
quiere decirnos cosas sobre los candeleros, y la
esposa y la ciudad y la iglesia, los veinticuatro ancianos y
los 144.000 y la grande muchedumbre; su significado ya
deberíamos saberlo por el resto de la Escritura, y él sólo
nos recuerda de pasada que todas estas cosas se corresponden
entre sí y son descripciones diferentes de la misma cosa".41
Así, pues, las siete
estrellas "corresponden" a los ángeles de las siete
iglesias.42
En la Biblia, los ángeles y las estrellas están asociados a
menudo entre sí (comp. Jue. 5:20; Job 38:7; Isa. 14:13;
Judas 13; Apoc. 8:10-12; 9:1; 12:4), y aquí los "ángeles" de
las iglesias están asociados con la constelación de las
Pléyades (véanse los comentarios sobre el versículo 16).
Además - y ésta es una de esas cosas que, coomo apunta
Wilcock más arriba, "ya deberíamos saber por el resto de la
Escritura" - tanto ángeles como estrellas están asociados
con el gobierno y el dominio (comp. Gën. 37:9; Jue. 5:20;
Dan. 8:9-11; 10:13, 20-21). Ahora, cuando el Señor habla a
las siete iglesias en los Capítulos 2-3, se dirige al ángel
de cada iglesia; claramente, Cristo hace responsables a los
ángeles de las iglesias de la vida y la conducta de sus
respectivas iglesias. Entonces, en las últimas porciones de
la profecía, vemos a siete ángeles derramando juicios
sobre la tierra rebelde (comp. Apoc. 8-9, 16). Todas éstas
son correspondencias: Las siete estrellas, la
constelación de la resurrección y el dominio, son los
ángeles, que corresponden al gobierno de la iglesia.
Un aspecto adicional de las
imágenes de ángeles en la Biblia y que apoya esta
interpretación concierne a la relación entre los ángeles y
los profetas. El distintivo principal del profeta bíblico
era que había estado en la presencia de Dios y los ángeles
durante las sesiones del Concilio celestial (comp. Isa.
6:1-8; Eze. 1-3, 10), convirtiéndose, por lo tanto, en su
vocero autorizado para el pueblo de Dios (comp. Jer. 15:19).
La diferencia esencial entre el verdadero profeta y el falso
profeta era que el verdadero profeta había sido arrebatado
por el Espíritu hasta dentro de la Nube para participar en
esta asamblea:
Así ha dicho Jehová de
los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas
que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas;
hablan visión de su propio corazón, no de la boca de
Jehová. Dicen atrevidamente a los que me irritan: Jehová
dijo: Paz tendréis; y a cualquiera que anda tras las
obstinación de su corazón dicen: No vendrá mal sobre
vosotros. Porque, ¿quién estuvo en el secreto de Jehová,
y vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su
palabra, y la oyó? ... No envié yo a aquellos profetas,
pero ellos corrían; yo no les hablé, mas ellos
profetizaban. Pero si ellos hubieran estado en mi
secreto, habrían hecho oir mis palabras a mi pueblo, y
lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad
de sus obras. (Jer. 23:16-22)
Los profetas no sólo
observaban las deliberaciones del Concilio celestial (comp.
1 Reyes 22:19-22); de hecho participaban en él. En realidad,
el Señor no hacía nada sin consultar a sus profetas Amós
3:7). Es por esto que la actividad característica del
profeta bíblico es la intercesión y la mediación (comp. Gén.
18:16-33; 20:7 , la primera ocurrencia de la palabra
profeta en las Escrituras). Como miembros del Concilio,
los profetas tienen libertad de hablar con Dios, y pueden
argumentar con Él, a menudo persuadiéndole a cambiar de
parecer (comp. Éx. 32:7-14; Amós 7:1-6). Ellos son sus
amigos, y por eso habla abiertamente con ellos (Gén. 18:17;
Éx. 33:11; 2 Crón. 20:7; Isa. 41:8; Juan 15:15). Como
imágenes del hombre plenamente redimido, los profetas
participaban de la gloria de Dios, ejerciendo dominio sobre
las naciones (comp. Jer. 1:10; 28:8), habiendo sido
transfigurados éticamente (comp. Isa. 6:5-8) y físicamente
(comp. Éx. 34:29). Así pues, eran semejantes a los ángeles
del cielo, y de esta manera no es sorprendente que el
término ángel (Heb. mal'âk, griego angelos)
se use para describir al profeta bíblico (comp. 2 Crón.
36:15-6; Hag. 1:13; Mal. 3:1; Mat. 11:10; 24:31; Luc. 7:24;
9:52). De hecho, el arquetipo profeta en las Escrituras es
el Ángel del Señor.43
Hay, por lo tanto, abundante evidencia precedente de que a
los gobernantes proféticos de las iglesias se los describía
como los ángeles de las iglesias. Es probable que cada ángel
representara a un solo pastor u obispo; pero Juan podría
estarse refiriendo a las estrellas/ángeles simplemente como
personificaciones del gobierno de cada iglesia como un todo.
Y el Señor del cielo y de la tierra les sostiene en su mano
derecha. (Esta es la misma mano que Cristo usó para
resucitar a Juan en el vers. 17; así que Juan es un
"ángel"). En un sentido más general, lo que es cierto de los
ángeles lo es de la Iglesia como un todo: Pablo instó a los
filipenses a probarse a sí mismos como "irreprensibles y
sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una
generación maligna y perversa, en medio de la cual
resplandecéis como luminares en el mundo" (Fil. 2:15).
Los siete candeleros
son (corresponden a) las siete iglesias; y las siete
iglesias son, como ya hemos notado, tanto las iglesias
particulares referidas como la totalidad de la
Iglesia en todas las épocas. En términos del simbolismo del
número siete como se relaciona con la Iglesia, es
interesante el comentario de Victorio (un obispo que fue
martirizado en el año 304 d. C.) concerniente al apóstol
Pablo: "En el mundo entero, Pablo enseñaba que toda las
iglesias estaban dispuestas en series de siete, que se las
llama siete, y que la Iglesia Católica es una. Y en
realidad, primero que todo, para que él mismo pudiera
también conservar el tipo de siete iglesias, no excedió ese
número. Pero escribió a los romanos, a los corintios, a los
gálatas, a los efesios, a los tesalonicenses, a los
filipenses, a los colosenses; después escribió a personas
individuales, para no exceder el número de siete iglesias".44
El único candelero (un
árbol estilizado) del antiguo tabernáculo es ahora Cristo (el
árbol de la vida) con sus siete candeleros. Antes, en el Antiguo
Testamento, la Iglesia tenía un carácter centralizado, nacional;
y la unidad de las congregaciones particulares de Israel estaba
enfocada geográficamente, en Jerusalén. Pero ya no es así. La
Iglesia, el Nuevo Israel, ha sido descentralizada geográfica y
nacionalmente - o, mejor, multicentralizada: La Iglesia es
todavía un siete - todavía una unidad - pero lo que la mantiene
junta no es un trozo de bien raíz especial o santo; la unidad de
la Iglesia está centrada en Jesucristo. La Iglesia ya no está
atada a un lugar, porque ha sido enviada a todo el mundo para
tomar el dominio en el nombre del Rey univcrsal.45
Ya no hay un espacio en la tierra que sea santo; más bien, el
mundo entero se ha convertido en "espacio santo", porque
Jesucristo lo ha redimido. Y al recapturar el mundo, Él ha
recreado la Iglesia a su imagen. Porque, de la misma manera en
que Cristo es visto aquí como un destello de luz gloriosa, así
también la Iglesia que él lleva y sostiene se caracteriza por la
luz (comp. la descripción de la Iglesia en 21:9-22:5). La
iglesias portadoras de luz, cuyos mismos gobiernos alumbran con
brillo como de estrellas, brillan sobre el mundo con la luz de
Jesucristo, con el resultado de que los hombres verán sus buenas
obras y glorificarán a su Padre que está en los cielos.
Notas:
1. Véase de David Chilton, Paradise
Restored: A Biblical Theology of Dominion (Ft. Worth, TX:
Dominion Press, 1985), pp. 112, 115-122. Ya he explicado esto
con mucho mayor detalle en una serie de artículos sobre los
Últimos Días, publicados en The Geneva Review, P. O. Box
131300, Tyler, TX 75713.
2. Arthur Pink, The Sovereignty of God
(London: The Banner of Truth Trust, [1928] 1968), pp. 43s.
3. G. R. Beasley-Murray, The Book of
Revelation (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing
Co., [1974] 1981), p. 51.
4. The Scofield Reference Bible (Oxford
University Press, 1909), nota sobre Apocalipsis 1:20; esta idea
se ha popularizado en las notas de "Biblias de estudio" como la
Thompson Chain-Reference Bible: New International Version
(Indianapolis: B. B. Kirkbride Bible Co.; Grand Rapids: The
Zondervan Corporation, 1983), "Outline Studies of the Bible",
No. 4308 ("The Seven Churches of Asia"), p. 1602.
5. Ibid.
6. Comp. Loraine Boettner, The
Millenium (Philadelphia: The Presbyterian and Reformed
Publishing Co., 1957), pp. 38-47, 63-66; Benjamin B.
Warfield, "Are There Few That Be Saved?" en Biblical and
Theological Studies (Phladelphia: The Presbyterian and
Reformed Publishing Co., 1968), pp. 334-350. Warfield cita a
William Temple: "Con toda probabilidad, la tierra será
habitable por miríadas de años todavía. Si el cristianismo
es la religión final, la iglesia está todavía en su
infancia. Dos mil años son como dos días. La apelación a la
'iglesia primitiva' es engañosa; nosotros somos la 'iglesia
primitiva'"; y James Adderly: "Pero debemos recordar que el
cristianismo es una religión muy joven, y que nosotros sólo
estamos en el comienzo de de la historia cristiana en este
momento" (pp. 347s).
7. Sucede, sin embargo, que hay un sentido
en el cual Juan se proponía que sus descripciones de estas siete
iglesias estuvieran legítimamente relacionadas con las siete
"épocas" de la Iglesia; véase la introducción a la Parte II, más
abajo.
8. El pie de página de Wilcock: "Compárese
1:4 con 4:5, 5:6, y Zac. 4:1-5, 10b: lámparas = ojos =
espíritus. El simbolismo de las lámparas en 1:12, 20 no es tan
diferente; aquí es el espíritu, allí la morada terrenal del
Espíritu (1 Cor. 3:16), que está siendo presentado".
9. Michael Wilcock, I Saw Heaven
Opened: The Message of Revelation (Downers Grove, Il.:
InteVarsity Press, 1975), p. 34.
10. Una de las obras más útiles sobre el
significado de los credos, incluyendo sus implicaciones
sociológicas, es The Foundations of Social Order: Studies in
the Creeds and Councils of the Early Church, de Rousas John
Rushdoony, (Tyler, TX: Thobum Press, 1968 1978; véase también de
Gerald Bray, Creeds, Councils, and Christ (Downers Grove,
Il., InterVarsity Press, 1984).
11. Cornelius Van Til, Apologetics
(class syllabus, Westminster Theological Seminary, Philadelphia,
1959), p. 8.
12. Contrástese esto con las muy
comunes "ilustraciones" de la Trinidad en la Escuela
Dominical - como un huevo, el sol, un pastel, o el agua.
Estas son por lo general más engañosas que útiles. De hecho,
sus implicaciones últimas son heréticas. Acaban por dividir
a Dios en tres "partes" - como la cáscara, la clara, y la
yema de un huevo - o muestran a Dios como una sustancia que
toma tres formas diferentes, como el agua (sólida, líquida,
y gaseosa).
13. Sobre el impacto radical de la
doctrina de la Trinidad en todas las áreas de la vida, véase, de
E. J. Rushdoony, Foundations of Social Order y The One
and the Many (Ttyler, TX: Thoburn Press, 1978).
14. Philip Barrington, The Meaning
of the Revelation (London: SPCK, 1931), p. 74. En
efecto, la frase entera es un nombre propio, e indeclinable.
El problema gramático surge del intento de Juan para poner
en griego los matices teológicos contenidos en el hebreo de
Éxodo 3:14: YO SOY EL QUE SOY. Juan no teme masacrar
el lenguaje griego para hacer valer un punto, como en Juan
16:13, donde "incorrectamente" usa un pronombre masculino
para enfatizar la personalidad del Espíritu Santo (Espíritu
en griego es neutro, pero Juan quería subrayar que Él es
realmente un Él y no una cosa).
15. Hay varias buenas discusiones de
los varios significados de Venir en la Escritura.
Véase de Oswald T. Allis, Prophecy and the Church
(Grand Rapids: Baker Book House, 1945, 1947), pp. 175-191;
Loraine Boettner, The Millenium, pp. 252-262;
Roderick Campbell, Israel and the New Covenant
(Tyler, TX: Geneva Ministries, 1954 1983), pp. 68-80; David
Chilton, Paradise Restored, pp. 67-75, 97-105;
Geerhardus Vos, The Pauline Eschatology (Grand
Rapids: Baker Book House, 1930), pp. 70-93.
16. Véase, por ejemplo, 1 Crón. 28:2; Sal.
132:7-8, 13-14; Isa. 11:10. Comp. Meredith G. Kline, Images
of the Spirit (Grand Rapids: Baker Book House, 1980), pp.
20s., 39ss, 46, 111sss. Como observó Geerhardus Vos, la
importancia del Tabernáculo en el Antiguo Testamento es que "es
el palacio del Rey en el cual el pueblo le rinde homenaje"
(Biblical Theology: Old and New Testaments [Grand Rapids:
William B. Eerdmans Publishing Co., 1948], p. 168).
17. Alexander Schmemann, Church, World,
Mission: Reflections on Orthodoxy in the West (Crestwood, N.
Y.: Vladimir´s Seminary Press, 1979), p. 226.
18. Rousas John Rushdoony, The
Institutes of Biblical Law (Nutley, N. J.: The Craig Press,
1973), pp. 573s.
19. William Symington, Messiah the
Prince: or, The Mediatorial Dominion of Jesus Christ
(Philadelphia: The Christian Statesman Publishing Co., [1839]
1884), p. 208.
20. Véase de Chilton, Paradise Restored,
pp. 57ss., 97ss.; comp. Kline, Images of the Spirit.
21. Para un ejemplo reciente de esta
posición, véase de Norman Geisler, "A Premillenial View of
Law and Government", Bibliotheca Sacra
(Julio-Septiembre 1985), pp. 250-266. Escribiendo contra el
postmilenialismo de R. J. Rushdoony y otros
"reconstruccionistas", Geisler dice en realidad: "Los
postmilenialistas trabajan para construir unos Estados
Unidos cristianos. Los premilenialistas trabajan en favor de
unos Estados Unidos verdaderamente libres", p. 260. La
elección es clara: ¿Escogeremos el cristianismo? ¿O
escogeremos la libertad en su lugar? Geisler debe ser
felicitado por haber expresado el asunto con esta precisión;
sin embargo, hablando técnicamente, él no es el primero que
presentó el dilema de este modo. Permanece en la antigua
tradición (Gén. 3:1-5).
22. Véase de Walter Chantry, Today´s
Gospel: Authentic or Synthetic? (Edinburgh: The Banner of
Truth Trust, 1970), y Arend J. ten Pas, The Lordship of
Christ (Vallecito, CA: Ross House Books, 1978).
23. Véase la discusión de profeta en
Images of Spirit, de Meredith G. Kline, pp. 57-96; esp. pp.
93s.
24. Véase de Chilton, Paradise Restored,
pp. 133ss.
25. Véase de Kline, Images of the
Spirit, pp. 97-131.
26. Ibid., pp. 106ss.
27. Para una exégesis completa de este
texto, véase íbid., 97-331; comp. Chilton, Paradise Restored,
pp. 58, 134ss.
28. St. Germanus of Constantinople, On
the Divine Liturgy, Paul Meyendorff, trad. (Crestwood, NY:
St. Vladimir´s Seminary Press, 1984), p. 57.
29. Comp. la discusión de este texto en
relación con Apoc. 12:7-9 más abajo.
30. Según Josefo, el sacerdote llevaba el
cinto alrededor del pecho cuando descansaba y no "hacía ningún
servicio laborioso" (Antiquities of the Jews, iii.vii.2).
31. Kline, Images of the Spirit, p.
43.
32. Nótese que el cabello blanco es
glorioso, en contraste con la cultura de "perpetua juventud" de
nuestro tiempo.
33. Véase de Chilton, Paradise Restored,
p. 58; comp. Éx. 19:16, 19; Eze. 1:24.
34. Véase de Herman Bavinck, The
Doctrine of God (London: The Banner of Truth Trust, [1951]
1977, pp. 88ss.
35. Originalmente, Adán tenía la llave
de la Muerte y el Hades, porque era el Sacerdote de Edén,
con la responsabilidad scerdotal de guardar las puertas del
Paraíso (Gén. 2:15; véase de Meredith G. Kline, Kingdom
Prologue (programa de estudios publicado privadamente,
1981), Vol. I, pp. 127ss. Cuando Adán renunció a esta
responsabilidad, él mismo se convirtió en muerte, lejos del
Árbol de la Vida, y los querubines tomaron su lugar como
guardianes, sosteniendo la espada llameante (la llave). Por
medio de la resurrección, Jesucristo, como Segundo Adán,
regresó al Paraíso como Sacerdote, el guardián de las
puertas del Edén, para lanzar a la Serpiente a la Muerte y
al Hades (comp. Apoc. 20:1-3).
36. El por lo tanto muestra la
conexión con la comisión original de Juan en el vers. 11.
37. Philip Barrington, The Meaning of
the Revelation, p. 95.
38. James Kallas, Revelation: God and
Satan in the Apocalypse (Minneapolis: Augsburg Publishing
House, 1973), pp. 58s.
39. Wilcock, I Saw Heaven Opened,
p. 153.
40. Ibid., p. 154.
41. Ibid., p. 156.
42. Un aspecto interesante del fondo
conceptual de todo esto es la referencia en el libro apócrifo de
Tobit a "los siete ángeles santos, que presentan las oraciones
de los santos, y que entran y salen delante de la gloria del
Santo" (12:15; comp. 1 Enoch 20:1-7).
43. El estudio más abarcante del orden
profético y su relación con el Concilio angélico se encuentra en
Images of the Spirit, de Kline, pp. 57-96. Véase también
de George Vandervelde, "The Gift of Prophecy and the Prophetic
Church" (Toronto: Institute for Christian Studies, 1984).
44. Victorious, Commentary on the
Apocalypse of the Blessed John, en Alexander Roberts y James
Donaldson, eds., The Ante-Nicene Fathers (Grand Rapids:
Eerdmans, [1886] 1970(, vol. VII, p. 345.
45. Según Éxodo 18 y Deuteronomio 1,
el ancianato estaba dispuesto jerárquicamente, con "jefes de
millares, jefes de centenas, jefes de cincuenta, y jefes de
decenas". Esta era la base bíblica para la organización
jerárquica de la iglesia primitiva, correspondiendo el
obispo de la ciudad al "jefe de millares" (véase de James B.
Jordan, "Biblical Church Government, Part 3: Councillar
Hierarchy -Elders and Bishops", Presbyterian Heritage,
No. 9 [January 1986], P. O. Box 131300, Tyler, TX
75713). Una oficina central (un "vaticano") puede por lo
tanto ser útil para el gobierno de la iglesia, aunque no es
necesario (hay una distinción entre lo que puede ser bueno
para el bienestar [bene esse] o la
plenitud de ser [plene esse] de la
iglesia, y lo que es necesario para el bien [esse]
de la Iglesia). El mejor estudio histórico disponible sobre
el surgimiento del episcopado es, de J. B. Lightfoot, The
Christian Ministry, Philip Edgcumbe Hughes, ed. (Wilton,
CT Morehouse-Barlow Co., 1983).
Parte Dos
PRÓLOGO HISTÓRICO: LAS CARTAS
A LAS SIETE IGLESIAS
(Apocalipsis 2-3)
Introducción
La segunda parte de la estructura del tratado de pacto
(comp. Deut. 1:6-4:49 1es
el prólogo, que relata la historia de las relaciones del
Gran Rey con el vasallo, recordándole la autoridad de su
señor y la fidelidad al pacto, haciendo una lista de los
beneficios que se le han proporcionado, enumerando las
transgresiones de la ley por parte del vasallo, ordenándole
al vasallo que se arrepienta y renueve su obediencia, y
prometiéndole futuras recompensas. Un aspecto importante del
prólogo es la cesión del pacto2,
la orden para tomar posesión de la tierra, conquistándola en
nombre del Gran Rey (comp. Deut. 2:24-25, 31; 3:18-22, 4:1,
14, 37-40). 3
Los siete mensajes a las
iglesias corresponden de varias maneras al prólogo del
pacto. La estructura de los mensajes sigue el mismo modelo
general: El señorío de Cristo sobre la Iglesia, el registro
de fidelidad o desobediencia de la iglesia en particular,
las advertencias de castigo, y las promesas de bendiciones
en respuesta a la obediencia. Además, en cada caso, a la
iglesia se le da una concesión de pacto, una comisión
para conquistar, para triunfar, y ejercer dominio
bajo el señorío de Cristo (2:7, 11, 17, 26-29; 3:5, 12, 21).
Además, cada mensaje, por sí
solo, recapitula la totalidad de la estructura del pacto de
cinco partes. Considérese el primer mensaje, la iglesia de Éfeso
(2:1-7):
- Preámbulo:
"El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que
anda en medio de los siete candeleros de oro" (2:1).
- Prólogo
histórico:
"Yo conozco tus obras...." (2:2-4).
- Estipulaciones
éticas: "Recuerda, por
tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las
primeras obras" (2:5a).
- Sanciones:
"Pues, si no, vendré pronto a tí, y quitaré tu candelero
de su lugar, si no te hubieres arrepentido" (2:5b).
- Disposiciones
de la sucesión: "... Al que
venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual
está en medio del paraíso de Dios" (2:6-7).
Recapitulación de la historia del pacto
En el capítulo 1:4, discutimos el punto de vista
(¡extrañamente común entre los modernos "literalistas"!) de
que las siete iglesias representan simbólicamente "siete
épocas de la historia de la Iglesia"; y, aunque esa
interpretación es evidentemente errónea por varias razones,
hay otro sentido en el cual estas siete iglesias se
relacionan con siete períodos de la historia de la Iglesia -
la historia de la Iglesia del Antiguo Testamento.
Porque las imágenes usadas para describir las siete iglesias
de Asia avanzan cronológicamente desde el Jardín de Edén
hasta la situación en el siglo primero d. C.:
1.
Éfeso
(2:1-7). El lenguaje del paraíso es evidente a través
del pasaje. Cristo se anuncia a sí mismo como el
Creador, el que tiene las siete estrellas, y como el que
anda en medio de los siete candeleros para evaluarlos,
como Dios anduvo en medio del jardín en juicio (Gén.
3:8). El "ángel" de Éfeso es felicitado por guardar
adecuadamente a la iglesia de sus enemigos, como a Adán
se le había ordenado guardar el jardín y a su esposa de
su enemigo (Gén. 2:15). Pero el ángel, como Adán, ha
"caído", habiendo dejado su primer amor. Por lo tanto,
Cristo amenaza con venir a él en juicio y quitar el
candelero de su lugar, como había echado a Adán y a Eva
del jardín (comp. Gén. 3:24). Sin embargo, la puerta de
Edén está abierta para los que obtienen la victoria
sobre el tentador: "Al que venciere, yo le daré a comer
del árbol de la vida, que está en medio del paraíso de
Dios".
2. Esmirna
(2:8-11). La situación de los patriarcas (Abraham,
Isaac, Jacob, y José) y de los hijos de Israel en Egipto
parece reflejarse en las palabras de este mensaje.
Cristo se describe a sí mismo como el que "estuvo muerto
y ha vuelto a la vida", un acto redentor prefigurado en
las vidas de Isaac (Gén. 22:1-4; Heb. 11:17-19) y José
(Gén. 37:18-36; 39:20-41:45; 45:4-8; 50:20), así como en
la liberación de Israel de casa de servidumbre. La
condición de los esmirnenses de aparente pobreza y
riqueza real es análoga a la experiencia de todos los
patriarcas, que "vivieron como extranjeros en la tierra
prometida" Heb. 11:9). Falsos "judíos" están
persiguiendo a los verdaderos herederos de las promesas,
tal como Ismael persiguió a Isaac (Gén. 21:9; comp. Gál.
4:22-31). El peligro de encarcelamiento por la
instigación de un calumniador encuentra paralelo en la
vida de José (Gén. 39:13-20), como lo encuentra en la
bendición de la corona de la vida para los fieles (Gén.
41:40-44); también Aarón, como la imagen gloriosa del
hombre plenamente redimido, llevaba una corona de vida
(Éx. 28:36-38). La "tribulación de los diez días",
seguida por la victoria, refleja la historia de cómo
Israel soportó las diez plagas antes de ser liberado.
3.
Pérgamo
(2:12-17). Las imágenes de esta sección son tomadas de
la peregrinación de Israel en el desierto, la morada de
los demonios (Lev. 16:10; 17:7; Deut. 8:15; Mat. 4:1;
12:43); los cristianos de Pérgamo también tenían que
habitar "donde está el trono de Satanás ... donde mora
Satanás". Los enemigos de la iglesia son descritos como
"Balaam" y como "Balac", el falso profeta y el rey malo
que trataron de destruir a los israelitas tentándolos
con la idolatría y la fornicación (Núm. 25:1-3; 31:16).
Como el ángel del Señor y Finees el sacerdote, Cristo
amenaza con hacer guerra con la espada contra los
balaamitas (comp. Núm. 22:31; 24:7-8). A los que vencen,
les promete compartir con ellos el "maná escondido" del
arca del pacto (Heb. 9:4), y una piedrecita blanca con
un "nombre nuevo" inscrito en ella, el emblema del
pueblo redimido del pacto, que llevaba el sumo sacerdote
(Éx. 28:9-12).
4.
Tiatira
(2:18-29). Ahora Juan se vuelve a las imágenes del
período de la monarquía israelita y el pacto davídico.
Cristo se anuncia a sí mismo como "el Hijo de Dios", el
gran David (comp. Sal. 2:7; 89:19-37; Jer. 30:9; Eze.
34:23-24; 37:24-28; Oseas 3:5; Hech. 2:24-36; 13:22-23).
Reprende al ángel de Tiatira, cuya tolerancia de su
"esposa, Jezabel", está conduciendo al pueblo de Dios a
la apostasía (comp. 1 Reyes 16:29-34; 21:25-26). Ella y
los que adulteran con ella (comp. 2 Reyes 9:22) son
amenazados con la "tribulación", como los tres años y
medio de tribulación con que fue visitado Israel en los
días de Jezabel (1 Reyes 17:1; Sant. 5:17); ella y su
descendencia serán muertos (comp. 2 Reyes 9:22-37).
Pero, como a David, al que vence le será dada "autoridad
sobre las naciones" (comp. 2 Sam. 7:19; 8:1-14; Sal.
18:37-50; 89:27-29). La promesa concluyente alude al
salmo mesiánico de dominio, de David: "Y las regirá con
vara de hierro; y serán quebradas como vaso de alfarero,
como yo también la he recibido de mi Padre" (comp. Sal.
2:9).
5.
Sardis
(3:1-6). Las imágenes de esta sección proceden del
período profético posterior (comp. las referencias al
Espíritu y a las "siete estrellas", hablando del testigo
profético) que lleva al final de la monarquía, cuando el
desobediente pueblo del pacto fue derrotado y llevado al
cautiverio. La descripción de la reputación de la
iglesia de que está "viva" cuando en realidad está
"muerta", las exhortaciones a "despertar" y a "afirmar
las cosas que quedan", el reconocimiento de que hay
"unas pocas personas" que han permanecido fieles, todo
esto recuerda el lenguaje profético acerca del Remanente
en tiempo de apostasía (Isa. 1:5-23; 6:9-13; 65:8-16;
Jer. 7:1-7; 8:11-12; Eze. 37:1-14), como lo es la
advertencia de juicio inminente (Isa. 1:24-31; 2:12-21;
26:20-21; Jer. 4:5-31; 7:12-15; 11:9-13; Miq. 1:2-7;
Sof. 1).
6.
Filadelfia
(3:7-13). El
regreso del exilio bajo Esdras y Nehemías se refleja en
este mensaje, que con sus imágenes habla de la sinagoga
y la reconstrucción de Jerusalén y el Templo (comp. las
profecías de Hageo, Zacarías, y Malaquías). Los
filadelfianos, como los judíos que regresaban, tienen
"poca fuerza". La referencia a "la sinagoga de Satanás,
los que se dicen judíos, y no lo son" recuerda los
conflictos con los "falsos judíos" en Esdras 4 y
Nehemías 4, 6, y 13. La advertencia de una venidera
"hora de prueba ... que está a punto de venir sobre el
mundo entero, para probar a los que moran en la tierra"
nos recuerda la tribulación sufrida bajo el régimen de
Antíoco Epífanes (comp. Dan. 8 y 11). Pero Cristo
promete al que vence que será hecho "columna en el
templo" y que compartirá las bendiciones de la "nueva
Jerusalén".
7.
Laodicea (3:14-22). El período
de los Últimos Días (30-70 d. C.) proporciona el tema para
el séptimo y último mensaje. La iglesia "tibia",
enorgulleciéndose de su riqueza y su autosuficiencia, y, sin
embargo, ciega a su verdadera pobreza y desnudez, es una
imagen adecuada del judaísmo farisaico del siglo primero
(Lucas 18:9-14; comp. Apoc. 18:7). Advertido de que está a
punto de ser vomitado de la tierra (la maldición de Lev.
18:24-28; comp. Lucas 21:24), a Israel se le insta a
arrepentirse y a aceptar a Cristo, ofrecido en la comida
eucarística. A los que vencen se les concede la bendición
característica de la era introducida por el nuevo pacto; el
dominio con Cristo (comp. Efe. 1:20-22; 2:6; Apoc. 1:6).
-
La
estructura del Apocalipsis predicha
Finalmente, los mensajes a las
siete iglesias también contienen un bosquejo en miniatura de la
profecía entera. Como hemos observado, las cuatro secciones del
Apocalipsis que siguen al preámbulo (Capítulo 1) están
estructuradas en términos de las cuádruples maldiciones del
pacto establecido en Levítico 26:18, 21, 24, 28. Estas cuatro
series de juicios en Apocalipsis pueden resumirse como sigue:
- Juicio contra los
falsos apóstoles (2-3). Los
maestros herejes que propagan falsas doctrinas son
expuestos, condenados, y excomulgados por Juan y los que
son fieles a la verdadera tradición apostólica.
- Juicio contra el
falso Israel (4-7). El Israel
apóstata, que persigue a los santos, es
condenado y castigado; el remanente
creyente es protegido del juicio, hereda las
bendiciones del Pacto, y
llena la tierra de frutos.
- Juicio contra
el rey malo y el falso profeta (8-14).
La bestia y el falso profeta hacen guerra contra la
iglesia, y son derrotados por el verdadero rey y su
ejército de testigos fieles.
- Juicio ontra la
ramera real (15-22). Babilonia,
la falsa esposa, es condenada y quemada, y la verdadera
esposa celebra la cena de bodas del Cordero.
Este es el mismo patrón general
que encontramos en los cuatro primeros mensajes mismos:
- Éfeso: Juicio
contra el falso profeta
(2:1-7). Los conflictos de todas las siete iglesias
son evidentes en las luchas de su iglesia contra los
nicolaítas, "los que se llaman a sí mismos apóstoles,
pero no lo son".
- Esmirna:
Juicio contra el falso Israel
(2:8-11). Los esmirnenses están sufriendo por la
oposición de "los que se dicen judíos y no lo son, sino
que son la sinagoga de Satanás".
- Pérgamo:
Juicio contra el rey malo y el falso profeta
(2:12-17). Esta iglesia está experimentando
persecución y tentación de las contrapartes del siglo
primero de "Balac", el rey malvado de Moab, y el
falso profeta, "Balaam".
- Tiatira:
Juicio contra la ramera real
(2:18-29). El líder de los herejes, que seduce a los
siervos de Dios a cometer idolatría y fornicación, es
nombrado en recuerdo de Jezabel, la reina adúltera del
antiguo Israel.
El ciclo comienza
nuevamente, de manera que estos primeros cuatro mensajes son
"recapitulados" en los tres últimos, pero con atención a
detalles diferentes. Para entender esto, tenemos que
comenzar otra vez por el primer mensaje. Las descripciones
de Cristo por parte de Juan en el preámbulo a cada mensaje
son trazadas a partir de las de la visión del Hijo de Dios
en el capítulo 1. Pero su orden es quiástico (esto es,
considera cada punto en orden inverso). Así:
La visión del Hijo del Hombre
A. Sus ojos eran como llama
de fuego, y sus pies como bronce bruñido
(1:14-15).
B. De su boca salía una
espada aguda de dos filos (1:6).
C. Yo soy el primero y el
último, y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí
que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo
las llaves de la muerte y del Hades (1:17-18).
D. El misterio de las siete
estrellas que has visto en mi diestra, y de los
siete candeleros de oro (1:20).
Las cartas a las siete iglesias
D. Éfeso El que tiene las
siete estrellas en su diestra, el que anda en
medio de los siete candeleros de oro (2:1).
C. Esmirna El primero
y el postrero, el que estuvo muerto, y vivió (2:8).
B. Pérgamo El que tiene
la espada aguda de dos filos (2:12).
A. Tiatira El Hijo de
Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies
semejantes al bronce bruñido (2:18).
D. Sardis El que tiene
los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas (3:1).
C. Filadelfia El Santo,
el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y
ninguno cierra, y cierra y ninguno abre (3:7).
C. Laodicea El
Amén, el Testigo fiel y verdadero, el principio de la
creación de Dios (3:14).4
La repetición del modelo
general es reforzada por otros puntos de similitud. El
paralelo entre Esmirna y Filadelfia puede verse también en
que ambas tratan de la "sinagoga de Satanás"; y la
asociación de los "siete candeleros" de Éfeso con los "siete
espíritus de Dios" de Sardis es explicada en el capítulo
siguiente, durante la visión de Juan del trono celestial: "Y
delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales
son los siete espíritus de Dios" (4:5).
Notas:
1. Véase, de
Meredith G. Kline, Treaty of the Great King: The Covenant
Structure of Deuteronomy (Grand Rapids: William B. Eerdmans
Publshing Co., 1963), pp. 52-61.
2. Véase, de Ray R. Sutton, That You May Prosper: Dominion by
Covenant, (Tyler, TX: Institute for Christian Economics,
1987).
3. Kline, Treaty of the Great King, pp. 56ss.
4. Nosotros habríamos esperado que Juan modelara el Preámbulo
laodicense según B (o quizás según A) y no según C; por alguna
razón, Juan eligió no hacer simétrica la estructura.
Parte 2
2
EL
ESPÍRITU HABLA A
LA IGLESIA: ¡VENCE!
Éfeso:
Juicio sobre los falsos apóstoles (2:1-7)
1 Escribe al ángel de la
iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su
diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de
oro, dice esto:
2 Yo conozco tus obras, y tu
arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los
malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no
lo son, y los has hallado mentirosos;
3 y has sufrido, y has
tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi
nombre, y no has desmayado.
4 Pero tengo contra tí, que
has dejado tu primer amor.
5 Recuerda, por tanto, de
dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras;
pues, si no, vendré pronto a tí, y quitaré tu candelero de
su lugar, si no te hubieras arrepentido.
6 Pero tienes esto, que
aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también
aborrezco.
7 El que tiene oído, oiga lo
que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le
daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del
paraíso de Dios.
1 La ciudad de Éfeso
era la más importante de Asia Menor, tanto política como
comercialmente. Era también un importante centro cultural,
que se ufanaba de atracciones tales como las artes, las
ciencias, la hechicería, la idolatría, los gladiadores, y la
persecución. La Calle Principal corría desde el puerto hasta
el teatro, y en el camino, el visitante pasaba por el
gimnasio y los baños públicos, la biblioteca pública, y el
prostíbulo público. Su templo de Artemisa (o Diana - la
diosa de la fertilidad y la "naturaleza salvaje") era una de
las Siete Maravillas del mundo antiguo. Lucas nos cuenta
otro hecho interesante acerca de la ciudad, un hecho que
tiene mucho que ver con los Siete Mensajes en general: Éfeso
era un semillero de ocultismo judío y artes mágicas
judías (Hechos 19:13-15, 18-19). Por todo el mundo
del siglo primero, el judaísmo apóstata se adaptaba a las
numerosas ideologías y prácticas paganas, desarrollando las
cepas primitivas de lo que más tarde vino a conocerse como
el agnosticismo - varias variedades de sabiduría oculta,
tradición rabínica, religión de misterio, y ascetismo o
libertinaje, (o ambos), todo revuelto con algunos trozos y
pedazos de doctrina cristiana. 1
Esta mezcla de charlatanería religiosa era sin duda un
semillero de herejías que afligían a las iglesias de Asia
Menor.
Y, sin embargo, a pesar de toda la multiforme depravación en
Éfeso (comp. Efe. 4:17-19; 5-3-12), el Señor Jesucristo
había establecido su iglesia allí (Hechos 19); y en su
mensaje, le asegura al ángel de la congregación que Él tiene
las siete estrellas en su diestra, sosteniendo y protegiendo
a los gobernantes que ha ordenado: "Los llena de luz e
influencia", dice el Comentario de Matthew Henry; "les
sostiene, de lo contrario pronto serían estrellas caídas".
2
También, Él anda en medio de los candeleros, las iglesias,
guardándolas y examinándolas, y conectándolas entre sí por
medio de su unidad con Él. "Y pondré mi morada en medio de
vosotros, y mi alma no os abominará; y andaré entre
vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi
pueblo" (Lev. 26:11-12).
2-3 La iglesia de Éfeso era
bien conocida por su esfuerzo y duro trabajo en favor de la
fe, y su perseverancia frente a la oposición y la apostasía,
habiendo soportado penalidades por el nombre de Cristo. Ésta
era la iglesia que no conocía el significado de componendas,
la iglesia que estaba dispuesta a adoptar una posición firme
en favor de la ortodoxia, sin importar el costo. (Vale la
pena observar que, de todas las cartas de Pablo a las
iglesias, sólo la carta a los efesios no menciona un solo
punto doctrinal en disputa que requiriese corrección
apostólica). Los dirigentes de la iglesia no temían
disciplinar a hombres malos. Conocían la importancia de los
juicios por herejía y las excomuniones, y parece que esta
iglesia había recibido una buena porción de ambos: Sus
dirigentes habían sometido a prueba a los falsos
"apóstoles", y los habían hallado culpables. Los ancianos de
Éfeso acataron bien la exhortación que Pablo les había hecho
(Hechos 20:28-31): "Por tanto, mirad por vosotros y por todo
el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos,
para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su
propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida
entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no
perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán
hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras de sí
a los discípulos. Por tanto, velad".
Cuarenta años más
tarde, esta iglesia todavía era renombrada por su ortodoxia,
como Ignacio (martirizado en el año 107 d. C.) observó en su
carta a los efesios: "Todos vosotros vivís según verdad, y
ninguna herejía halla cabida entre vosotros: En realidad, ni
siquiera escucháis a nadie que hable de nada que no sea
concerniente a Cristo Jesús en verdad.... Me he enterado de
que ciertas personas pasaron a través de vosotros trayendo
doctrinas impías, y vosotros ni siquiera les permitísteis
plantar su semilla entre vosotros, sino que tapásteis
vuestros oídos para no recibir la semilla que ellos querían
plantar... De la cabeza a los pies, os habéis ataviado de
los mandamientos de Cristo Jesús".
3
Hay varios notables
paralelismos en estos versículos: Cristo le dice a la
iglesia: "Conozco ... tu arduo trabajo [literalmente,
cansancio] y tu perseverancia, y que no puedes soportar a
los malos... Y tienes paciencia y has sufrido por amor de mi
nombre, y no has desmayado".
4-6 Y sin embargo, el Señor
reprende al ángel: Tengo esto contra tí: Has dejado tu
primer amor. El deseo de la iglesia en favor de la sana
doctrina se había pervertido hasta convertirse en un
endurecimiento contra sus hermanos en Cristo, de manera que
carecía de amor. Es importante notar que ni siquiera la más
rigurosa preocupación por la ortodoxia significa
automáticamente ausencia de amor. Es sólo la perversión de
la ortodoxia lo que resulta en dureza hacia los hermanos.
Cristo no critica a los efesios por ser "demasiado
ortodoxos", sino por dejar y abandonar el amor que tenían al
principio. Bíblicamente hablando, la cuestión de la
"doctrina versus el amor" no es un punto en disputa. En
realidad, es un punto específicamente pagano, que trata de
separar lo que Cristo ha unido. De los cristianos se
requiere que sean tanto ortodoxos como amorosos, y la
ausencia de cualquiera de estas dos características
resultará eventualmente en el juicio de Dios.
Recuerda, por tanto, de
dónde has caído: Los efesios habían tenido alguna vez una
armoniosa combinación de amor y ortodoxia doctrinal, y
Cristo les llama a arrepentirse, a cambiar su modo de pensar
acerca de sus acciones y hacer las obras que hicieron al
principio. El amor no es simplemente un estado mental o una
actitud; el amor es acción en términos de la ley de Dios:
"En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando
amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues éste es el
amor a Dios, que guardemos sus mandamientos, y sus
mandamientos no son gravosos" (1 Juan 5:2-3; comp. Rom.
13:8-10). El antídoto de Cristo para el malestar espiritual
de la Esposa no es simplemente una exhortación a cambiar de
actitud como tal. En su lugar, Cristo le ordena que cambie
sus acciones, que lleve a cabo las obras que habían
caracterizado su romance con el Esposo al principio. Las
acciones de arrepentimiento nutrirán y cultivarán una
actitud de arrepentimiento.
Sin embargo, si no se
arrepiente, Cristo le advierte: Vendré a tí en juicio - una
advertencia que se hace tres veces más en estas cartas
(2:16: 3:3,11). Como hemos visto antes (1:7), la venida de
Cristo no se refiere simplemente a un cataclismo al final de
la historia, sino más bien a sus venidas en la historia. En
realidad, advierte, vendrá pronto, un término subrayado por
las siete veces en que ocurre en Apocalipsis (2:5, 16; 3:11;
11:14; 22:7, 12, 20). El Señor no está amenazando a la
iglesia de Éfeso con su segunda venida; está diciendo que él
vendrá contra ella: Quitaré tu candelero de su
lugar. La influencia de ella será quitada, y de hecho,
dejará por completo de ser iglesia. Por falta de amor, la
congregación entera está en peligro de ser excomulgada. Si
los ancianos de la iglesia dejan de disciplinar y discipular
a la iglesia hacia el amor, así como hacia la ortodoxia
doctrinal, Jesucristo mismo intervendrá y administrará
juicio - y en ese punto puede muy bien ser demasiado tarde
para el arrepentimiento.
Es probable que Juan
estuviera usando un importante "suceso actual" en la vida de
Éfeso como base parcial para estas imágenes. La línea
costera estaba cambiando constantemente a causa del
sedimento arrastrado por el cercano río Caister; la arena y
las piedrecillas rellenaban gradualmente el puerto,
amenazando con convertirlo en un pantano. En verdad, la
ciudad estaba en peligro de ser movida de su lugar, quedando
completamente aislada del mar. Dos siglos antes, un tremendo
proyecto de ingeniería había dragado el puerto, con mucho
esfuerzo, mucha perseverancia, y muchas penalidades. Sin
embargo, para mediados del siglo primero, el puerto
nuevamente se estaba llenando de sedimento. Se hizo evidente
que, si Éfeso había de conservar su influencia como puerto
marítimo, los ciudadanos tendrían que arrepentirse de su
negligencia y hacer las primeras obras otra vez. En el año
64 d. C., la ciudad comenzó finalmente a dragar el puerto
otra vez, y Éfeso permaneció en su lugar por años después.
(En siglos posteriores, se le permitió a la sedimentación
continuar sin impedimento. En la actualidad, el mar está a
seis millas de las ruinas de Éfeso, y lo que una vez fue el
puerto de Éfeso es ahora una llanura cubierta de hierba y
barrida por el viento). 4
Pero una vuelta al
amor no implica ninguna disminución de los modelos
teológicos (en un sentido real, significa intensificar y
hacer cumplir un modelo teológico para el mundo entero). El
verdadero amor por Cristo y su pueblo requiere aborrecer el
mal, y el Señor les alaba por su firmeza en esto: Pero
tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas,
que yo también aborrezco. Según Ireneo, obispo del siglo
segundo, "los nicolaítas son los seguidores de aquel Nicolás
que fue uno de los primeros ordenados al diaconado por los
apóstoles [Hechos 6:5]. Vivían en libertinaje desenfrenado
... enseñando que daba lo mismo practicar el adulterio o no,
y comer cosas sacrificadas a los ídolos".
5 Si Ireneo
tiene razón en esto - su punto de vista es ciertamente
debatible - el diácono Nicolás (en griego Nikolaos) había
apostatado y se había convertido en un "falso apóstol",
buscando conducir a otros a la herejía y a que entraran en
componendas con el paganismo.
Una cosa es obvia: Juan está
nombrando a la facción herética en Éfeso en honor a alguien
llamado Nikolaos (aún admitiendo que Ireneo estuviese
confundido sobre la identidad de aquél). Su motivo parece
estar basado en consideraciones lingüísticas, porque en
griego Nikolaos significa Conquistador del pueblo. Es
interesante notar que, en el tercero de los siete mensajes,
Juan menciona a un grupo de herejes de Pérgamo, a los cuales
llama seguidores de "Balaam" (2:14). En hebreo, Balaam
significa Conquistador del pueblo. Juan está haciendo
un juego de palabras, enlazando a los "nicolaítas" de Éfeso
con los "Balaamitas" de Pérgamo; en realidad, Juan nos dice
claramente en 2:14-15 que las doctrinas de ellos son las
mismas. De la misma manera que Nikolaos y Balaam
son equivalentes lingüísticos el uno del otro (comp. la
misma técnica en 9:11), son también teológicamente
equivalentes. Los "nicolaítas" y los "balaamitas" participan
del mismo culto herético.
Esta conclusión queda
reforzada por una conexión adicional. Cuando comparamos las
verdaderas enseñanzas de la herejía Nicolaíta/Balaamita con
las de la facción de "Jezabel" en la iglesia de Tiatira,
mencionadas en el cuarto mensaje (2:20), descubrimos que sus
doctrinas son idénticas entre sí. Por esta razón, parecer
ser una herejía en particular la que es el blanco de estos
mensajes a las iglesias durante los últimos días, una
herejía que trataba de seducir al pueblo de Dios hacia la
idolatría y la fornicación. Como había predicho Pablo,
habían surgido lobos de dentro de la comunidad cristiana,
intentando devorar a las ovejas, y era el deber de los
pastores/ángeles estar en guardia contra ellos, y
expulsarlos de la iglesia. Jesucristo declara que Él
aborrece las obras de los nicolaítas; su pueblo debe revelar
su imagen al amar lo que Él ama y aborrecer lo que Él
aborrece (comp. Sal. 139:19-22).
7 Como en cada uno de estos
mensajes, la carta a la iglesia de Éfeso concluye
exhortándola a oír lo que el Espíritu dice a las iglesias.
Aunque los mensajes son diferentes en términos de las
necesidades de cada congregación, el Espíritu está en
realidad dando una orden básica: ¡Vence! La palabra griega
es nikaõ, que tiene la misma raíz que nikolaíta;
Cristo está asignando a su iglesia la responsabilidad de
derrotar a los que tratan de derrotarla. Un lado u otro
resultará victorioso en esta batalla. La oposición de
Satanás a las iglesias aparecerá en varias formas, y
diferentes iglesias (y diferentes épocas de la iglesia)
tendrán que enfrentarse a diferentes puntos en disputa, y
tendrán diferentes enemigos que derrotar. Pero, no importa
cuáles sean los problemas particulares a los que haya que
enfrentarse, cada iglesia está bajo el divino mandato de
conquistar y abrumar completamente a su oposición. El deber
de vencer no es algo reservado para unos pocos selectos
"super cristianos" que se han "dedicado" a Dios por encima
de lo que se requiere de los cristianos. Todos los
cristianos son vencedores: Porque todo lo que es nacido
de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que vence al
mundo, nuestra fe (1 Juan 5:4). Los cristianos de los
que se habla en Apocalipsis vencieron al diablo "por medio
de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de
ellos" (12:11). La cuestión no es victoria o derrota. La
cuestión es victoria o traición.
El cristiano vence; y
a él le concede Cristo el privilegio de comer del árbol de
la vida, que está en el paraíso de Dios. Esto no es sólo una
esperanza fuera de este mundo. Aunque la plena consumación
de esta promesa se presenta al final de la historia, es una
posesión actual y creciente del pueblo de Dios, al obedecer
a su Señor y tomar dominio sobre la tierra. Porque el árbol
de la vida es Jesucristo mismo, y participar del Árbol es
poseer las bendiciones y los beneficios de la salvación.
7
En Cristo, el cristiano vencedor tiene el Paraíso
Restaurado, en esta vida y para siempre.
Esmirna:
Juicio contra el falso Israel (2:8-11)
8 Y escribe al ángel de la
iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo
muerto, y vivió, dice esto:
9 Yo conozco tus obras, y tu
tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la
blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino
sinagoga de Satanás.
10 No temas en nada lo que
vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de
vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis
tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te
daré la corona de la vida.
11 El que tiene oído, oiga
lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere no
sufrirá daño de la segunda muerte.
8 Había dos características
de Esmirna que significaban severos problemas para la
iglesia allí. Primero, los habitantes de la ciudad eran
fervorosos devotos del culto del emperador; y segundo,
Esmirna tenía una numerosa población de judíos que eran
hostiles a la fe cristiana. A esta fiel iglesia, que sufría
extremadamente bajo las persecuciones de estos incrédulos,
Jesucristo se anuncia a sí mismo como el primero y el
postrero, un nombre de Dios tomado de Isaías 44:6 y 48:12.
Es obvio, a partir de los contextos de estos versículos, que
la expresión identifica a Dios como el supremo Señor y
Determinador de la historia, el Planeador y Controlador de
toda realidad. La doctrina bíblica de la predestinación,
correctamente entendida, no debería ser fuente de temor para
el cristiano; antes bien, es fuente de consuelo y seguridad.
Lo opuesto a la doctrina de la predestinación no es
libertad, sino insensatez; si los más pequeños detalles de
nuestras vidas no son parte del Plan de Dios, si no son
hechos creados con un significado divinamente
determinado, entonces no pueden tener ningún significado en
absoluto. No pueden estar "trabajando juntos para el bien".
Pero al cristiano que entiende la verdad de la soberanía de
Dios se le asegura, por lo tanto, que nada en esta vida
carece de significado y propósito - que Dios ha ordenado
todas las cosas para su gloria y para nuestro bien último.
Esto significa que aún nuestros sufrimientos son parte de un
Plan consistente; que, cuando encontramos oposición, no
necesitamos temer que Dios nos ha abandonado. Podemos estar
seguros en el conocimiento de que, puesto que hemos sido
"llamados conforme a su propósito" (Rom. 8:28), todas las
cosas en nuestra vida son aspectos necesarios de ese
propósito. Martín Lutero dijo: "Es entonces fundamentalmente
necesario y saludable que los cristianos sepan que Dios no
conoce nada de antemano contingentemente, sino que prevé, se
propone, y hace todas las cosas según su propia voluntad
inmutable, eterna, e infalible.... Porque, para el
cristiano, el principal y único consuelo en la adversidad
reside en saber que Dios no miente, sino que hace que todas
las cosas ocurran inmutablemente, y que su voluntad no puede
ser resistida, alterada o estorbada".
8
No sólo es Cristo el primero
y el último, sino que estuvo muerto, y ha vuelto a la vida:
Es por completo vencedor sobre la muerte y la tumba como
"primicias" de los que mueren en el Señor (1 Cor. 15:20-22),
garantizando nuestra resurrección también, de manera que
hasta "la muerte es sorbida en victoria" (1 Cor. 15:54). Sin
importar la fuerza y la crueldad de sus perseguidores, los
cristianos de Esmirna no pueden ser derrotados, ni en esta
vida ni en la venidera.
9-10 Pero no era fácil
ser cristiano en Esmirna. Ciertamente, no fueron librados de
la tribulación por un "rapto"; y esto a menudo significaba
pobreza también, a causa de su posición en favor de la fe.
Quizás estaban sujetos a la confiscación de sus propiedades
(comp. Heb. 10:34) o el vandalismo; es también probable que
fueran objeto de un boicot económico por rehusar ponerse del
lado de o los paganos adoradores del estado o los judíos
apóstatas (comp. 13:16-17). Pero, en su pobreza, eran ricos
en el sentido más básico y último; considerados por el mundo
"como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo
nada, mas poseyéndolo todo" (2 Cor. 6:10). Yo sé todo lo que
estás soportando, les asegura el Señor; Él se identifica con
ellos en sus sufrimientos, hasta el punto de que "en toda
angustia de ellos él fue angustiado" (Isa. 63:9; cf. v.
2-3). Como observó el teólogo puritano John Owen, todas
nuestras persecuciones "son suyas en primer lugar, y
nuestras sólo por participación" (comp. Col. 1:24).9
Y él sabe todo sobre la
blasfemia de sus perseguidores también - los que dicen que
son judíos y no lo son. Aquí el Señor es explícito sobre la
identidad de la oposición que enfrentaba la iglesia
primitiva: Los que de otra manera eran conocidos como
nicolaítas, los seguidores de los falsos apóstoles Balaam y
Jezabel, son definidos aquí como los que afirman ser judíos,
hijos de Abraham, pero que en realidad son hijos del diablo.
Éstos son los israelitas que han rechazado a Cristo, y han
rechazado así al Dios de Abraham, Isaac, y Jacob. Un mito
popular sostiene que los judíos no cristianos son verdaderos
creyentes en el Dios del Antiguo Testamento, y que sólo
tienen que "añadir" el Nuevo Testamento a su religión, que
por lo demás es adecuada. Pero el mismo Nuevo Testamento es
inflexible sobre este punto: Los judíos no cristianos no son
creyentes en Dios, sino apóstatas quebrantadores del pacto.
Como dijo Jesús a los judíos que lo rechazaron: "Si fuéseis
hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.... Vosotros
hacéis las obras de vuestro padre.... Si vuestro padre fuese
Dios, ciertamente me amaríais.... Vosotros sois de vuestro
padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis
hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha
permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando
habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre
de mentira" (Juan 8:39-44). La verdad es que no hay tal cosa
como un judío "ortodoxo", a menos que sea cristiano; porque
si los judíos creyeran en el Antiguo Testamento, creerían en
Cristo. Si un hombre no cree en Cristo, no cree en Moisés
tampoco (Juan 5:46).
Pablo escribió: "Pues no es
judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la
que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el
que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del
corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no
viene de los hombres, sino de Dios" (Rom. 2:28-29). Por esta
razón, Pablo fue lo bastante audaz para usar este lenguaje
al advertir a las iglesias contra las seducciones de los
judíos apóstatas: "Guardaos de los perros, guardaos de los
malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo.
Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu
servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo
confianza en la carne" (Fil. 3:2-3). La palabra traducida
como circuncisión significa cortar alrededor; la
falsa circuncisión es literalmente concisión, que
significa cortar en pedazos. La circuncisión de los
judíos, la señal del pacto en el cual confiaban, era en
realidad un emblema de su propia mutilación y destrucción
espiritual, la señal de que, a través de su propia rebelión,
habían heredado las maldiciones del pacto. El corte del
prepucio fue siempre una marca de condenación. Para los
justos, la aplicación ritual de la ira de Dios significaba
que ellos no sufrirían la terrible realidad; para los
desobedientes, sin embargo, era un anticipo de cosas por
venir, una señal segura de la completa destrucción que
venía.
Entonces, ¿quién es el
verdadero judío? ¿Quién pertenece al verdadero Israel? Según
la clara enseñanza del Nuevo Testamento, la persona (sin
importar su herencia étnica) que se haya sido vestido de
Jesucristo es la heredera de las promesas hechas a Abraham,
y posee las bendiciones del Pacto (Rom. 1:11-24; Gál. 3:7-9,
26-29). Pero, dice nuestro Señor, una congregación de
apóstatas y perseguidores no es más que una sinagoga de
Satanás. Satanás significa acusador, y la historia de los
cristianos primitivos abunda con ejemplos del falso
testimonio satánico de los judíos contra la iglesia
cristiana (Hech. 6:9-15; 13:10; 14:2-5; 17_5-8; 18:6, 12-13;
19:9; 21:27-36; 24:1-9; 25:2-3, 7). Este punto es subrayado
por la afirmación de que algunos de ellos serían echados en
prisión por el diablo (que significa el calumniador).
Porque el que conoce los
sufrimientos de ellos es también el primero y el postrero,
el que lo controla todo, Él puede proporcionar consuelo
autorizado: No temas lo que estás a punto de sufrir. Algunos
de los cristianos de Esmirna serían pronto echados en
prisión a instigación de los judíos; pero Cristo les asegura
que esto también es parte del gran conflicto cósmico entre
Cristo y Satanás. Las persecuciones infligidas sobre ellos
por los judíos aliados con el imperio romano tienen su
origen en el diablo, en su hostilidad hacia los seguidores
de Jesucristo, en sus frenéticos intentos por conservar los
fragmentos de su reino hecho jirones. Desesperadamente, está
librando una batalla perdida de antemano contra las hordas,
que marchan implacablemente, de una nación de reyes y
sacerdotes predestinados a la victoria.
Y así, tras de hasta
los intentos del diablo por derribarnos está el decreto
absoluto de Dios. Satanás inspiró a los caldeos a robar los
rebaños de Job, y sin embargo, la respuesta de Job fue:
"Jehová dio, y Jehová quitó. Sea el nombre de Jehová
bendito". (Job: 1:21). 10
Así que el propósito divinamente ordenado la impía actividad
del diablo es que podemos ser probados: Como Samuel
Rutherford: "El diablo no es sino el contrincante maestro de
Dios, como en esgrima, para enseñarnos a manejar nuestras
armas". 11
En última instancia, las pruebas de los cristianos no son
ordenadas por Satanás, sino por Dios; y el resultado no es
destrucción, sino pureza (comp. Job 23:10; 1 Ped. 4:12-19).
Las tribulaciones de la iglesia de Esmirna serían
horrorosas, pero de duración relativamente corta: diez días.
Daniel y sus tres amigos habían sido probados por diez días,
pero pasaron la prueba, y fueron ascendidos a un alto
privilegio (Dan. 1:11-21). De manera similar, a la
persecución de la iglesia de Esmirna por los judíos se le
permitiría continuar sólo por un corto tiempo más, y luego
la iglesia sería libre: Diez días de tribulación a cambio de
mil años de victoria (20:4-6). Aún así, el tiempo de prueba
habría de costar las vidas de muchos en la iglesia, y se les
exhorta a ser fieles hasta la muerte, para obtener la corona
de la vida. Esta no es una bendición reservada para alguna
clase extraordinariamente consagrada de cristianos, porque
todos los cristianos han de ser fieles hasta la muerte.
Simplemente, la Biblia no conoce ninguna otra clase de
cristianos. "Si sufrimos, también reinaremos con él; si le
negáremos, él también nos negará" (2 Tim. 2:12. "Y seréis
aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que
persevere hasta el fin, éste será salvo" (Mat. 10:22). La
corona de la vida es la salvación misma.
11 El cristiano
fiel que vence la oposición y la tentación no será dañado
por la segunda muerte. El hecho de que esto se le dijo
originalmente a la iglesia del siglo primero nos ayuda a
entender el significado de otro pasaje en este libro.
Apocalipsis 20:6 dice que los que no son dañados por la
"segunda muerte" son los mismos que participan de la
"primera resurrección"; y que son sacerdotes y reyes con
Cristo - una bendición que Juan ya ha afirmado que es una
realidad actual (1:6). Necesariamente, por lo tanto, la
primera resurrección no puede referirse a la resurrección
física del fin del mundo (1 Cor. 15:22-28). Más bien, debe
referirse a lo que Pablo enseñó claramente en su epístola a
los efesios: "Vosotros estábais muertos en vuestros
delitos y pecados.... Pero Dios, que es rico en
misericordia.... aun estando nosotros muertos en
delitos y pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por
gracia soy salvos) y juntamente con él nos resucitó"
(Efe. 2:1, 4-6). En todo tiempo, el cristiano es partícipe
de la primera resurrección a nueva vida en Cristo, habiendo
sido purificado de su (primera) muerte en Adán.
12 "Tiene vida
eterna, y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a
vida" (Juan 5:24).
Pérgamo:
Juicio contra el falso
profeta y el rey impío (2:12-17)
12 Y escribe al ángel
de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de
dos filos dice esto:
13 Yo conozco tus
obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero
retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los
días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre
vosotros, donde mora Satanás.
14 Pero tengo unas pocas
cosas contra tí: que tienes ahí a los que retienen la
doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo
ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a
los ídolos, y a cometer fornicación.
15 Y también tienes a los
que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo
aborrezco.
16 Por tanto, arrepiéntete;
pues, si no, vendré a tí pronto, y pelearé contra ellos con
la espada de mi boca.
17 El que tiene oído, oiga
lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere,
daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita
blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual
ninguno conoce sino aquél que lo recibe.
12 Pérgamo era otra
importante ciudad asiática, y era la anfitriona de cierto
número de falsos cultos populares, los más prominentes de
los cuales pertenecían a Zeus, Dionisio, Esculapio, el
dios-serpiente que era oficialmente designado como
Salvador), y, de lo más importante, el culto a César.
Pérgamo se ufanaba de los magníficos templos dedicados a los
Césares y a Roma, y "de todas las siete ciudades, Pérgamo
era la única en la cual la iglesia tenía más probabilidades
de chocar con el culto imperial".
13 A este centro principal
del estatismo deificado, Cristo se
anuncia como el que tiene la espada de dos filos. Roma
reclamaba para sí misma la posición de creadora y definidora
de todo: el poder del imperio sobre la vida y la muerte era
absoluto y final. Pero, aunque Roma afirmaba que su derecho
a la ejecución era original, el mensaje del cristianismo era
que todo poder y autoridad fuera del Dios trino era derivado
- los varios gobernantes y las varias autoridades son
creados, y reciben su dominio de Dios (Rom. 13:1-4). Es
Jesucristo el que ejerce todo poder en el cielo y en la
tierra (Mat. 28:18), y el poder definitivo de la espada le
pertenece a Él. Como Señor Soberano y Gobernante de los
reyes de la tierra (1:5), ha establecido la ley de las
naciones. Si los gobernantes no aplican y no hacen cumplir
sus órdenes por medio de su jurisdicción divinamente
ordenada, Él dejará caer su afilada espada sobre sus
cuellos. 14
13 Los creyentes de Pérgamo están viviendo donde está el
trono de Satanás (comp. los comentarios en 1:4 sobre la
centralidad del tema del trono en Apocalipsis). Robert H.
Mounce nota varias de las sugerencias en cuanto al
significado de esta expresión (ninguna de las cuales debe
por necesidad excluir a las otras): "Se menciona con
frecuencia el gran altar de Zeus, semejante a un trono, que
daba a la ciudad desde la ciudadela.... Otros toman la frase
en referencia al culto de Esculapio, que era designado
Salvador y cuyo símbolo era la serpiente (esto obviamente
les recordaría a Satanás a los cristianos; comp. 12:9;
20:2).... Al aproximarse el viajero a Pérgamo por el antiguo
camino desde el sur, la verdadera forma de la ciudad-colina
aparecía como un trono gigante que se levantaba sobre la
llanura. Sin embargo, la expresión se entiende mejor en
relación con la prominencia de Pérgamo como el centro
oficial de culto de adoración al emperador en Asia.... Era
aquí donde Satanás había establecido su asiento oficial o de
estado. Así como Roma se había convertido en el centro de la
actividad de Satanás en el Occidente (comp. 13:2; 16:10),
Pérgamo se había convertido en su 'trono' en Oriente".
15
Aunque esta designación - el
trono como asiento del culto al emperador y al estatismo
deificado - es un aspecto central del significado del texto,
hay una dimensión mucho más básica, que generalmente se pasa
por alto. Satanás ya ha sido identificado en estos mensajes
como unido a la sinagoga, la comunidad judía incrédula que
ha abandonado el pacto en favor de una religión mítica. A
través del Nuevo Testamento, el mayor enemigo de la iglesia
es el judaísmo apóstata, cuyos representantes estaban
continuamente haciendo comparecer a los cristianos ante el
magistrado romano (Hech. 4:24-28; 12:1-3; 13:8; 14:5;
17:5-8; 18:12-13; 21:11; 24:1-9; 25:2-3, 9, 24). Como lo
revelará Juan en los capítulos 12-13, Satanás es la fuerza
motriz detrás del intento judío/romano de destruir la
iglesia.
La estrecha relación entre
el judaísmo organizado y los oficiales imperiales en
Pérgamo, combinada con la oposición del cistianismo al
estatismo y la adoración de la criatura, hizo que resultara
sólo natural que la persecución y el martirio comenzaran
aquí, de cualquier parte de Asia. Y por esta razón, Cristo
considera la iglesia de Pérgamo como fiel: Retiene el nombre
de Cristo - confesándole sólo a Él como Salvador, Mediador,
y Señor, proclamando que su identidad como el vínculo entre
el cielo y la tierra era absolutamente única. No negaron la
fe, aunque ocurrió una cruel persecución "en los días de
Antipas ... que fue muerto entre vosotros, donde mora
Satanás". Nadie sabe ahora quién era este Antipas, pero es
suficiente que Cristo le señale como recipiente de un
especial reconocimiento: Mi testigo fiel, le llama. A causa
de su mismo nombre - que significa Contra Todos -
Antipas personifica la firmeza de la iglesia de Pérgamo para
resistir la persecución.
14-16 Pero no todos en
la iglesia eran del fiel carácter de Antipas; además, una
amenaza que representaba un peligro para la integridad de la
fe, aún mayor que el peligro de la persecución, era la obra
astuta e insidiosa de la herejía. Juan echa mano de la
historia de la iglesia en el desierto para ilustrar su
punto: Tienes allí algunos que sostienen la enseñanza de
Balaam, cuyo nombre, como Nikolaos, significa
Conquistador (o Destructor) del pueblo. Cuando se
descubrió que el pueblo de Dios no podía ser derrotado en
una guerra abierta (véase Núm. 22-24), el falso profeta
Balaam le sugirió otro plan a Balac, el malvado rey de Moab.
La única manera de destruir a Israel era por medio de la
corrupción. Así, Balaam seguía enseñando a Balac (comp.
Núm. 31:16) a poner piedra de tropiezo delante de los hijos
de Israel, a comer cosas sacrificadas a los ídolos, y a
cometer fornicación (comp. Núm. 25).
16 Así tenemos
también nosotros algunos que, de la misma manera - es decir,
imitando a Balaam - sostienen laas enseñanzas de los
nicolaítas: En otras palabras, los que sostienen la
enseñanza de Balaam y los que sostienen la enseñanza de los
nicolaítas (comp. 2:6) comprenden el mismo grupo. La iglesia
de Pérgamo se sostuvo firmemente en favor de la fe cuando
llegó la hora de una franca persecución por parte de un
estado impío - y sin embargo, todos estaban cayendo presa de
otras formas de componendas con Satanás.
¿En qué exactamente
consistía la doctrina de los nicolaítas? Juan la describe en
términos de la doctrina de Balaam, usando su antiguo error
como símbolo de la herejía contemporánea. Como Balaam, los
falsos apóstoles intentan destruir a los cristianos
corompiéndolos, seduciéndolos para que comieran cosas
sacrificadas a los ídolos, y para que cometieran adulterio.
Ambas prácticas eran comunes en la atmósfera religiosa
pagana de ese tiempo, y el lenguaje de Juan parece haber
sido extraído de las instrucciones del Concilio de Jerusalén
a los conversos gentiles:
Porque ha parecido
bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros
ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os
abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de
ahogado, y de fornicación; de las cuales cosas si os
guardáreis, bien haréis. (Hechos 15:28-29).
17
Desobedeciendo al verdadero
Concilio apostólico, los falsos apóstoles nicolaítas
abogaban por el antinomianismo - la enseñanza de que, quizás
por medio del sacrificio de Cristo, los cristianos eran
"libres de la ley", en un sentido completamente opuesto a la
enseñanza bíblica de la santificación. Según decían, ya no
era pecado cometer idolatría y fornicación; el creyente no
estaba obligado a guardar la ley, sino que podía vivir como
le placiera (aunque probablemente reclamaban, como lo hacen
los antinomianos de la actualidad, el "ser guiados del
Espíritu" como justificación para sus abominables
prácticas).
Hay, sin embargo, un aspecto importante de las imágenes
involucradas aquí que no debemos pasar por alto: Los falsos
apóstoles están tratando de seducir a los cristianos a
comer y a fornicar como una forma de idolatría, y esto
es análogo a la seducción de Eva por parte de la serpiente.
En esencia, el que ella comiera del árbol prohibido era
idolatría; Pablo también habla de ella en términos de
fornicación (2 Corintios. 11:2-3). Pero los que vencen las
tentaciones, dice Juan, tendrán acceso al árbol de la vida
(2:7). Los que rehusan comer el alimento de Balaam comerán
maná del cielo, y serán incluídos en el número de aquéllos
cuyos nombres están escritos en las piedrecitas (2:17).
Si la iglesia ha de ser
bendecida, sin embargo, la falsa enseñanza no debe ser
permitida. Cristo, hablando a los dirigentes de la iglesia,
les ordena que se arrepientan. Los infractores deben ser
reconocidos en su verdadero carácter como apóstatas
heréticos, que causarán la caída de la iglesia si no son
excomulgados. La iglesia que deja de disciplinar a sus
miembros será destruída - hasta una iglesia por lo demás
fiel y ejemplar como la de Pérgamo. El Señor advierte que,
si no se arrepienten, "vendré a tí pronto, y haré guerra
contra ellos con la espada de mi boca"; el ángel del Señor
se había encontrado con Balaam con su espada desenvainada
(Núm. 22:31), y una espada se usó para matar a Balaam (Núm.
31:8). Como ya hemos observado (véase sobre 1:7 y 2:5), esta
advertencia de la venida de Cristo no es una declaración
sobre la Segunda Venida de Cristo al final de la historia,
sino que más bien se refiere a un juicio dentro de la
historia. Es un juicio que era inminente para la iglesia de
Pérgamo, especialmente a la luz del hecho de que el juicio
habría de ser desatado sobre el mundo entero (3:10). El
mismo principio se ha repetido una y otra vez a través de la
historia del cristianismo. Dondequiera que los herejes son
tolerados por el pueblo o por los dirigentes, la iglesia ha
estado a punto de ser destruída por la celosa ira de Cristo.
17 Al que vence se le
prometen tres cosas. Primera, Cristo le dará a comer del
maná escondido (es decir, el maná escondido en el arca, que
es Cristo: (Éx. 16:33-34; Heb. 9:4) - un símbolo tomado del
regalo sobrenatural del "pan de nobles" (Sal. 78:25), que
proporcionó fortaleza y sustento diario al pueblo de Dios
durante el éxodo de Egipto. En esencia, esto es lo que
Cristo comunica a su iglesia en todo momento. Hemos sido
restaurados definitivamente a la provisión edénica para
nuestras necesidades, y eso se irá realizando
progresivamente en la historia hasta la consumación final y
el cumplimiento de todos los planes y las promesas de Dios
para su pueblo.
Segunda, al cristiano
se le promete una piedrecita blanca. Esto ha sido visto de
varias maneras como refiriéndose a un boleto para una
fiesta, una muestra de absolución (es decir, justificación),
o alguna señal semejante de una práctica común en los días
de Juan. Aunque no es necesario excluir estas
interpretaciones, por supuesto, hay una manera mucho más
satisfactoria de mirar esta piedrecita en términos de
revelación bíblica. En la Biblia, hay una piedra blanca
relacionada con el maná, y se llama bedelio (comp.
Éx. 16:31) con Núm. 11:7). 18
Además, esta piedra está conectada con el jardín de Edén, y
se tiene la intención de que sea un recordatorio de él (Gén.
2:12). La salvación es una nueva creación, y restaura al
pueblo de Dios al paraíso.
Tercero, al cristiano se le
concede un nombre nuevo, que habla del nuevo carácter y la
nueva identidad de los que pertenecen a Cristo. Como
siempre, Dios el Señor es el Definidor, que nos ha llamado a
la existencia y nos ha interpretado plenamente en términos
de su plan predeterminado:
Entonces verán las gentes tu
justicia, y todos los reyes tu gloria; y te será puesto un
nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará. (Isa. 62:2).
El hecho de que el nombre
está escrito en la piedrecita parecería oponerse a la
interpretación de la piedra blanca que se da más arriba,
porque en las Escrituras nunca se nos habla de nombres
escritos sobre el bedelio. Y sin embargo, esto sólo sirve
para confirmar la interpretación. La piedra que era marcada
con nombres en el Antiguo Testamento era el ónix. Dos ónices
eran puestos sobre los hombros del Sumo Sacerdote, y sobre
ellos estaban grabados los nombres de las tribus de Israel
(Éx. 28:9-12). Pero la piedra de ónix no era blanca - era
negra. La explicación de esto parece ser la de que el
bedelio y el ónix están simplemente combinados en estas
imágenes (un mecanismo común en las Escrituras) para crear
una nueva imagen que todavía conserva las antiguas
asociaciones). Aquí el eslabón es el bedelio: está asociado
con el ónix de Génesis 2:12, y con el maná en Números
11:7. Juntos, hablan de la restauración del Edén en las
bendiciones de la salvación.
Hay que explicar otro punto acerca de esta promesa. Nadie
conoce el nuevo nombre, dice Cristo, excepto el que lo
recibe. El significado de esta expresión, arraigada en un
modismo hebreo, es el de que el que recibe el nombre lo
"conoce" en el sentido de que lo posee. En otras palabras,
el punto de la cuestión no es que el nuevo nombre es
secreto, sino que es exclusivo: Sólo el que vence posee el
nombre, la definición divinamente ordenada de sí mismo y que
pertenece al pacto del Señor Jesucristo; nadie más tiene
derecho a él. 19
En su aplicación particular a la situación
en Pérgamo, el nicolaíta hereje, que por su doctrina o por
su vida es un traidor a la causa de Cristo, en realidad no
es dueño de la designación de cristiano. El nombre pertenece
solamente a los vencedores. A ellos, y sólo a ellos, se les
concede que vuelvan a entrar en Edén. Logran entrar por
medio del sacrificio de Cristo, en el cual han sido
refinados y en el cual han recibido un nombre nuevo.
Tiatira:
Juicio contra la ramera real (2:18-29)
18 Y escribe al ángel de la
iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como
llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice
esto:
19 Yo conozco tus obras, y
amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras
postreras son más que las primeras.
20 Pero tengo unas pocas
cosas contra tí: que toleras que esa mujer Jezabel, que se
dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y
a comer cosas sacrificadas a los ídolos.
21 Y le he dado tiempo para
que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su
fornicación.
22 He aquí, yo la arrojo en
cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si
no se arrepienten de las obras de ella.
23 Y a sus hijos heriré de
muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que
escudriña ka mente y el corazón; y os daré a cada uno según
vuestras obras.
24 Pero a vosotros y a los
demás que están en Tiatira, y a cuantos no tienen esta
doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las
profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra
carga;
25 pero lo que tenéis,
retenedlo hasta que yo venga.
26 Al que venciere y
guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre
las naciones,
27 y las regirá con vara de
hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como y
también la he recibido de mi Padre;
28 y le daré la estrella de
la mañana.
29 El que tiene oído, oiga
lo que el Espíritu dice a las iglesias.
18 Una de las cosas más
significativas de la ciudad de Tiatira era el dominio de los
gremios comerciales sobre la economía local. Cada una de las
industrias manufactureras imaginables estaba estrictamente
controlada por los gremios: Para trabajar en un oficio, se
tenía que pertenecer al gremio apropiado. Y ser miembro de
un gremio significaba también adorar dioses paganos; la
adoración pagana estaba integralmente conectada con los
gremios, que tenían sus reuniones y sus comidas comunes en
los templos paganos. Dos aspectos centrales de la requerida
adoración pagana era comer carne sacrificada a los ídolos, y
tener relaciones sexuales ilícitas. Cualquier cristiano que
trabajase en un oficio o profesión enfrentaba serios
problemas: su fidelidad a Cristo afectaría su profesión, el
modo en que se ganaba la vida, y la capacidad de alimentar a
su familia.
El dios local, el guardián de la ciudad, era Tirimno, hijo
de Zeus; y en Tiatira, el culto a Tirimno estaba mezclado
con el culto a César, que también era proclamado el Hijo de
Dios encarnado. En Tiatira, el conflicto entre el
cristianismo y el paganismo fue inmediato y central. Por
esto, la primera palabra de Cristo a esta iglesia es la
proclamación de que sólo Él es el Hijo de Dios (el único
lugar en Apocalipsis donde se usa esta designación
específica de Cristo). La carta a esta iglesia comienza con
un desafío inflexible contra el paganismo y el estatismo,
afirmando la definitiva y absoluta unicidad de Jesucristo.
19-20 Había mucho que alabar
en la iglesia de Tiatira. Era activa en el amor y la fe y el
servicio y la perseverancia. En realidad, su actividad
estaba aumentando: Sus obras posteriores son mayores que al
comienzo. Pero, a despecho de todas las buenas obras de la
iglesia, su mayor defecto a los ojos de Cristo era su
laxitud moral (los tiatirenses estaban en el extremo opuesto
de los doctrinalmente correctos efesios). Los ancianos
estaban permitiendo que la falsa doctrina tuviera cabida en
la iglesia. Cristo nuevamente llama a la herejía por un
nombre simbólico, como lo había hecho antes (Nikolaos y
Balaam); esta vez, el culto es identificado con Jezabel, la
malvada reina de Israel durante el siglo noveno a. C., que
llevó al pueblo del pacto a la adoración idólatra y adúltera
de dioses paganos (1 Reyes 21:25-26; comp. 2 Reyes 9:22,
donde sus acciones son llamadas específicamente
"fornicaciones" y "hechicerías"). De la misma manera, la
"Jezabel" de la iglesia de Tiatira abogaba por contemporizar
con el paganismo. Por supuesto, esto habría estado
acompañado por terminología que sonara muy piadosa - quizás
en el sentido de que, después de todo, hay sólo un Dios, así
que cualquier culto que se le rinda a dioses falsos en
realidad se le rinde al verdadero Dios; o de que,
uniéndose a los paganos en sus servicios religiosos, uno
podría testificar en favor del cristianismo; o de que el
estar de acuerdo con los paganos permitiría a los cristianos
sobrevivir y no ser barridos por la persecución; o quizás
que todas las religiones tienen algo que enseñarse
mutuamente, y que nosotros los cristianos debemos abandonar
nuestro arrogante absolutismo y tratar de combinar lo mejor
de nuestras tradiciones con lo mejor de las tradiciones
paganas, creando así una fe verdaderamente universal, que
responda a las necesidades de todos los pueblos y
todas las culturas.
A pesar de las razones
argumentadas, la doctrina era una herejía, y no habría de
ser tolerada. Éste es el término preciso usado aquí: Tú
toleras a este mujer, el Señor les acusa. Y al tolerarla,
los ancianos estaban poniendo en peligro a la iglesia
entera, porque ella enseña y lleva a Mis siervos por el mal
camino, para que cometan fornicación y coman cosas
sacrificadas a los ídolos. Hay que entender esto claramente:
El cristianismo ortodoxo, bíblico es intolerante. Una
iglesia que tolera el mal y la falsa doctrina es una iglesia
en juicio: Dios no la tolerará por mucho tiempo. Esto no
quiere decir que los cristianos deberían ser intolerantes
con los errores e idiosincrasias, y las diferencias sobre
cosas no esenciales. Pero, cuando se trata de violaciones
claras de la ley bíblica y la doctrina ortodoxa, las
Escrituras requieren que el gobierno de la iglesia les ponga
un alto antes de que destruyan a la iglesia.
Figurativamente, si no
literalmente, "Jezabel" estaba llevando a los cristianos a
la fornicación y a la comunión idólatra, el efectivo
abandono de la fe cristiana en favor del paganismo y el
culto estatal. ¿Había literalmente una mujer dirigiendo a
los judaizantes en esta área local? Esta posibilidad está
por lo menos indicada por la acusación específica contra el
ángel/obispo de Tiatira: "Toleras a tu esposa, Jezabel".
¡Puede ser que el archi-hereje de Tiatira haya sido la
esposa del pastor! Por otro lado, puede que Cristo esté
apuntando de una manera más general al fracaso del ángel,
como Adán, en proteger correctamente a la Esposa - una
función central del llamado sacerdotal. Porque él había
fracasado, ella se había convertido en ramera.
20
21-23 Cristo le había dado
tiempo a Jezabel para que se arrepintiera ... de su
fornicación, y ella había rehusado. Tenemos que subrayar
nuevamente que este término se usa en las Escrituras tanto
en un sentido literal como en un sentido simbólico.
Aparentemente, Jezabel había alentado en realidad al pueblo
de Dios a cometer adulterio físico en relación con los ritos
religiosos de los gremios comerciales; por otro lado, el uso
de la palabra fornicación tiene una larga historia
como símbolo de rebelión contra el verdadero Dios por parte
de los que le pertenecen (véase, por ejemplo, Ezequiel 16 y
23). Ya hemos observado los aspectos simbólicos del comer y
del beber como idolatría; es importante reconocer también
que Juan describe a la gran ramera de Babilonia,
identificada con el judaísmo apóstata, con muy claras
referencias a la historia bíblica de Jezabel, la madre de
las rameras (17:5, 16; 19:2). Esto confirma nuevamente la
interpretación de que las doctrinas de los nicolaítas, los
balaamitas, y los jezabelitas eran idénticas, y estaban
conectadas con el falso Israel, la "sinagoga de Satanás".
"Jezabel" tenía que
ser castigada, y en un juego de palabras, el Señor declara:
"He aquí, yo la arrojo en cama". Como señalan muchos de los
modernos traductores, ésta es una cama de enfermo,
explicada por la siguiente cláusula: "y en gran tribulación
a los que con ella adulteran". Con severo sentido del humor,
Jesús está diciendo: "¿Quieres meterte en la cama" (es
decir, fornicar)? Muy bien - ¡aquí hay un lecho de muerte
para tí! Notemos cuidadosamente también que este juicio del
siglo primero contra los seguidores de Jezabel se describe
en términos de la gran tribulación. Todas las indicaciones
bíblicas con relación a la Gran Tribulación conducen a la
sencilla conclusión de que tuvo lugar durante la generación
después de la muerte y la resurrección de Cristo, tal como
Él había dicho que sucedería (Mat. 24:21, 34).
21 "Y mataré a
sus hijos (sus seguidores; comp. Isa. 57:3) con muerte"
suena a nuestros oídos como una extraña manera de decir
esto. Pero esta es una forma común hebrea de expresar
énfasis, conocida como pleonasmo, un "doble testigo"
lingüístico de la certeza de su cumplimiento (comp. Gén.
2:17), "muriendo morirás"). 22
¿Qué sucede cuando los
apóstatas son disciplinados y juzgados? "Todas las iglesias
sabrán que yo soy el que escudriña las mentes y los
corazones". El carácter de Dios como Juez santo y
omnisapiente es vindicado en las iglesias (y en el mundo
también, Isa. 26:9) cuando castiga a los que se rebelan
contra Él. Los que realmente aman al Señor acatarán el
juicio y serán estimulados a renovada obediencia cuando
nuevamente se les recuerde que Él da a cada uno según sus
obras.
24-25 Aparentemente,
una parte central de la herejía de Jezabel tenía que ver con
una búsqueda de "las profundidades de Satanás, como ellos
las llaman". Conectando esto con lo que ya sabemos de las
enseñanzas de ella, parece que su doctrina era una enseñanza
proto-agnóstica de que los cristianos alcanzarían nuevos y
mayores niveles de santificación sumergiéndose en las
profundidades del satanismo: adorando ídolos, fornicando,
participando al máximo en las depravaciones de los paganos
alrededor de ellos - pecando para que la gracia abundase.
Por supuesto, el hecho de que tal actividad pudiera ser
tanto sensualmente satisfactoria como económicamente
rentable no sería pasada por alto; pero había más que esto.
La doctrina de Jezabel de santificación por medio de la
idolatría y la fornicación era simplemente una forma
ligeramente cristianizada de la más antigua herejía en el
mundo, una herejía que se ha manifestado en todas las
culturas desde el comienzo: salvación por medio del caos.
Eva vio el caos, la anarquía, y la revolución como la clave
de la sabiduría y la forma de alcanzar una condición divina;
y la adúltera original ha tenido muchos seguidores, como lo
señala R. J. Rushdoony: "El caos como revitalización ha
tenido una larga y continuada historia en la civilización
occidental, y, junto con la Revolución Francesa, adquirió
nueva vitalidad al convertirse la revolución y el caos
sexual en los medios para conseguir la regeneración social.
En el mundo del arte, el artista creativo vino a ser
identificado, por necesidad, con el anarquista social y
sexual, y en el pensamiento popular, el orden y la moralidad
vinieron a significar monotonía y debilitamiento, y una
enervante mortaja, mientras que licencia significaba
libertad y poder. La "cana al aire" de la mediana edad y la
licencia sexual surgieron como medios para apoderarse de la
renovación, y se usaron prostitutas negras como un
dispositivo para "cambiar la suerte", un especial pecado
contra el orden como un medio para recargarse de suerte y
poder. Básica a todas estas manifestaciones, desde el
antiguo Egipto, pasando por César, hasta el hombre moderno,
hay una común esperanza: destruir el orden para crear el
orden nuevamente, o aún más directamente, destruir el orden
para crear el orden". 23
Pero, dice Cristo, hay
cristianos fieles en Tiatira, que no tienen esa doctrina,
que no han buscado el conocimiento prohibido en prácticas
satánicas, a pesar de las consecuencias económicas y
sociales de rehusar contemporizar; "no os impondré otra
carga; pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga".
Nuevamente, esto refleja el lenguaje de la carta del
Concilio de Jerusalén a los conversos gentiles: "Porque ha
parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros
ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os
abstengáis de lo sacrificado a ídolos ... y de fornicación;
de las cuales si os guardáreis, bien haréis". (Hech.
15:28-29). Los fieles han de continuar practicando lo
esencial de la fe, ateniéndose a normas ortodoxas de
doctrina y vida, hasta que Cristo venga con tribulación a
juzgar a los herejes y apóstatas que quedan ilegalmente en
la iglesia.
26-29 Los fieles cristianos
de Tiatira estaban sufriendo a causa tanto del mundo pagano
fuera de la iglesia como de los herejes contemporizadores
dentro de ella. Probablemente se sentían tentados a dudar de
si algún día ganarían esta lucha. Los cristianos más
prósperos y realizados eran los menos fieles a Cristo;
parecía que los ortodoxos peleaban una batalla que estaba
perdida de antemano. En este momento eran tan impotentes que
les era imposible hasta expulsar de la iglesia a los
apóstatas. Pero Cristo le promete al ángel/obispo: Al que
vence, y al que guarda mis obras hasta el fin, yo le daré
autoridad sobre las naciones. Y las regirá con vara de
hierro, como el vaso del alfarero es roto en pedazos, como
yo también lo he recibido de mi Padre. Esto es una
referencia a la promesa del Padre al Hijo, como se registra
en Salmos 2:8-9:
Pídeme, y te daré por
herencia las naciones, y como posesión tuya los confines
de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; como
vasija de alfarero los desmenuzarás.
A Dios el Hijo le ha
sido concedido el dominio sobre todo el mundo, y todas las
naciones quedarán bajo su señorío mesiánico (véase también
Sal. 22:27-31; 46:4, 10; 65:2; 66:4; 6:31-32; 72; 86:9;
102:15-22; 138:4-5; 145:10-11). Cualquier oposición contra
su reino será aplastada absolutamente. Y la instalación de
Cristo como Rey universal, profetizada en este pasaje,
claramente tuvo lugar en la Primera Venida de Cristo,
por medio de su nacimiento, su vida, su muerte, su
resurrección, y su ascensión a la gloria (esto puede ser
confirmado simplemente buscando en el Nuevo Testamento las
numerosas citas de Salmos 2 y 110, ambos sobre el señorío de
Cristo). 24